cultura

Uno de los pocos cineclub de la Bahía de Cádiz para las películas que "no vas a ver en Netflix"

José Manuel Benítez Ariza y Jesús Heredia Luque son los impulsores de este refugio cultural que lleva desde 2022 brindando en Puerto Real un espacio alternativo a la oferta de las grandes plataformas desde el Club Social Exartes

  • José Manuel Benítez y Jesús Heredia, organizadores del cineclub de Exartes en Puerto Real. -

La habitación está oscura. En el número 41 de la calle San Alejandro en Puerto Real, tras un murmullo, irrumpe en una enorme pantalla el primer fotograma de una película. Como si fuera "una sala de cine pequeñita", con un aforo de 60 butacas, este rincón de la Bahía de Cádiz se ha convertido en un refugio para obras audiovisuales como Locuras de verano, dirigida por David Lean y protagonizada por Katharine Hepburn y Rossano Brazzi. 

Los presentes no apartan la vista de este clásico de 1955 que viaja a Venecia, Italia. Escenas que evocan un tiempo de vacaciones que a 13 de octubre ya queda muy lejos para la mayoría. Es la primera proyección de la temporada del cineclub del Club Social Exartes, uno de los pocos que continúa activo -en El Puerto existe otro, a una menor escala- reuniendo a amantes del séptimo arte para disfrutar en VOSE y con un buen proyector y equipo de sonido. 

Detrás de esta propuesta están José Manuel Benítez Ariza, de 63 años, y Jesús Heredia Luque, de 61, dos apasionados de la cultura que han encontrado en el cineclub una manera de compartir películas y generar conversación alrededor de ellas.

  • Espectadores de la primera proyección de la temporada.
  • -

José Manuel, escritor, poeta, traductor y acuarelista gaditano, se encarga habitualmente de seleccionar las películas y diseñar los ciclos. Es autor de novelas como La raya de tiza y Las islas pensativas, así como del libro de relatos La sonrisa del diablo. Entre sus publicaciones también figura Biografía imperfecta. Poesía 1986-2025, un volumen que reúne cuatro décadas de su creación poética.

Jesús, puertorrealeño, asume las cuestiones técnicas tras toda una vida como informático en la Universidad de Cádiz hasta su jubilación. Ambos han preparado con mimo esta cita cinéfila que arrancó en septiembre de 2022.

De una reunión de amigos a un cineclub con programación estable

La historia comenzó cuando echó a andar el Club Social Exartes, impulsado por un grupo de amigos de Puerto Real. Concretamente, fue José Ramón Bocanegra, director teatral de la localidad que había desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en Sevilla.

"Cuando volvió aquí a Puerto Real, pues, ante la falta de movimiento cultural, localizó a sus amigos del instituto, buscó un local adecuado para el club y nos lo propuso", explica Jesús a lavozdelsur.es.

La iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un punto de encuentro cultural que va mucho más allá de las proyecciones cinematográficas. "No solo para los socios, la mayor parte de las cosas que hacemos están abiertas a toda la ciudadanía", subraya Jesús.

  • Los organizadores ultiman los preparativos.
  • -

Los primeros meses tuvieron un funcionamiento más informal. Sin embargo, en 2023, con la incorporación de José Manuel a la programación, el proyecto fue cogiendo forma y, desde entonces, cada dos martes se organiza, como mínimo, una proyección. En esta gran pantalla, se pueden ver películas agrupadas en ciclos temáticos donde exploran distintas épocas, géneros y cineastas.

Rescatando obras de arte olvidadas

Para la selección de títulos, José Manuel combina sus propios recuerdos como espectador con el descubrimiento de películas que todavía no conoce, pero de las que ha recibido buenas referencias.

"Por supuesto, tiro de mi memoria cinematográfica y pongo películas que he visto y que me apetece volver a ver y que creo que les van a interesar a los asistentes", explica el escritor, que no solo se limita a recuperar sus favoritas. Cuando prepara un ciclo, también incorpora obras que aprovecha para descubrir y valorar personalmente.

La preparación de cada sesión conlleva un trabajo previo. "Todas las películas que proyecto las veo yo antes en casa tranquilamente para prepararme la presentación y para poder ofrecer al público algunos puntos que podamos discutir luego en el pequeño debate que hacemos siempre a continuación", señala.

  • Retrato de José Manuel Benítez en el local del club social.
  • -

El cineclub no termina cuando se encienden las luces. Al contrario, después de cada proyección se abre un pequeño coloquio en el que los asistentes pueden compartir impresiones y reflexionar sobre lo que acaban de ver.

Existe, además, una condición que ambos consideran fundamental, el respeto a los derechos de autor.

