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Una restauración devuelve a la Virgen de Consolación de Jerez la riqueza de su antiguo manto

La pieza, cuya ejecución se sitúa entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, ha sido intervenida por el Taller de Arte Textil Sacro ‘La Sacristía’ de Cádiz, que ha recuperado buena parte de su composición original

  • El prior de los dominicos ante el manto terminado durante su bendición.

El manto de Nuestra Señora de la Consolación de Jerez vuelve a mostrar buena parte de la riqueza con la que fue concebido hace más de dos siglos. El Taller de Arte Textil Sacro ‘La Sacristía’, de Cádiz, ha culminado la intervención y restauración de una pieza histórica cuya ejecución se estima entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Em un acto celebrado en la iglesia de Santo Domingo, el prior de los dominicos, fray Juan Carlos del Cerro, procesional a la bendición de la pieza un a vez intervenida y preparada para ser colocada a la imagen, que ya se encuentra en su paso de salida procesional. 

La pieza está ejecutada íntegramente mediante la denominada técnica de cartulina, un procedimiento característico de determinadas obras textiles históricas en el que los motivos ornamentales se construyen sobre soportes interiores de cartón que posteriormente son revestidos y enriquecidos con hilos y elementos metálicos.

El mal estado de conservación que presentaba el manto cuando llegó al taller era importante, especialmente en el tejido que servía de soporte. Numerosos elementos realizados sobre cartulina estaban fracturados o deformados, mientras que los hilos metálicos aparecían deteriorados y desplazados.

Peor de lo que aparentaba

La intervención permitió descubrir que el estado de los cartones interiores era considerablemente peor de lo que podía apreciarse inicialmente. Durante el desmontaje de los bordados para trasladarlos a un nuevo soporte textil, la fragilidad de estos elementos provocó que numerosas piezas se fragmentaran.

Esto obligó a ampliar considerablemente los trabajos de reconstrucción y recomposición inicialmente previstos. El proceso permitió además constatar que el manto no había sido pasado anteriormente a otro tejido desde su ejecución original, por lo que había permanecido hasta ahora sobre su soporte original.

Entre las principales alteraciones se encontraba un corte horizontal situado aproximadamente a media altura del manto. La intervención, sin embargo, no había provocado la pérdida de los elementos ornamentales originales. Sobre la zona cortada se habían colocado posteriormente diferentes piezas de menor calidad destinadas a ocultar la modificación.

Durante la restauración se retiraron estos añadidos y se procedió a recomponer los elementos originales que habían sido seccionados, recuperando en la medida de lo posible su configuración primitiva y devolviendo continuidad al diseño.

  • Aspecto del manto tras la intervención llevada a cabo.
  • Jesús Patrón 

Se conserva el 90% del original

La intervención ha respetado aproximadamente el 90 % de la composición ornamental original. La actuación más significativa se ha concentrado en la zona central, donde se ha ampliado el desarrollo del eje compositivo para cubrir un espacio amplio que carecía de ornamentación y conseguir una mayor armonía visual.

El trabajo ha incluido también un enriquecimiento ornamental "realizado de manera respetuosa con el lenguaje histórico de la pieza". En el interior de algunos motivos se han incorporado caracoles y lentejuelas, mientras que en el perímetro de la greca bordada se han añadido detalles ejecutados con caracoles, lentejuelas y gusanillo.

"Estas incorporaciones han permitido reforzar la presencia ornamental de determinadas zonas del perímetro. En su configuración anterior, los bordados no alcanzaban completamente el borde exterior del manto, quedando una franja lisa hasta el antiguo fleco de canutillo. La nueva disposición integra visualmente ese espacio y proporciona una terminación más equilibrada", explica el taller. 

También se ha realizado una ampliación proporcionada de la ornamentación en la zona correspondiente a la cabeza, donde el bordado llegaba prácticamente hasta el borde, manteniendo la continuidad formal con el resto del conjunto.

Un testigo del tisú antiguo

Como nuevo soporte se ha empleado tisú de plata blanco, sobre el que han sido trasladados los bordados recuperados durante la intervención, pero se han dejado testigos del tisú del manto antiguo en ciertas partes del manto.

