La Vistahermosa más "instagrameable": crónica desde el refugio gaditano donde los empresarios y famosos pasan desapercibidos
Vecinos y veraneantes aseguran que por esta zona de El Puerto se dejan ver empresarios, periodistas, deportistas e influencers. Pero quienes llevan media vida regresando coinciden en que el verdadero reclamo sigue siendo otro: un ambiente familiar, discreto y difícil de encontrar en otros destinos.
Hay lugares donde la llegada de un famoso paraliza una terraza, sin embargo, en Vistahermosa ocurre justo lo contrario. Los vecinos siguen desayunando, los niños continúan corriendo hacia la playa y apenas alguien comenta, casi de pasada, que por allí se ha dejado ver una cara conocida. Esa naturalidad es una de las señas de identidad de esta zona de El Puerto, convertida desde hace años en uno de los destinos más codiciados del verano gaditano.
Entre quienes frecuentan el entorno del Club Náutico El Buzo circulan nombres conocidos. Algunos vecinos consultados para este reportaje aseguran que por la zona se han dejado ver el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, o la periodista Ana Pastor. Otros hablan de deportistas, empresarios, toreros, políticos o creadores de contenido. Sin embargo, nadie parece concederle demasiada importancia. "La privacidad es la privacidad", resume Teresa Escambiar, una de las habituales del club.
Muchos aseguran que ahí reside parte del secreto de Vistahermosa. Mientras otros destinos viven pendientes del personaje famoso de turno, aquí el atractivo sigue siendo el mismo que hace décadas: playas amplias, una temperatura mucho más amable que en buena parte del país, buena gastronomía y un ambiente donde las familias terminan encontrándose verano tras verano.
Veraneantes entrando en la playa de Santa Catalina.
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MANU GARCÍA
El rincón donde media España quiere pasar agosto
Quien mejor resume esa transformación es Teresa Escambiar. Sevillana, reparte su vida entre Sevilla, El Puerto y Jerez, donde trabaja, y vive a pocos metros de la playa. Cada verano su casa cambia por completo de ritmo. Llegan las hijas, los nietos, los amigos y las visitas, convirtiendo las vacaciones en un ir y venir constante.
Ella nota la temporada alta mucho antes de pisar la arena. "He ido esta mañana a la pescadería y a la frutería y había unas colas enormes. Yo creo que la población prácticamente se triplica", comenta. Es la otra cara del éxito turístico de El Puerto, aunque reconoce que nunca le ha supuesto un motivo para marcharse. "Aquí se vive estupendamente. Mientras en muchos sitios hace un calor insoportable, aquí siempre corre una brisa que se agradece muchísimo".
Su descripción coincide con la de muchos vecinos. El verano llena las calles, complica un poco más los recados cotidianos y obliga a reservar mesa con antelación, pero también devuelve esa imagen de urbanización donde varias generaciones comparten las vacaciones bajo un mismo techo.
Teresa Escambiar en la calle junto al Club El Buzo
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MANU GARCÍA
Discreción, incluso cuando aparecen caras conocidas
La presencia de personas famosas forma parte del paisaje estival, pero rara vez altera la tranquilidad del lugar. Marco Sequeiros, que lleva más de una década veraneando en Vistahermosa, asegura que cruzarse con alguien conocido entra dentro de la normalidad.
"Sueles ver gente de la política, del deporte o de la moda. También creadores de contenido. Aquí en El Buzo es bastante habitual", explica. Aun así, evita mencionar nombres. Prefiere quedarse con la idea de que todos buscan exactamente lo mismo cuando llegan: pasar unos días tranquilos.
José Antonio Arribas, madrileño y casado con una jerezana, también reconoce haber coincidido con rostros conocidos, especialmente durante algunas citas taurinas de la provincia. Recuerda haber visto al torero Roca Rey, aunque insiste en que la atención suele durar apenas unos segundos. "Yo voy siempre pendiente de mis cuatro niños", bromea.
Esa convivencia discreta ha terminado convirtiéndose en otro atractivo añadido de Vistahermosa. Aquí las conversaciones vuelven rápidamente a lo importante: decidir dónde comer, bajar a la playa o encontrarse con los amigos antes de que caiga el sol. Y precisamente esa forma de vivir el verano es la que ha hecho que cada vez más familias, muchas llegadas desde Madrid y Sevilla, conviertan este rincón de El Puerto en una cita fija cada mes de agosto.
Marcos Sequeiros y Fátima Rodrihuela con sus hijos.
