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La lucha contra los vertidos mineros en el Guadalquivir vuelve a las calles: "Andalucía no debe ser zona de sacrificio"

Salvemos el Guadalquivir advierte de que esta actividad minera podría dejar un territorio estéril e improductivo y unas aguas teñidas de rojo

  • Protesta en Sanlúcar contra la reapertura de las minas.

Sevilla acogerá este sábado 17 de octubre una manifestación contra los vertidos mineros, convocada bajo el lema "No a los vertidos mineros". La protesta comenzará a las 12:00 horas en San Telmo y recorrerá el Paseo Colón, Reyes Católicos y la Campana hasta finalizar en las Setas. La movilización cuenta con el respaldo de organizaciones ecologistas, colectivos agrarios y pesqueros, asociaciones de consumidores y distintos ayuntamientos andaluces. Entre las entidades colaboradoras destaca Salvemos el Guadalquivir, que ha difundido varios mensajes para alertar de las posibles consecuencias ambientales, económicas y sociales de la actividad minera sobre el estuario.

La plataforma ha presentado una campaña titulada "5 datos que las empresas mineras no quieren que sepas", en la que advierte de los riesgos que, según sostiene, podrían derivarse de los vertidos. El material afirma que la información está avalada por informes de científicos de reconocido prestigio de las universidades de Granada, Cádiz y Sevilla. Entre sus principales advertencias figura la posibilidad de que el Guadalquivir, al que define como el río grande de Andalucía y una fuente de vida y cultura, reciba 130.000 millones de litros de agua altamente tóxica por metales pesados. Según la plataforma, esta situación podría afectar a la salud humana y alterar la forma de vida de quienes dependen del río y su entorno.

Otro de los riesgos que plantea la campaña es la posible contaminación de las tierras agrícolas regadas con agua y sedimentos del estuario, así como de los alimentos producidos en ellas. Salvemos el Guadalquivir advierte de que la agricultura, un sector primario que considera sostenible desde hace siglos, podría quedar fuera del mercado, con la consiguiente pérdida de miles de puestos de trabajo. También señala posibles consecuencias para la ganadería de la zona. En cuanto a la pesca y la acuicultura, el colectivo alerta de que la cría de peces podría reducirse, que su crecimiento sería limitado y que los ejemplares que llegaran a desarrollarse podrían presentar una elevada concentración de sustancias tóxicas. En ese escenario, sostiene que actividades tradicionales vinculadas al estuario, como la pesca y la producción de marisco, podrían desaparecer.

La campaña también pone el foco en las consecuencias para el conjunto de la economía andaluza. Según el mensaje difundido por la plataforma, los sectores tradicionales y sostenibles que dependen del estuario podrían verse desplazados por la minería, gestionada por empresas multinacionales. Salvemos el Guadalquivir advierte de que esta actividad podría dejar un territorio estéril e improductivo y unas aguas teñidas de rojo, como las de otros ríos andaluces que, según señala, ya han sufrido los efectos de la extracción minera. Asimismo, alerta de que el turismo, uno de los pilares económicos de Andalucía, podría resultar perjudicado por el deterioro de los paisajes naturales, la gastronomía, las fiestas, las romerías, la riqueza cultural y el modo de vida de la población, tanto de los visitantes como de quienes residen en la comunidad.

Organizaciones y Ayuntamientos que participan

Salvemos el Guadalquivir se define como una plataforma ciudadana, independiente y apartidista, integrada por científicos, docentes y profesionales de distintos ámbitos, junto a entidades y colectivos preocupados por la situación del estuario. La organización vincula sus advertencias a la amenaza que, a su juicio, representa la reapertura de la mina de Aznalcóllar y el aumento de actividad de la mina Cobre Las Cruces. Bajo el lema "Andalucía no debe ser zona de sacrificio", defiende que "Sin salud no hay vida, ni negocio, ni tierra para nuestros hijos y nietos". 

Entre las principales reivindicaciones de la plataforma figuran una moratoria en la reapertura de las minas de Aznalcóllar y Cobre Las Cruces y la creación de un comité de expertos independientes que evalúe la situación. Estas demandas forman parte del mensaje que el colectivo quiere trasladar en el marco de la movilización convocada en Sevilla. Entre las entidades colaboradoras aparecen Ecologistas en Acción, Greenpeace, la Coordinadora Andaluza de Defensa de la Dehesa (CADD), la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, Facua Andalucía (Consumidores en Acción), COAG Andalucía y la Plataforma Andalucía Viva. También respaldan la convocatoria los ayuntamientos de Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Coria del Río, Las Cabezas de San Juan, Chipiona, Lebrija, Isla Mayor y Marismillas, y Los Palacios y Villafranca. La marcha partirá de San Telmo a las 12:00 horas del sábado 17 de octubre de 2026 y concluirá en las Setas, tras recorrer varias calles del centro de la capital andaluza.

