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VÍDEO | Palmas por bulerías y baile en la nueva plaza de Jerez a 'El Garbanzo', nieto de 'El Chalao' y de la saga Carpio

El acto inaugural en el Campillo recibe el cariño de familiares y amigos del cantaor fallecido en 2014

  • El acto de inauguración de la plaza de El Garbanzo.

La Plazuela tiene desde este miércoles un rincón con nombre propio. La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, acompañada de miembros de la corporación municipal, familiares, asociaciones vecinales y representantes de peñas flamencas, inauguró la nueva Plaza 'Manuel Carpio El Garbanzo', un homenaje al artista que la propia familia solicitó el pasado mes de enero a la Delegación de Cultura.

Será una vía que llevará para siempre el nombre de este cantaor gitano del barrio jerezano de La Plazuela. Nacido en Jerez en 1945, murió en su ciudad natal el 9 de julio de 2014, a los 69 años, tras una larga enfermedad. Su único disco en solitario lo grabó en 1977, rescatando para la historia las bulerías de su abuelo, El Chalao.

Durante el acto, la alcaldesa subrayó la figura artística y humana del cantaor, al que ahora se reconoce con una plaza junto a un barrio "al que tanto debe Jerez y el arte". El homenaje recae sobre un miembro de una de las sagas más personales del cante, la de los Carpio, y de una de las generaciones más prolíficas del flamenco jerezano de las últimas décadas.

El Garbanzo pasó a la historia gracias a aquella grabación de 1974 con RCA, La Nueva Frontera del Cante, donde coincidió con nombres como El Borrico, Manuel Moneo, Diego Rubichi, Luis de la Chicharrona, El Nano, Mateo Soleá, El Torta, Paco 'El Gasolina' y Manuel Malena. Fue uno de los hitos de una carrera dilatada, iniciada con apenas 17 años y curtida en peñas y festivales de Jerez, Andalucía, España y el extranjero.

En su discografía destaca su única obra en solitario, 'Cante en la Plazuela', editada por Clave en 1977. Un disco de once temas en el que desplegó su talento por fandangos, malagueñas, tangos del Piyayo, martinetes, seguiriyas, soleá y, cómo no, por bulerías, recuperando los aires de su abuelo El Chalao.

También se le recuerda por la saeta, un cante que le valió el respeto cada Semana Santa, especialmente cuando se dirigía a su Cristo de la Expiración y a la Esperanza de la Yedra. Dominaba la soleá, la seguiriya, la malagueña y el fandango, siempre con su sello 'caracolero'. Su última actuación en una gran cita fue en 2008, en la tradicional zambomba que la Federación Local de Peñas celebra cada año en Villamarta.

La Plazuela tiene desde este miércoles un rincón con nombre propio. La alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, acompañada de miembros de la corporación municipal, familiares, asociaciones vecinales y representantes de peñas flamencas, inauguró la nueva Plaza 'Manuel Carpio El Garbanzo', un homenaje al artista que la propia familia solicitó el pasado mes de enero a la Delegación de Cultura.

Será una vía que llevará para siempre el nombre de este cantaor gitano del barrio jerezano de La Plazuela. Nacido en Jerez en 1945, murió en su ciudad natal el 9 de julio de 2014, a los 69 años, tras una larga enfermedad. Su único disco en solitario lo grabó en 1977, rescatando para la historia las bulerías de su abuelo, El Chalao.

Durante el acto, la alcaldesa subrayó la figura artística y humana del cantaor, al que ahora se reconoce con una plaza junto a un barrio "al que tanto debe Jerez y el arte". El homenaje recae sobre un miembro de una de las sagas más personales del cante, la de los Carpio, y de una de las generaciones más prolíficas del flamenco jerezano de las últimas décadas.

El Garbanzo pasó a la historia gracias a aquella grabación de 1974 con RCA, La Nueva Frontera del Cante, donde coincidió con nombres como El Borrico, Manuel Moneo, Diego Rubichi, Luis de la Chicharrona, El Nano, Mateo Soleá, El Torta, Paco 'El Gasolina' y Manuel Malena. Fue uno de los hitos de una carrera dilatada, iniciada con apenas 17 años y curtida en peñas y festivales de Jerez, Andalucía, España y el extranjero.

En su discografía destaca su única obra en solitario, 'Cante en la Plazuela', editada por Clave en 1977. Un disco de once temas en el que desplegó su talento por fandangos, malagueñas, tangos del Piyayo, martinetes, seguiriyas, soleá y, cómo no, por bulerías, recuperando los aires de su abuelo El Chalao.

También se le recuerda por la saeta, un cante que le valió el respeto cada Semana Santa, especialmente cuando se dirigía a su Cristo de la Expiración y a la Esperanza de la Yedra. Dominaba la soleá, la seguiriya, la malagueña y el fandango, siempre con su sello 'caracolero'. Su última actuación en una gran cita fue en 2008, en la tradicional zambomba que la Federación Local de Peñas celebra cada año en Villamarta.

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