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MANU GARCÍA
De postal familiar a fenómeno en las redes sociales
Quienes llevan décadas regresando a Vistahermosa coinciden en que el paisaje apenas ha cambiado en lo esencial. Siguen las bicicletas recorriendo las calles, los niños que pasan el día entre la playa y el club y las cenas que se alargan en las terrazas. Lo que sí ha cambiado es la proyección del lugar. Si antes el boca a boca era el mejor escaparate, ahora las redes sociales han colocado este rincón de El Puerto en el radar de miles de personas.
Fátima Rodriuela Borbolla, creadora de contenido y empresaria con más de 40.000 seguidores en sus redes, lo ha visto desde dentro. Veranea aquí desde pequeña y, además de dedicarse a las redes sociales, cuenta con una marca de ropa de baño. "De unos años para acá se ha convertido en una playa muy instagrameable", explica a lavozdelsur.es. Recuerda que antes del cierre de Playa Canalla era raro el verano en el que no coincidía con creadoras de contenido llegadas desde distintos puntos de España.
Ese movimiento ha contribuido a dar visibilidad a una zona que, hasta hace pocos años, quedaba algo más al margen de otros destinos muy conocidos del litoral gaditano. Fotografías de atardeceres, jornadas de playa o comidas frente al mar han convertido Vistahermosa en un escenario habitual para muchas publicaciones estivales, aunque quienes la conocen desde hace tiempo insisten en que su esencia sigue siendo la misma.
Una familia entrando en la playa de Santa Catalina
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MANU GARCÍA
Madrid ya tiene otra playa favorita
Si hay un origen que se repite una y otra vez entre los veraneantes es Madrid. Pilar lleva años escapando de la capital para instalarse durante unas semanas en El Puerto y entiende perfectamente por qué cada vez encuentra más vecinos de su ciudad.
"El clima es muy agradable, la gente es simpatiquísima y las playas son muy familiares", explica. A esa receta suma otro ingrediente importante: la posibilidad de cambiar de plan sin recorrer grandes distancias. "Puedes salir a cenar, hacer excursiones a otras playas y siempre encuentras algo que hacer".
La madrileña confirma que cada verano se cruza con más personas llegadas desde la capital, aunque aclara que Vistahermosa se ha convertido en un punto de encuentro para visitantes de muchos lugares. "Hay gente del norte, de Bilbao, de Sevilla... Al final acaba viniendo gente de toda España".
Ese crecimiento también responde a una forma concreta de entender las vacaciones. Aquí no predominan las grandes fiestas ni las playas abarrotadas hasta el último metro de arena. Lo que buscan quienes llegan es otra cosa: tranquilidad, comodidad y un ambiente donde los niños pueden moverse con libertad.
Un verano que gira alrededor del mar
En esa rutina diaria, el Club Náutico El Buzo ocupa un lugar destacado. Familias enteras pasan buena parte del día entre sus instalaciones y la playa, mientras los más pequeños enlazan actividades deportivas, baños y encuentros con los amigos de todos los veranos.
Teresa reconoce que durante agosto apenas necesita salir de la zona. "Todo está muy lleno, así que me muevo poco", comenta. Aun así, destaca el ambiente que se genera alrededor de los chiringuitos y restaurantes cercanos. Al caer la tarde, la música en directo vuelve a sonar frente al mar y las terrazas se llenan de vecinos y visitantes que prolongan la jornada hasta bien entrada la noche.
Recuerda también con cierta nostalgia el cierre de los chiringuitos de Puerto Sherry, uno de los locales que durante años reunió a buena parte del público joven y que, según explica, se había convertido en una parada habitual para quienes pasaban el verano en El Puerto.
José Antonio Arribas con sus hijos.
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MANU GARCÍA
Un verano que se hereda
Para muchas familias, volver a El Puerto no responde a una decisión de última hora. Es una costumbre que pasa de padres a hijos. José Antonio Arribas es uno de esos casos. Vive en Madrid junto a su familia, pero cada verano hace las maletas rumbo a Vistahermosa, donde la familia de su mujer, jerezana, mantiene el vínculo con la ciudad.
A esa conexión personal se suma otra razón práctica. Ser socios de clubes como El Buzo hace que los más pequeños disfruten del verano con total libertad. "Tienen actividades, hacen deporte y siempre encuentran amigos con los que estar", explica. Mientras ellos llenan el día de planes, los adultos aprovechan para bajar el ritmo y disfrutar de una rutina muy distinta a la del resto del año.
Ese ambiente es precisamente el que destaca también Marco Sequeiros. Sevillano, lleva más de doce años veraneando aquí y asegura que el principal atractivo sigue siendo el mismo que cuando llegó por primera vez. "Es una playa muy familiar y, además, la tenemos muy cerca de Sevilla". En su caso, la tradición viene incluso de antes: su mujer ya pasaba aquí los veranos cuando era pequeña.
