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Siete siglos bajo examen: la restauración de la Virgen de la Merced comienza buscando el alcance real de sus daños

Ismael Rodríguez Viciana ya trabaja en la Casa de la Virgen para diagnosticar el deterioro de la talla, junto a un equipo de especialistas, para determinar cómo se actuará

  • Cuadro de la Virgen de la Merced que preside el altar mayor de la basílica en ausencia de la Patrona de Jerez durante su restauración. -

El restaurador Ismael Rodríguez Viciana ya se encuentra inmerso en la intervención de la Virgen de la Merced después de su retirada del culto el pasado domingo. El trabajo, que se desarrolla en la Casa de la Virgen, situada junto a la basílica, se encuentra todavía en una fase inicial de estudio, por lo que el profesional no dispone aún de conclusiones sobre el estado real de la talla.

Rodríguez Viciana ha contado a lavozdelsur.es que en estos primeros trabajos se están realizando radiografías y se está retirando la cobertura de plata que fue colocada en el cuerpo de la imagen hace más de un siglo. Una vez eliminado este recubrimiento será posible comprobar el estado de la madera interior y determinar hasta dónde se encuentra afectada por la acción de los xilófagos.

Aunque "se hizo un estudio previo", el restaurador explica que "el recubrimiento es un impedimento para conocer la realidad". Sí confirma, no obstante, lo que ya señaló durante la presentación de la intervención: se ha detectado actividad de estos insectos.

Conocer las patologías antes de actuar

El objetivo en esta primera fase es determinar con precisión qué problemas presenta la imagen antes de decidir cómo actuar. "Es cerciorarnos bien de todo para proceder de la forma correcta, primero hay que conocer todas las patologías", manifiesta Rodríguez Viciana.

Para el restaurador bornense, asumir este encargo supone además un reto añadido por la devoción profunda que tiene la imagen, de manera que la intervención "tiene muchísima repercusión". A ello se suma la responsabilidad de trabajar sobre una talla de más de siete siglos de antigüedad, lo que obliga a tener en cuenta "los devenires que ha tenido, que han sido muy grandes".

La previsión inicial sitúa en ocho meses el plazo para concluir los trabajos, aunque el restaurador advierte de que todo dependerá de lo que vaya apareciendo durante la intervención y de la manera de resolverlo. "Todo depende de lo que nos vayamos encontrando y la manera de resolver, porque estructuralmente es una intervención bastante profunda", señala.

Estabilizar y sanar la imagen

El propósito es estabilizar y sanar la imagen, sin que, a priori, esté previsto intervenir sobre la encarnadura. No obstante, Rodríguez Viciana matiza que "se irá viendo porque si hay zonas que están dañadas en demasía por lo que tendremos que combatirlo, sobre todo el tema de la fijación de la policromía".

Con estos objetivos, el restaurador trabaja junto a un equipo de especialistas de distintas disciplinas. La intervención se encuentra ahora en una primera etapa de análisis y diagnóstico que permitirá extraer conclusiones sobre el estado de conservación de la Virgen de la Merced y establecer, a partir de los daños que se detecten, la forma más adecuada de proceder.

El restaurador Ismael Rodríguez Viciana ya se encuentra inmerso en la intervención de la Virgen de la Merced después de su retirada del culto el pasado domingo. El trabajo, que se desarrolla en la Casa de la Virgen, situada junto a la basílica, se encuentra todavía en una fase inicial de estudio, por lo que el profesional no dispone aún de conclusiones sobre el estado real de la talla.

Rodríguez Viciana ha contado a lavozdelsur.es que en estos primeros trabajos se están realizando radiografías y se está retirando la cobertura de plata que fue colocada en el cuerpo de la imagen hace más de un siglo. Una vez eliminado este recubrimiento será posible comprobar el estado de la madera interior y determinar hasta dónde se encuentra afectada por la acción de los xilófagos.

Aunque "se hizo un estudio previo", el restaurador explica que "el recubrimiento es un impedimento para conocer la realidad". Sí confirma, no obstante, lo que ya señaló durante la presentación de la intervención: se ha detectado actividad de estos insectos.

Conocer las patologías antes de actuar

El objetivo en esta primera fase es determinar con precisión qué problemas presenta la imagen antes de decidir cómo actuar. "Es cerciorarnos bien de todo para proceder de la forma correcta, primero hay que conocer todas las patologías", manifiesta Rodríguez Viciana.

Para el restaurador bornense, asumir este encargo supone además un reto añadido por la devoción profunda que tiene la imagen, de manera que la intervención "tiene muchísima repercusión". A ello se suma la responsabilidad de trabajar sobre una talla de más de siete siglos de antigüedad, lo que obliga a tener en cuenta "los devenires que ha tenido, que han sido muy grandes".

La previsión inicial sitúa en ocho meses el plazo para concluir los trabajos, aunque el restaurador advierte de que todo dependerá de lo que vaya apareciendo durante la intervención y de la manera de resolverlo. "Todo depende de lo que nos vayamos encontrando y la manera de resolver, porque estructuralmente es una intervención bastante profunda", señala.

Estabilizar y sanar la imagen

El propósito es estabilizar y sanar la imagen, sin que, a priori, esté previsto intervenir sobre la encarnadura. No obstante, Rodríguez Viciana matiza que "se irá viendo porque si hay zonas que están dañadas en demasía por lo que tendremos que combatirlo, sobre todo el tema de la fijación de la policromía".

Con estos objetivos, el restaurador trabaja junto a un equipo de especialistas de distintas disciplinas. La intervención se encuentra ahora en una primera etapa de análisis y diagnóstico que permitirá extraer conclusiones sobre el estado de conservación de la Virgen de la Merced y establecer, a partir de los daños que se detecten, la forma más adecuada de proceder.

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