"Queremos hacer las cosas bien, queremos respetar los derechos de autor, no ponemos películas porque sí", explica José Manuel. Por ese motivo, recurren tanto a obras de dominio público como a plataformas que permiten las proyecciones para pequeños colectivos.

El resultado es una programación que se aleja deliberadamente de las propuestas habituales de las grandes plataformas comerciales. En torno a tres ciclos cada año permiten recorrer desde el cine mudo hasta las primeras películas sonoras, pasando por clásicos de diferentes directores y cinematografías.

  • Un momento de la proyección de esta semana.
  • -
  • Así es uno de los pocos cineclubs activos en la Bahía de Cádiz.
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"Ponemos el cine que tú no vas a ver en Netflix. Aquí lo que procuramos es poner películas buenas que no vamos a tener oportunidad de verla de otra forma", explican.

Frente al predominio del cine estadounidense y las producciones más espectaculares en buena parte de la oferta audiovisual actual, estos compañeros apuestan por una experiencia más pausada. Por ello, en esta pantalla ya se han podido ver películas de Woody Allen, Buster Keaton, cine de la nouvelle vague francesa y clásicos del cine negro.

Además, el cineclub ha recibido a cineastas. Manuel Iborra, que ya ha participado en dos ocasiones, tiene previsto regresar dentro de algunas semanas para presentar una película de uno de sus ciclos. También organizaron un ciclo dedicado a Gonzalo García Pelayo, que llegó a estrenar en este espacio una de sus películas.

El reto de atraer con propuestas distintas

Aunque el espacio tiene capacidad para 60 espectadores, la asistencia habitual se sitúa entre las 10 y las 15 personas por sesión. "Vienen socios fundamentalmente porque tenemos un problema desde el principio y es la falta de publicidad. Pero si es una película que puede tener un poco más de nombre, pues viene más gente", explica Jesús. 

  • Jesús Heredia se encarga de los asuntos técnicos.
  • -
  • Una pareja disfruta de la película 'Locuras de verano'.
  • -

En los asientos, predomina un público más adulto que lleva años cultivando la mirada. Personas abiertas a redescubrir contenido o a maravillarse una vez más por el audiovisual. "Tenemos la esperanza, no sé si lo conseguiremos, de que venga gente joven", confiesan.

Para conseguir dirigir el foco de las nuevas generaciones, han establecido un convenio de colaboración con la Universidad de Cádiz, que ya se ha traducido en la celebración de un par de conciertos y en una mayor difusión de sus actividades a través del Servicio de Actividades Culturales.

"El año pasado empezamos a notar que venía gente más joven y no solamente los habituales que están en nuestro rango de edad", destaca Jesús.

La habitación está oscura. En el número 41 de la calle San Alejandro en Puerto Real, tras un murmullo, irrumpe en una enorme pantalla el primer fotograma de una película. Como si fuera "una sala de cine pequeñita", con un aforo de 60 butacas, este rincón de la Bahía de Cádiz se ha convertido en un refugio para obras audiovisuales como Locuras de verano, dirigida por David Lean y protagonizada por Katharine Hepburn y Rossano Brazzi. 

Los presentes no apartan la vista de este clásico de 1955 que viaja a Venecia, Italia. Escenas que evocan un tiempo de vacaciones que a 13 de octubre ya queda muy lejos para la mayoría. Es la primera proyección de la temporada del cineclub del Club Social Exartes, uno de los pocos que continúa activo -en El Puerto existe otro, a una menor escala- reuniendo a amantes del séptimo arte para disfrutar en VOSE y con un buen proyector y equipo de sonido. 

Detrás de esta propuesta están José Manuel Benítez Ariza, de 63 años, y Jesús Heredia Luque, de 61, dos apasionados de la cultura que han encontrado en el cineclub una manera de compartir películas y generar conversación alrededor de ellas.

  • Espectadores de la primera proyección de la temporada.
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José Manuel, escritor, poeta, traductor y acuarelista gaditano, se encarga habitualmente de seleccionar las películas y diseñar los ciclos. Es autor de novelas como La raya de tiza y Las islas pensativas, así como del libro de relatos La sonrisa del diablo. Entre sus publicaciones también figura Biografía imperfecta. Poesía 1986-2025, un volumen que reúne cuatro décadas de su creación poética.

Jesús, puertorrealeño, asume las cuestiones técnicas tras toda una vida como informático en la Universidad de Cádiz hasta su jubilación. Ambos han preparado con mimo esta cita cinéfila que arrancó en septiembre de 2022.

De una reunión de amigos a un cineclub con programación estable

La historia comenzó cuando echó a andar el Club Social Exartes, impulsado por un grupo de amigos de Puerto Real. Concretamente, fue José Ramón Bocanegra, director teatral de la localidad que había desarrollado buena parte de su trayectoria profesional en Sevilla.