Christian Henze antes de entrar en el Club.
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MANU GARCÍA
Un rincón también internacional
No todos los habituales proceden de Andalucía o Madrid. Christian Henzellegó desde Alemania hace 10 años gracias a su mujer, natural de El Puerto, y desde entonces no ha faltado a la cita con el verano gaditano.
Cuando se le pregunta qué le hace volver, responde sin pensarlo demasiado: "Las playas, la comida, los amigos y la familia". Después añade una observación que resume buena parte de la evolución de la ciudad. "Cada vez viene más gente".
Su percepción coincide con la de los vecinos que llevan décadas viviendo aquí. El Puerto ha ganado visitantes, especialmente durante los meses de verano, y Vistahermosa se ha consolidado como uno de los lugares más buscados por quienes quieren combinar playa, tranquilidad y una amplia oferta gastronómica sin renunciar a un ambiente relajado.
Uno de los chalets cercano a la playa.
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MANU GARCÍA
El verdadero lujo de Vistahermosa
La explicación del éxito no está en las caras conocidas, aunque ayuden a despertar la curiosidad. Tampoco en las publicaciones de Instagram o en el aumento del turismo. Lo que repiten una y otra vez quienes conocen bien esta zona de El Puerto es algo mucho más sencillo.
Teresa habla de una playa donde sus nietos siempre encuentran amigos. Pilar destaca el clima y la amabilidad de la gente. José Antonio pone el acento en la tranquilidad con la que disfrutan los niños. Marco insiste en ese ambiente familiar que no ha cambiado con el paso de los años. Incluso Christian, llegado desde Alemania, resume sus vacaciones en cuatro palabras: playa, comida, amigos y familia.
Mientras algunos comentan que por las terrazas o por el entorno del Club Náutico El Buzo pueden dejarse ver empresarios, periodistas, deportistas o influencers, la vida continúa exactamente igual. Nadie parece demasiado pendiente de quién ocupa la mesa de al lado. Esa discreción, casi tan característica como la brisa que alivia las tardes de agosto, es precisamente uno de los motivos por los que tantos vuelven.
Y así, sin necesidad de grandes campañas de promoción, Vistahermosa sigue sumando veranos. Un lugar que ha sabido crecer sin perder esa sensación de refugio familiar que atrapa a quienes llegan por primera vez y acaba convirtiendo unas vacaciones en una costumbre que se repite año tras año.
Hay lugares donde la llegada de un famoso paraliza una terraza, sin embargo, en Vistahermosa ocurre justo lo contrario. Los vecinos siguen desayunando, los niños continúan corriendo hacia la playa y apenas alguien comenta, casi de pasada, que por allí se ha dejado ver una cara conocida. Esa naturalidad es una de las señas de identidad de esta zona de El Puerto, convertida desde hace años en uno de los destinos más codiciados del verano gaditano.
Entre quienes frecuentan el entorno del Club Náutico El Buzo circulan nombres conocidos. Algunos vecinos consultados para este reportaje aseguran que por la zona se han dejado ver el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, o la periodista Ana Pastor. Otros hablan de deportistas, empresarios, toreros, políticos o creadores de contenido. Sin embargo, nadie parece concederle demasiada importancia. "La privacidad es la privacidad", resume Teresa Escambiar, una de las habituales del club.
Muchos aseguran que ahí reside parte del secreto de Vistahermosa. Mientras otros destinos viven pendientes del personaje famoso de turno, aquí el atractivo sigue siendo el mismo que hace décadas: playas amplias, una temperatura mucho más amable que en buena parte del país, buena gastronomía y un ambiente donde las familias terminan encontrándose verano tras verano.
Veraneantes entrando en la playa de Santa Catalina.
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MANU GARCÍA
El rincón donde media España quiere pasar agosto
Quien mejor resume esa transformación es Teresa Escambiar. Sevillana, reparte su vida entre Sevilla, El Puerto y Jerez, donde trabaja, y vive a pocos metros de la playa. Cada verano su casa cambia por completo de ritmo. Llegan las hijas, los nietos, los amigos y las visitas, convirtiendo las vacaciones en un ir y venir constante.
Ella nota la temporada alta mucho antes de pisar la arena. "He ido esta mañana a la pescadería y a la frutería y había unas colas enormes. Yo creo que la población prácticamente se triplica", comenta. Es la otra cara del éxito turístico de El Puerto, aunque reconoce que nunca le ha supuesto un motivo para marcharse. "Aquí se vive estupendamente. Mientras en muchos sitios hace un calor insoportable, aquí siempre corre una brisa que se agradece muchísimo".