"La conservación de estos pequeños testimonios del soporte histórico permite mantener una referencia material del tejido sobre el que la pieza había permanecido desde su ejecución original. Se trata de un detalle especialmente significativo en una intervención en la que, además de recuperar la ornamentación, se ha podido comprobar que el manto nunca había sido pasado anteriormente a otro soporte", argumenta el taller la Sacristía.

El manto de Nuestra Señora de la Consolación de Jerez vuelve a mostrar buena parte de la riqueza con la que fue concebido hace más de dos siglos. El Taller de Arte Textil Sacro ‘La Sacristía’, de Cádiz, ha culminado la intervención y restauración de una pieza histórica cuya ejecución se estima entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Em un acto celebrado en la iglesia de Santo Domingo, el prior de los dominicos, fray Juan Carlos del Cerro, procesional a la bendición de la pieza un a vez intervenida y preparada para ser colocada a la imagen, que ya se encuentra en su paso de salida procesional. 

La pieza está ejecutada íntegramente mediante la denominada técnica de cartulina, un procedimiento característico de determinadas obras textiles históricas en el que los motivos ornamentales se construyen sobre soportes interiores de cartón que posteriormente son revestidos y enriquecidos con hilos y elementos metálicos.

El mal estado de conservación que presentaba el manto cuando llegó al taller era importante, especialmente en el tejido que servía de soporte. Numerosos elementos realizados sobre cartulina estaban fracturados o deformados, mientras que los hilos metálicos aparecían deteriorados y desplazados.

Peor de lo que aparentaba

La intervención permitió descubrir que el estado de los cartones interiores era considerablemente peor de lo que podía apreciarse inicialmente. Durante el desmontaje de los bordados para trasladarlos a un nuevo soporte textil, la fragilidad de estos elementos provocó que numerosas piezas se fragmentaran.

Esto obligó a ampliar considerablemente los trabajos de reconstrucción y recomposición inicialmente previstos. El proceso permitió además constatar que el manto no había sido pasado anteriormente a otro tejido desde su ejecución original, por lo que había permanecido hasta ahora sobre su soporte original.

Entre las principales alteraciones se encontraba un corte horizontal situado aproximadamente a media altura del manto. La intervención, sin embargo, no había provocado la pérdida de los elementos ornamentales originales. Sobre la zona cortada se habían colocado posteriormente diferentes piezas de menor calidad destinadas a ocultar la modificación.

Durante la restauración se retiraron estos añadidos y se procedió a recomponer los elementos originales que habían sido seccionados, recuperando en la medida de lo posible su configuración primitiva y devolviendo continuidad al diseño.

  • Aspecto del manto tras la intervención llevada a cabo.
  • Jesús Patrón 

Se conserva el 90% del original

La intervención ha respetado aproximadamente el 90 % de la composición ornamental original. La actuación más significativa se ha concentrado en la zona central, donde se ha ampliado el desarrollo del eje compositivo para cubrir un espacio amplio que carecía de ornamentación y conseguir una mayor armonía visual.

El trabajo ha incluido también un enriquecimiento ornamental "realizado de manera respetuosa con el lenguaje histórico de la pieza". En el interior de algunos motivos se han incorporado caracoles y lentejuelas, mientras que en el perímetro de la greca bordada se han añadido detalles ejecutados con caracoles, lentejuelas y gusanillo.

"Estas incorporaciones han permitido reforzar la presencia ornamental de determinadas zonas del perímetro. En su configuración anterior, los bordados no alcanzaban completamente el borde exterior del manto, quedando una franja lisa hasta el antiguo fleco de canutillo. La nueva disposición integra visualmente ese espacio y proporciona una terminación más equilibrada", explica el taller. 

También se ha realizado una ampliación proporcionada de la ornamentación en la zona correspondiente a la cabeza, donde el bordado llegaba prácticamente hasta el borde, manteniendo la continuidad formal con el resto del conjunto.

Un testigo del tisú antiguo

Como nuevo soporte se ha empleado tisú de plata blanco, sobre el que han sido trasladados los bordados recuperados durante la intervención, pero se han dejado testigos del tisú del manto antiguo en ciertas partes del manto.

"La conservación de estos pequeños testimonios del soporte histórico permite mantener una referencia material del tejido sobre el que la pieza había permanecido desde su ejecución original. Se trata de un detalle especialmente significativo en una intervención en la que, además de recuperar la ornamentación, se ha podido comprobar que el manto nunca había sido pasado anteriormente a otro soporte", argumenta el taller la Sacristía.

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