"Cuando volvió aquí a Puerto Real, pues, ante la falta de movimiento cultural, localizó a sus amigos del instituto, buscó un local adecuado para el club y nos lo propuso", explica Jesús a lavozdelsur.es.

La iniciativa fue creciendo hasta convertirse en un punto de encuentro cultural que va mucho más allá de las proyecciones cinematográficas. "No solo para los socios, la mayor parte de las cosas que hacemos están abiertas a toda la ciudadanía", subraya Jesús.

  • Los organizadores ultiman los preparativos.
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Los primeros meses tuvieron un funcionamiento más informal. Sin embargo, en 2023, con la incorporación de José Manuel a la programación, el proyecto fue cogiendo forma y, desde entonces, cada dos martes se organiza, como mínimo, una proyección. En esta gran pantalla, se pueden ver películas agrupadas en ciclos temáticos donde exploran distintas épocas, géneros y cineastas.

Rescatando obras de arte olvidadas

Para la selección de títulos, José Manuel combina sus propios recuerdos como espectador con el descubrimiento de películas que todavía no conoce, pero de las que ha recibido buenas referencias.

"Por supuesto, tiro de mi memoria cinematográfica y pongo películas que he visto y que me apetece volver a ver y que creo que les van a interesar a los asistentes", explica el escritor, que no solo se limita a recuperar sus favoritas. Cuando prepara un ciclo, también incorpora obras que aprovecha para descubrir y valorar personalmente.

La preparación de cada sesión conlleva un trabajo previo. "Todas las películas que proyecto las veo yo antes en casa tranquilamente para prepararme la presentación y para poder ofrecer al público algunos puntos que podamos discutir luego en el pequeño debate que hacemos siempre a continuación", señala.

  • Retrato de José Manuel Benítez en el local del club social.
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El cineclub no termina cuando se encienden las luces. Al contrario, después de cada proyección se abre un pequeño coloquio en el que los asistentes pueden compartir impresiones y reflexionar sobre lo que acaban de ver.

Existe, además, una condición que ambos consideran fundamental, el respeto a los derechos de autor.

"Queremos hacer las cosas bien, queremos respetar los derechos de autor, no ponemos películas porque sí", explica José Manuel. Por ese motivo, recurren tanto a obras de dominio público como a plataformas que permiten las proyecciones para pequeños colectivos.

El resultado es una programación que se aleja deliberadamente de las propuestas habituales de las grandes plataformas comerciales. En torno a tres ciclos cada año permiten recorrer desde el cine mudo hasta las primeras películas sonoras, pasando por clásicos de diferentes directores y cinematografías.

  • Un momento de la proyección de esta semana.
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  • Así es uno de los pocos cineclubs activos en la Bahía de Cádiz.
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"Ponemos el cine que tú no vas a ver en Netflix. Aquí lo que procuramos es poner películas buenas que no vamos a tener oportunidad de verla de otra forma", explican.

Frente al predominio del cine estadounidense y las producciones más espectaculares en buena parte de la oferta audiovisual actual, estos compañeros apuestan por una experiencia más pausada. Por ello, en esta pantalla ya se han podido ver películas de Woody Allen, Buster Keaton, cine de la nouvelle vague francesa y clásicos del cine negro.

Además, el cineclub ha recibido a cineastas. Manuel Iborra, que ya ha participado en dos ocasiones, tiene previsto regresar dentro de algunas semanas para presentar una película de uno de sus ciclos. También organizaron un ciclo dedicado a Gonzalo García Pelayo, que llegó a estrenar en este espacio una de sus películas.

El reto de atraer con propuestas distintas

Aunque el espacio tiene capacidad para 60 espectadores, la asistencia habitual se sitúa entre las 10 y las 15 personas por sesión. "Vienen socios fundamentalmente porque tenemos un problema desde el principio y es la falta de publicidad. Pero si es una película que puede tener un poco más de nombre, pues viene más gente", explica Jesús. 

  • Jesús Heredia se encarga de los asuntos técnicos.
  • -
  • Una pareja disfruta de la película 'Locuras de verano'.
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En los asientos, predomina un público más adulto que lleva años cultivando la mirada. Personas abiertas a redescubrir contenido o a maravillarse una vez más por el audiovisual. "Tenemos la esperanza, no sé si lo conseguiremos, de que venga gente joven", confiesan.

Para conseguir dirigir el foco de las nuevas generaciones, han establecido un convenio de colaboración con la Universidad de Cádiz, que ya se ha traducido en la celebración de un par de conciertos y en una mayor difusión de sus actividades a través del Servicio de Actividades Culturales.

"El año pasado empezamos a notar que venía gente más joven y no solamente los habituales que están en nuestro rango de edad", destaca Jesús.

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