Su descripción coincide con la de muchos vecinos. El verano llena las calles, complica un poco más los recados cotidianos y obliga a reservar mesa con antelación, pero también devuelve esa imagen de urbanización donde varias generaciones comparten las vacaciones bajo un mismo techo.
Teresa Escambiar en la calle junto al Club El Buzo
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MANU GARCÍA
Discreción, incluso cuando aparecen caras conocidas
La presencia de personas famosas forma parte del paisaje estival, pero rara vez altera la tranquilidad del lugar. Marco Sequeiros, que lleva más de una década veraneando en Vistahermosa, asegura que cruzarse con alguien conocido entra dentro de la normalidad.
"Sueles ver gente de la política, del deporte o de la moda. También creadores de contenido. Aquí en El Buzo es bastante habitual", explica. Aun así, evita mencionar nombres. Prefiere quedarse con la idea de que todos buscan exactamente lo mismo cuando llegan: pasar unos días tranquilos.
José Antonio Arribas, madrileño y casado con una jerezana, también reconoce haber coincidido con rostros conocidos, especialmente durante algunas citas taurinas de la provincia. Recuerda haber visto al torero Roca Rey, aunque insiste en que la atención suele durar apenas unos segundos. "Yo voy siempre pendiente de mis cuatro niños", bromea.
Esa convivencia discreta ha terminado convirtiéndose en otro atractivo añadido de Vistahermosa. Aquí las conversaciones vuelven rápidamente a lo importante: decidir dónde comer, bajar a la playa o encontrarse con los amigos antes de que caiga el sol. Y precisamente esa forma de vivir el verano es la que ha hecho que cada vez más familias, muchas llegadas desde Madrid y Sevilla, conviertan este rincón de El Puerto en una cita fija cada mes de agosto.
Marcos Sequeiros y Fátima Rodrihuela con sus hijos.
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MANU GARCÍA
De postal familiar a fenómeno en las redes sociales
Quienes llevan décadas regresando a Vistahermosa coinciden en que el paisaje apenas ha cambiado en lo esencial. Siguen las bicicletas recorriendo las calles, los niños que pasan el día entre la playa y el club y las cenas que se alargan en las terrazas. Lo que sí ha cambiado es la proyección del lugar. Si antes el boca a boca era el mejor escaparate, ahora las redes sociales han colocado este rincón de El Puerto en el radar de miles de personas.
Fátima Rodriuela Borbolla, creadora de contenido y empresaria con más de 40.000 seguidores en sus redes, lo ha visto desde dentro. Veranea aquí desde pequeña y, además de dedicarse a las redes sociales, cuenta con una marca de ropa de baño. "De unos años para acá se ha convertido en una playa muy instagrameable", explica a lavozdelsur.es. Recuerda que antes del cierre de Playa Canalla era raro el verano en el que no coincidía con creadoras de contenido llegadas desde distintos puntos de España.
Ese movimiento ha contribuido a dar visibilidad a una zona que, hasta hace pocos años, quedaba algo más al margen de otros destinos muy conocidos del litoral gaditano. Fotografías de atardeceres, jornadas de playa o comidas frente al mar han convertido Vistahermosa en un escenario habitual para muchas publicaciones estivales, aunque quienes la conocen desde hace tiempo insisten en que su esencia sigue siendo la misma.
Una familia entrando en la playa de Santa Catalina
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MANU GARCÍA
Madrid ya tiene otra playa favorita
Si hay un origen que se repite una y otra vez entre los veraneantes es Madrid. Pilar lleva años escapando de la capital para instalarse durante unas semanas en El Puerto y entiende perfectamente por qué cada vez encuentra más vecinos de su ciudad.
"El clima es muy agradable, la gente es simpatiquísima y las playas son muy familiares", explica. A esa receta suma otro ingrediente importante: la posibilidad de cambiar de plan sin recorrer grandes distancias. "Puedes salir a cenar, hacer excursiones a otras playas y siempre encuentras algo que hacer".
La madrileña confirma que cada verano se cruza con más personas llegadas desde la capital, aunque aclara que Vistahermosa se ha convertido en un punto de encuentro para visitantes de muchos lugares. "Hay gente del norte, de Bilbao, de Sevilla... Al final acaba viniendo gente de toda España".
Ese crecimiento también responde a una forma concreta de entender las vacaciones. Aquí no predominan las grandes fiestas ni las playas abarrotadas hasta el último metro de arena. Lo que buscan quienes llegan es otra cosa: tranquilidad, comodidad y un ambiente donde los niños pueden moverse con libertad.
