Apenas 130 días después de su presentación oficial, el Grupo de Apoyo y Reacción (GAR) de la Policía Local de Sevilla atraviesa su momento más delicado. 31 de sus 36 integrantes han formalizado su renuncia a la unidad, una decisión sin precedentes en un proyecto de tan reciente creación. Otros dos agentes, según fuentes sindicales, tienen previsto registrar sus escritos cuando regresen de sus vacaciones.
Lo que el pasado 17 de marzo fue presentado por el gobierno de José Luis Sanz como una de las grandes apuestas en materia de seguridad municipal se encuentra ahora inmerso en una crisis interna que ha abierto una profunda brecha entre la plantilla, los sindicatos y el Ayuntamiento. La situación resulta especialmente llamativa porque las discrepancias no han surgido tras años de funcionamiento ni después de un largo desgaste operativo. Han aflorado cuando el proyecto apenas ha comenzado a caminar.
Renuncias masivas a una unidad recién estrenada
La voz más contundente llega desde el Sindicato Profesional de Policías Municipales de España (Sppme), organización mayoritaria dentro del cuerpo. Su representante, Luis Vall, explica que los agentes no han solicitado un simple cambio de destino. Lo que han registrado es una renuncia expresa a seguir formando parte del GAR.
Dichos escritos han sido presentados tanto por vía telemática como presencial ante el Ayuntamiento de Sevilla y, según explica el sindicato, la situación ya fue abordada durante la Mesa General de Negociación celebrada el pasado 14 de julio. Vall preguntó directamente si el Consistorio tenía conocimiento de esas solicitudes. La respuesta fue afirmativa. Según relata, desde Recursos Humanos se confirmó que las renuncias habían sido registradas y que actualmente se encuentran siendo estudiadas.

- El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, saluda a agentes del GAR.
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Ese matiz resulta clave para entender el escenario actual. Los agentes continúan formando parte de la unidad porque las solicitudes todavía no han sido resueltas, pero la práctica totalidad de la plantilla ha expresado formalmente su voluntad de abandonarla. Un hecho que, por sí solo, refleja el grado de descontento existente.
Una unidad concebida para apoyar al resto de policías
Para comprender el origen del conflicto hay que retroceder al nacimiento del proyecto. El GAR de Sevilla fue concebido como una unidad de reacción y apoyo destinada a reforzar las actuaciones desarrolladas por otros grupos especializados de la Policía Local. La idea era que actuara como respaldo en intervenciones complejas, proporcionando seguridad adicional y capacidad de respuesta inmediata sin sustituir a las unidades responsables de cada actuación. Y así fue durante varias jornadas en el barrio de El Cerezo, ante el aumento de la inseguridad en dicho barrio durante el pasado invierno.
Sirva como ejemplo: en una operación contra la venta ambulante ilegal, por ejemplo, el protagonismo debía corresponder a la Unidad de Medio Ambiente (UMA), mientras el GAR asumiría labores de protección y apoyo operativo. Sin embargo, según denuncian los sindicatos, esa filosofía se ha ido desdibujando progresivamente: “Al final los están utilizando para todo”, resume Vall.
Procesiones, cortes de tráfico, dispositivos ordinarios o actuaciones que consideran alejadas de la misión original de la unidad forman parte de las críticas planteadas por los agentes. Según el representante del SPPME, el grupo ha terminado perdiendo buena parte de la identidad que justificó su creación.

- El alcalde, en la presentación del GAR.
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El calendario laboral, una de las claves del conflicto
Las diferencias no se limitan al terreno operativo. Cuando se puso en marcha el GAR también se aprobó un calendario específico adaptado a las necesidades de una unidad que debía disponer de una mayor flexibilidad horaria que el resto de la plantilla. Aquella singularidad constituía uno de los elementos centrales del proyecto. Los agentes asumían determinadas exigencias adicionales, pero a cambio contaban con un régimen organizativo diferenciado.
Según denuncian desde el Sppme, la situación comenzó a complicarse cuando el departamento de Intervención del ayuntamiento de Sevilla formuló reparos sobre determinados aspectos de ese calendario. A día de hoy, sostienen, "el problema continúa sin resolverse completamente". La incertidumbre administrativa se trasladó posteriormente al terreno económico.
Los representantes sindicales aseguran que los servicios extraordinarios prestados durante la Semana Santa de Sevilla quedaron afectados por problemas de tramitación y fiscalización. Aunque parte de la situación parece haberse reconducido, consideran que el conflicto sigue abierto. La preocupación se extiende ahora al dispositivo de la Feria de Abril, cuyos pagos todavía generan inquietud entre los integrantes de la unidad.
A ello se suma otra reclamación. Según el sindicato, muchos agentes están realizando cambios continuos de horario, incorporándose habitualmente a turnos de tarde y noche sin percibir las compensaciones económicas que entienden recogidas en los acuerdos iniciales.

