El Área de Seguridad Privada de CSIF Sevilla ha condenado la agresión sufrida por un vigilante de seguridad de Prosegur durante el encuentro entre el Betis y el Oporto. El sindicato ha denunciado la gravedad de lo ocurrido y ha vuelto a poner el foco en los riesgos a los que se enfrentan estos profesionales durante el desempeño de su trabajo. Según la organización, el trabajador recibió un puñetazo y posteriormente fue golpeado y pateado, en un episodio que ha reabierto el debate sobre los medios de protección disponibles para los vigilantes de seguridad.
Tras conocer los hechos, la sección sindical de CSIF en Prosegur se ha puesto en contacto con el trabajador agredido para interesarse por su estado de salud y ofrecerle su ayuda. La organización ha trasladado su apoyo y solidaridad al compañero y ha destacado la importancia de acompañar a los profesionales cuando atraviesan situaciones de especial dificultad. Además, ha agradecido la implicación de sus representantes sindicales y ha insistido en que la defensa de los trabajadores también pasa por estar a su lado cuando más lo necesitan.
La falta de seguridad
Una de las principales reivindicaciones de CSIF se centra en la falta de chalecos de protección frente a objetos cortantes cuando las circunstancias exigen disponer de estos equipos. El sindicato considera inadmisible que las empresas no faciliten los medios necesarios para afrontar determinados riesgos y denuncia que, además, se llegue a prohibir a los vigilantes utilizar sus propios chalecos. "¡La protección no es una opción, es una obligación!", sostiene la organización, que reclama garantías para que los trabajadores puedan desarrollar sus funciones sin quedar expuestos a situaciones de violencia sin la protección adecuada.
CSIF Sevilla exige medidas concretas para mejorar la seguridad de estos profesionales, especialmente durante acontecimientos considerados de alto riesgo. Entre sus propuestas figuran evaluaciones específicas de los peligros, equipos de protección adecuados, protocolos claros de intervención y una mayor coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. También reclama formación y preparación para afrontar incidentes violentos, así como atención y apoyo a quienes sufran agresiones. Para el sindicato, la prevención debe ser una prioridad y no limitarse a reaccionar cuando ya se ha producido un ataque.
"Los vigilantes de seguridad no son un escudo humano", recuerda la organización, que reivindica el respeto y la protección que merecen estos trabajadores. Bajo el lema "Tolerancia cero con las agresiones", CSIF reclama que se investigue lo ocurrido durante el Betis-Oporto, se depuren responsabilidades y se adopten medidas para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse. El Área de Seguridad Privada del sindicato concluye que "la integridad física de los vigilantes de seguridad no es negociable" y resume sus demandas en tres líneas fundamentales: más protección, más prevención y más respeto para avanzar hacia un sector más seguro.
El Área de Seguridad Privada de CSIF Sevilla ha condenado la agresión sufrida por un vigilante de seguridad de Prosegur durante el encuentro entre el Betis y el Oporto. El sindicato ha denunciado la gravedad de lo ocurrido y ha vuelto a poner el foco en los riesgos a los que se enfrentan estos profesionales durante el desempeño de su trabajo. Según la organización, el trabajador recibió un puñetazo y posteriormente fue golpeado y pateado, en un episodio que ha reabierto el debate sobre los medios de protección disponibles para los vigilantes de seguridad.
Tras conocer los hechos, la sección sindical de CSIF en Prosegur se ha puesto en contacto con el trabajador agredido para interesarse por su estado de salud y ofrecerle su ayuda. La organización ha trasladado su apoyo y solidaridad al compañero y ha destacado la importancia de acompañar a los profesionales cuando atraviesan situaciones de especial dificultad. Además, ha agradecido la implicación de sus representantes sindicales y ha insistido en que la defensa de los trabajadores también pasa por estar a su lado cuando más lo necesitan.
La falta de seguridad
Una de las principales reivindicaciones de CSIF se centra en la falta de chalecos de protección frente a objetos cortantes cuando las circunstancias exigen disponer de estos equipos. El sindicato considera inadmisible que las empresas no faciliten los medios necesarios para afrontar determinados riesgos y denuncia que, además, se llegue a prohibir a los vigilantes utilizar sus propios chalecos. "¡La protección no es una opción, es una obligación!", sostiene la organización, que reclama garantías para que los trabajadores puedan desarrollar sus funciones sin quedar expuestos a situaciones de violencia sin la protección adecuada.
CSIF Sevilla exige medidas concretas para mejorar la seguridad de estos profesionales, especialmente durante acontecimientos considerados de alto riesgo. Entre sus propuestas figuran evaluaciones específicas de los peligros, equipos de protección adecuados, protocolos claros de intervención y una mayor coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. También reclama formación y preparación para afrontar incidentes violentos, así como atención y apoyo a quienes sufran agresiones. Para el sindicato, la prevención debe ser una prioridad y no limitarse a reaccionar cuando ya se ha producido un ataque.
"Los vigilantes de seguridad no son un escudo humano", recuerda la organización, que reivindica el respeto y la protección que merecen estos trabajadores. Bajo el lema "Tolerancia cero con las agresiones", CSIF reclama que se investigue lo ocurrido durante el Betis-Oporto, se depuren responsabilidades y se adopten medidas para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse. El Área de Seguridad Privada del sindicato concluye que "la integridad física de los vigilantes de seguridad no es negociable" y resume sus demandas en tres líneas fundamentales: más protección, más prevención y más respeto para avanzar hacia un sector más seguro.
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