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La Zona Franca de Cádiz recuperará una gran salina en Chiclana de 280.000 metros cuadrados

El proyecto contempla una inversión de casi 300.000 euros y ayudará a absorber 124 toneladas de CO2 al año

  • El espacio que será recuperado en Chiclana.

Una salina abandonada durante décadas está a punto de convertirse en uno de los proyectos ambientales más ambiciosos de la provincia de Cádiz. La Dirección General de la Costa y el Mar ha emitido informe favorable a la reserva de dominio público marítimo-terrestre necesaria para recuperar la salina San Joaquín, en Chiclana de la Frontera, un espacio que la Zona Franca de Cádiz quiere transformar en un referente nacional de carbono azul.

La reserva afecta a una superficie de 280.063 metros cuadrados, dentro de un proyecto que busca restaurar la dinámica mareal, reparar infraestructuras históricas y recuperar la lámina de agua de una salina degradada por años de abandono y erosión. El siguiente paso pasa por el Consejo de Ministros, órgano que deberá aprobar definitivamente la declaración de reserva para poder ejecutar las obras.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 278.671,94 euros y forma parte del Plan de Descarbonización puesto en marcha por el Consorcio para alcanzar la huella cero. Cuenta además con la colaboración científico-técnica de CTAQUA y la Universidad de Cádiz, que aportan conocimiento sobre ecosistemas acuáticos y economía azul.

El delegado del Estado en la Zona Franca de Cádiz, Fran González, ha subrayado que "el informe favorable de Costas supone un paso decisivo para hacer realidad un proyecto pionero que conecta la descarbonización con la recuperación de nuestro patrimonio natural y con una forma innovadora de entender la economía azul". González ha ido más allá al asegurar que la salina "puede convertirse en un pulmón azul para la Bahía de Cádiz" y en un ejemplo de liderazgo público que combina ciencia, protección ambiental y desarrollo sostenible.

La iniciativa también cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Chiclana, que ya emitió informe favorable durante la tramitación. El alcalde, José María Román, se ha mostrado satisfecho con una actuación que se suma al trabajo que el municipio lleva años desarrollando en torno a su patrimonio salinero, y que ha contribuido a que la ciudad sea una de las tres finalistas de los European Green Leaf Awards. "En Chiclana siempre ha existido una firme tradición de defensa de las salinas", ha destacado.

  • Vista de la salina.
  • -

Los números respaldan la apuesta. Una vez regenerada, la salina San Joaquín podría absorber alrededor de 124 toneladas de CO₂ al año, una cifra que compensaría con holgura las emisiones residuales del Consorcio tras aplicar las medidas de reducción previstas. No es un dato menor: el carbono azul resulta hasta diez veces más eficiente como sumidero que el carbono verde.

La huella de carbono validada del Grupo Zona Franca en 2023 se situó en 872,07 toneladas de CO₂ equivalente. Medidas como la sustitución de sistemas de climatización, la incorporación de vehículos eléctricos o el impulso del teletrabajo prevén reducir en torno al 90% de esas emisiones. San Joaquín debería encargarse del resto.

La elección de esta salina no fue casual: llegó tras un estudio del Laboratorio de Carbono Azul de la Universidad de Cádiz que analizó cuatro marismas abandonadas de la Bahía, valorando su capacidad de captura de carbono, coste de actuación y estado de conservación. San Joaquín se impuso por reunir las mejores condiciones para convertirse en proyecto piloto, con vocación de convertirse en modelo replicable para otros espacios costeros del litoral gaditano.

Una salina abandonada durante décadas está a punto de convertirse en uno de los proyectos ambientales más ambiciosos de la provincia de Cádiz. La Dirección General de la Costa y el Mar ha emitido informe favorable a la reserva de dominio público marítimo-terrestre necesaria para recuperar la salina San Joaquín, en Chiclana de la Frontera, un espacio que la Zona Franca de Cádiz quiere transformar en un referente nacional de carbono azul.

La reserva afecta a una superficie de 280.063 metros cuadrados, dentro de un proyecto que busca restaurar la dinámica mareal, reparar infraestructuras históricas y recuperar la lámina de agua de una salina degradada por años de abandono y erosión. El siguiente paso pasa por el Consejo de Ministros, órgano que deberá aprobar definitivamente la declaración de reserva para poder ejecutar las obras.

El proyecto cuenta con un presupuesto de 278.671,94 euros y forma parte del Plan de Descarbonización puesto en marcha por el Consorcio para alcanzar la huella cero. Cuenta además con la colaboración científico-técnica de CTAQUA y la Universidad de Cádiz, que aportan conocimiento sobre ecosistemas acuáticos y economía azul.

El delegado del Estado en la Zona Franca de Cádiz, Fran González, ha subrayado que "el informe favorable de Costas supone un paso decisivo para hacer realidad un proyecto pionero que conecta la descarbonización con la recuperación de nuestro patrimonio natural y con una forma innovadora de entender la economía azul". González ha ido más allá al asegurar que la salina "puede convertirse en un pulmón azul para la Bahía de Cádiz" y en un ejemplo de liderazgo público que combina ciencia, protección ambiental y desarrollo sostenible.

La iniciativa también cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Chiclana, que ya emitió informe favorable durante la tramitación. El alcalde, José María Román, se ha mostrado satisfecho con una actuación que se suma al trabajo que el municipio lleva años desarrollando en torno a su patrimonio salinero, y que ha contribuido a que la ciudad sea una de las tres finalistas de los European Green Leaf Awards. "En Chiclana siempre ha existido una firme tradición de defensa de las salinas", ha destacado.

  • Vista de la salina.
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Los números respaldan la apuesta. Una vez regenerada, la salina San Joaquín podría absorber alrededor de 124 toneladas de CO₂ al año, una cifra que compensaría con holgura las emisiones residuales del Consorcio tras aplicar las medidas de reducción previstas. No es un dato menor: el carbono azul resulta hasta diez veces más eficiente como sumidero que el carbono verde.

La huella de carbono validada del Grupo Zona Franca en 2023 se situó en 872,07 toneladas de CO₂ equivalente. Medidas como la sustitución de sistemas de climatización, la incorporación de vehículos eléctricos o el impulso del teletrabajo prevén reducir en torno al 90% de esas emisiones. San Joaquín debería encargarse del resto.

La elección de esta salina no fue casual: llegó tras un estudio del Laboratorio de Carbono Azul de la Universidad de Cádiz que analizó cuatro marismas abandonadas de la Bahía, valorando su capacidad de captura de carbono, coste de actuación y estado de conservación. San Joaquín se impuso por reunir las mejores condiciones para convertirse en proyecto piloto, con vocación de convertirse en modelo replicable para otros espacios costeros del litoral gaditano.

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