- El GAR de la Policía Local de Sevilla intervino más de 3.000 artículos falsificados con un valor de mercado de cien mil euros.
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Un cese "extraño, formación pendiente y creciente desgaste
Pero, tras hablar con varios agentes, el malestar acumulado durante estos meses no responde a una única causa. Los representantes de los trabajadores sostienen que parte de la formación especializada que acompañó la creación del proyecto no se ha desarrollado en los términos previstos. La consecuencia ha sido un progresivo desgaste interno.
Lo que inicialmente se presentó como un destino atractivo dentro de la Policía Local ha terminado generando frustración entre muchos de sus integrantes. Las expectativas con las que nació la unidad contrastan hoy con una realidad marcada por las discrepancias internas.
PEro, sin duda, uno de los episodios que más ha contribuido a incrementar la tensión fue la salida del inspector que dirigía el grupo. Según explica Luis Vall, el mando no presentó una renuncia voluntaria, sino que fue cesado.
Desde el SPPME consideran que aquella decisión generó una enorme sorpresa dentro de la unidad porque, según sostienen, no existía ningún expediente disciplinario ni ninguna circunstancia conocida que justificara el relevo. El sindicato interpreta que la medida agravó la sensación de incertidumbre entre los agentes. Además, denuncia que todavía no se ha producido una sustitución equivalente que permita recuperar la estabilidad de la estructura de mando.
CSIF: "Se ha alejado de su finalidad"
La lectura de CSIF coincide en buena medida con la del sindicato mayoritario. Su representante, Santiago Raposo, asegura que la creación del GAR fue una decisión positiva y necesaria para la ciudad. El problema, a su juicio, llegó después. Raposo considera que la unidad se ha ido alejando progresivamente de la finalidad para la que fue concebida.
Según explica, buena parte del malestar interno proviene de la sensación de que el grupo ha sido utilizado como escaparate de actuaciones cuyo peso operativo correspondía realmente a otras unidades policiales. Como ejemplo cita una reciente operación desarrollada junto al Seprona de la Guardia Civil relacionada con peleas ilegales de gallos.

- Sanz saluda a un miembro del GAR.
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Según relata, el trabajo de investigación fue realizado fundamentalmente por otras unidades mientras que el GAR actuó como apoyo. Sin embargo, entiende que la imagen pública trasladada posteriormente otorgó un protagonismo excesivo al grupo. También cuestiona que se haya recurrido al GAR para actuaciones relacionadas con la venta ambulante cuando existen unidades especializadas para ello.
Aun así, insiste en que la idea original sigue siendo válida. El problema, sostiene, reside en la forma en que se ha gestionado el proyecto.
La respuesta del Ayuntamiento
La versión ofrecida por el Ayuntamiento de Sevilla difiere notablemente de la planteada por los sindicatos. Fuentes municipales consultadas por este periódico aseguran que la única salida efectiva producida hasta la fecha es la del inspector que dirigía la unidad.
Respecto a las renuncias registradas por los agentes, recuerdan que todavía están siendo analizadas por Recursos Humanos y que, por tanto, no han generado efectos administrativos. El Consistorio rechaza además que se haya incumplido ninguna de las condiciones pactadas durante la creación del GAR.
En relación con los pagos extraordinarios, las mismas fuentes recuerdan que cualquier abono vinculado a servicios especiales debe pasar obligatoriamente por la fiscalización de la Intervención Municipal. Según explican, se trata de un procedimiento reglado que afecta al conjunto de los funcionarios y cuya finalidad es garantizar el correcto uso de los recursos públicos.
Desde el gobierno municipal subrayan que este mecanismo no depende de decisiones políticas y que cualquier incidencia administrativa debe interpretarse dentro de los cauces habituales de funcionamiento de la administración. El Ayuntamiento también niega que exista un problema de liderazgo dentro de la unidad. Frente a las críticas sindicales, recuerda que el GAR dispone de mandos intermedios y que, además, depende de un intendente principal dentro de la estructura jerárquica de la Policía Local. “Si algo no hay es falta de liderazgo”, sostienen fuentes municipales.
La misma versión rechaza que la salida del inspector deba interpretarse como un hecho extraordinario. Según recuerdan, los cambios de destino son habituales dentro de la organización policial y el propio mando había desempeñado diferentes responsabilidades a lo largo de su trayectoria profesional. “La Policía Local no deja de funcionar por este tipo de cambios rutinarios”, añaden.
Un conflicto abierto
Las próximas semanas serán decisivas para conocer el desenlace de esta situación. Mientras Recursos Humanos estudia las renuncias registradas por los agentes, el enfrentamiento entre la versión sindical y la municipal continúa creciendo. Los representantes de los trabajadores hablan de un proyecto que ha perdido el rumbo apenas cuatro meses después de su nacimiento.
El Ayuntamiento, por el contrario, sostiene a este periódico que la unidad continúa funcionando con normalidad y que las discrepancias existentes forman parte de la dinámica habitual de cualquier organización compleja. Entre ambas posiciones permanece una realidad difícil de discutir.
Apenas cuatro meses después de su puesta de largo, prácticamente todos los integrantes del Grupo de Apoyo y Reacción han solicitado formalmente abandonar la unidad. Y eso convierte al GAR en uno de los asuntos más sensibles que afronta actualmente la Policía Local de Sevilla, obligando al gobierno municipal a gestionar una crisis que amenaza con eclipsar uno de los proyectos más visibles de su política de seguridad.
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