Un verano que gira alrededor del mar
En esa rutina diaria, el Club Náutico El Buzo ocupa un lugar destacado. Familias enteras pasan buena parte del día entre sus instalaciones y la playa, mientras los más pequeños enlazan actividades deportivas, baños y encuentros con los amigos de todos los veranos.
Teresa reconoce que durante agosto apenas necesita salir de la zona. "Todo está muy lleno, así que me muevo poco", comenta. Aun así, destaca el ambiente que se genera alrededor de los chiringuitos y restaurantes cercanos. Al caer la tarde, la música en directo vuelve a sonar frente al mar y las terrazas se llenan de vecinos y visitantes que prolongan la jornada hasta bien entrada la noche.
Recuerda también con cierta nostalgia el cierre de los chiringuitos de Puerto Sherry, uno de los locales que durante años reunió a buena parte del público joven y que, según explica, se había convertido en una parada habitual para quienes pasaban el verano en El Puerto.
José Antonio Arribas con sus hijos.
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MANU GARCÍA
Un verano que se hereda
Para muchas familias, volver a El Puerto no responde a una decisión de última hora. Es una costumbre que pasa de padres a hijos. José Antonio Arribas es uno de esos casos. Vive en Madrid junto a su familia, pero cada verano hace las maletas rumbo a Vistahermosa, donde la familia de su mujer, jerezana, mantiene el vínculo con la ciudad.
A esa conexión personal se suma otra razón práctica. Ser socios de clubes como El Buzo hace que los más pequeños disfruten del verano con total libertad. "Tienen actividades, hacen deporte y siempre encuentran amigos con los que estar", explica. Mientras ellos llenan el día de planes, los adultos aprovechan para bajar el ritmo y disfrutar de una rutina muy distinta a la del resto del año.
Ese ambiente es precisamente el que destaca también Marco Sequeiros. Sevillano, lleva más de doce años veraneando aquí y asegura que el principal atractivo sigue siendo el mismo que cuando llegó por primera vez. "Es una playa muy familiar y, además, la tenemos muy cerca de Sevilla". En su caso, la tradición viene incluso de antes: su mujer ya pasaba aquí los veranos cuando era pequeña.
Christian Henze antes de entrar en el Club.
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MANU GARCÍA
Un rincón también internacional
No todos los habituales proceden de Andalucía o Madrid. Christian Henzellegó desde Alemania hace 10 años gracias a su mujer, natural de El Puerto, y desde entonces no ha faltado a la cita con el verano gaditano.
Cuando se le pregunta qué le hace volver, responde sin pensarlo demasiado: "Las playas, la comida, los amigos y la familia". Después añade una observación que resume buena parte de la evolución de la ciudad. "Cada vez viene más gente".
Su percepción coincide con la de los vecinos que llevan décadas viviendo aquí. El Puerto ha ganado visitantes, especialmente durante los meses de verano, y Vistahermosa se ha consolidado como uno de los lugares más buscados por quienes quieren combinar playa, tranquilidad y una amplia oferta gastronómica sin renunciar a un ambiente relajado.
Uno de los chalets cercano a la playa.
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MANU GARCÍA
El verdadero lujo de Vistahermosa
La explicación del éxito no está en las caras conocidas, aunque ayuden a despertar la curiosidad. Tampoco en las publicaciones de Instagram o en el aumento del turismo. Lo que repiten una y otra vez quienes conocen bien esta zona de El Puerto es algo mucho más sencillo.
Teresa habla de una playa donde sus nietos siempre encuentran amigos. Pilar destaca el clima y la amabilidad de la gente. José Antonio pone el acento en la tranquilidad con la que disfrutan los niños. Marco insiste en ese ambiente familiar que no ha cambiado con el paso de los años. Incluso Christian, llegado desde Alemania, resume sus vacaciones en cuatro palabras: playa, comida, amigos y familia.
Mientras algunos comentan que por las terrazas o por el entorno del Club Náutico El Buzo pueden dejarse ver empresarios, periodistas, deportistas o influencers, la vida continúa exactamente igual. Nadie parece demasiado pendiente de quién ocupa la mesa de al lado. Esa discreción, casi tan característica como la brisa que alivia las tardes de agosto, es precisamente uno de los motivos por los que tantos vuelven.
Y así, sin necesidad de grandes campañas de promoción, Vistahermosa sigue sumando veranos. Un lugar que ha sabido crecer sin perder esa sensación de refugio familiar que atrapa a quienes llegan por primera vez y acaba convirtiendo unas vacaciones en una costumbre que se repite año tras año.
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