Sevilla acogerá este sábado 17 de octubre una manifestación contra los vertidos mineros, convocada bajo el lema "No a los vertidos mineros". La protesta comenzará a las 12:00 horas en San Telmo y recorrerá el Paseo Colón, Reyes Católicos y la Campana hasta finalizar en las Setas. La movilización cuenta con el respaldo de organizaciones ecologistas, colectivos agrarios y pesqueros, asociaciones de consumidores y distintos ayuntamientos andaluces. Entre las entidades colaboradoras destaca Salvemos el Guadalquivir, que ha difundido varios mensajes para alertar de las posibles consecuencias ambientales, económicas y sociales de la actividad minera sobre el estuario.

La plataforma ha presentado una campaña titulada "5 datos que las empresas mineras no quieren que sepas", en la que advierte de los riesgos que, según sostiene, podrían derivarse de los vertidos. El material afirma que la información está avalada por informes de científicos de reconocido prestigio de las universidades de Granada, Cádiz y Sevilla. Entre sus principales advertencias figura la posibilidad de que el Guadalquivir, al que define como el río grande de Andalucía y una fuente de vida y cultura, reciba 130.000 millones de litros de agua altamente tóxica por metales pesados. Según la plataforma, esta situación podría afectar a la salud humana y alterar la forma de vida de quienes dependen del río y su entorno.

Otro de los riesgos que plantea la campaña es la posible contaminación de las tierras agrícolas regadas con agua y sedimentos del estuario, así como de los alimentos producidos en ellas. Salvemos el Guadalquivir advierte de que la agricultura, un sector primario que considera sostenible desde hace siglos, podría quedar fuera del mercado, con la consiguiente pérdida de miles de puestos de trabajo. También señala posibles consecuencias para la ganadería de la zona. En cuanto a la pesca y la acuicultura, el colectivo alerta de que la cría de peces podría reducirse, que su crecimiento sería limitado y que los ejemplares que llegaran a desarrollarse podrían presentar una elevada concentración de sustancias tóxicas. En ese escenario, sostiene que actividades tradicionales vinculadas al estuario, como la pesca y la producción de marisco, podrían desaparecer.

La campaña también pone el foco en las consecuencias para el conjunto de la economía andaluza. Según el mensaje difundido por la plataforma, los sectores tradicionales y sostenibles que dependen del estuario podrían verse desplazados por la minería, gestionada por empresas multinacionales. Salvemos el Guadalquivir advierte de que esta actividad podría dejar un territorio estéril e improductivo y unas aguas teñidas de rojo, como las de otros ríos andaluces que, según señala, ya han sufrido los efectos de la extracción minera. Asimismo, alerta de que el turismo, uno de los pilares económicos de Andalucía, podría resultar perjudicado por el deterioro de los paisajes naturales, la gastronomía, las fiestas, las romerías, la riqueza cultural y el modo de vida de la población, tanto de los visitantes como de quienes residen en la comunidad.

Organizaciones y Ayuntamientos que participan

Salvemos el Guadalquivir se define como una plataforma ciudadana, independiente y apartidista, integrada por científicos, docentes y profesionales de distintos ámbitos, junto a entidades y colectivos preocupados por la situación del estuario. La organización vincula sus advertencias a la amenaza que, a su juicio, representa la reapertura de la mina de Aznalcóllar y el aumento de actividad de la mina Cobre Las Cruces. Bajo el lema "Andalucía no debe ser zona de sacrificio", defiende que "Sin salud no hay vida, ni negocio, ni tierra para nuestros hijos y nietos". 

Entre las principales reivindicaciones de la plataforma figuran una moratoria en la reapertura de las minas de Aznalcóllar y Cobre Las Cruces y la creación de un comité de expertos independientes que evalúe la situación. Estas demandas forman parte del mensaje que el colectivo quiere trasladar en el marco de la movilización convocada en Sevilla. Entre las entidades colaboradoras aparecen Ecologistas en Acción, Greenpeace, la Coordinadora Andaluza de Defensa de la Dehesa (CADD), la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, Facua Andalucía (Consumidores en Acción), COAG Andalucía y la Plataforma Andalucía Viva. También respaldan la convocatoria los ayuntamientos de Sanlúcar de Barrameda, Trebujena, Coria del Río, Las Cabezas de San Juan, Chipiona, Lebrija, Isla Mayor y Marismillas, y Los Palacios y Villafranca. La marcha partirá de San Telmo a las 12:00 horas del sábado 17 de octubre de 2026 y concluirá en las Setas, tras recorrer varias calles del centro de la capital andaluza.

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