Ocho de cada diez fallecidos incinerados en la Diócesis de Jerez 'descansan' en espacios sacralizados, pese al decreto de la Iglesia
La proliferación de la cremación obligó al Obispado de Jerez a dictar unas normas a los católicos que prohíben prácticas como esparcir las cenizas en el mar o en el campo, o tenerlas en domicilios
La cremación se ha consolidado como la opción mayoritaria en Andalucía, donde distintas estimaciones del sector sitúan ya en más del 70% los servicios funerarios realizados frente al enterramiento tradicional. Una tendencia que también se refleja en ciudades como Jerez, donde siete de cada diez familias optan por la incineración.
El crecimiento de esta práctica responde a una transformación progresiva de los hábitos funerarios en España. Según los datos del sector, la cremación continúa ganando terreno y ya supera a las inhumaciones a nivel nacional. En 2024, las incineraciones representaron el 50,11% de las defunciones registradas en el país, frente al 49,89% de los enterramientos.
Andalucía, por encima de la media nacional
En Andalucía, la penetración de la cremación es superior a la media española. Diversos estudios del sector sitúan actualmente la tasa andaluza entre el 60% y el 65%, con provincias y ciudades que ya superan ampliamente esos porcentajes.
Tomando como referencia la evolución nacional y los datos disponibles en distintas ciudades andaluzas, los expertos estiman que el reparto actual oscila entre un 60%-70% de incineraciones frente a un 30%-40% de enterramientos.
Durante 2025 se registraron en Andalucía más de 70.000 fallecimientos, según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Aplicando una tasa de cremación del 65%, ello supondría aproximadamente 47.700 incineraciones frente a 25.700 inhumaciones.
La respuesta de la Diócesis ante una realidad creciente
Ante esta evolución social, la Diócesis de Asidonia-Jerez ha aprobado una normativa específica para regular la construcción, mantenimiento, administración y uso de los columbarios diocesanos, además de establecer disposiciones sobre el destino de las cenizas de los fieles fallecidos tras su cremación.
La hermandad del Cristo gestiona su propio columbario.
MANU GARCÍA
El decreto afecta exclusivamente al ámbito católico y fija criterios sobre la custodia de las cenizas, así como sobre el funcionamiento de los columbarios existentes en iglesias y capillas de la diócesis, muchos de ellos gestionados por hermandades.
Asidonia-Jerez recuerda que las cenizas de los fieles deben recibir un destino acorde con la doctrina de la Iglesia
La normativa se ajusta a las directrices establecidas por la Conferencia Episcopal Española y busca garantizar que los restos de los fieles reciban un tratamiento acorde con la doctrina de la Iglesia.
Interior del columbario de San Telmo.
MANU GARCÍA
Ocho de cada diez familias optan por espacios consagrados
Otro dato significativo es que alrededor del 80% de los familiares de los fallecidos en Jerez y en el territorio diocesano eligen depositar las urnas funerarias en espacios consagrados, principalmente columbarios ubicados en iglesias, templos y dependencias eclesiales.
Esta elevada cifra responde, en buena medida, a las limitaciones existentes para la dispersión de cenizas en determinados espacios públicos o naturales, bajo amenaza de severas sanciones, así como al deseo de muchas familias de contar con un lugar estable para el recuerdo y la oración por sus seres queridos.
Nichos con el escudo de la hermandad.
MANU GARCÍA
Los columbarios de las hermandades
En Jerez son varios los templos que ofrecen este servicio. El cementerio de la Merced dispone de espacios específicos para albergar urnas funerarias o si los requiere, usar un nicho o un panteón familiar.
Asimismo, distintas hermandades han impulsado columbarios propios. Uno de los casos es el de la Hermandad del Cristo de la Expiración, ubicado en la ermita de San Telmo y construido paralelamente a la rehabilitación integral de la capilla.
La corporación ofrece este servicio tanto a hermanos como a devotos y lo presenta como “un lugar donde conservar las cenizas de sus familiares difuntos”. El espacio está situado bajo la capilla del Sagrario y a los pies del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora del Valle.
Interior una de las cajoneras que forman el columbario.
MANU GARCÍA
Una fuente complementaria de ingresos
Los columbarios promovidos por las hermandades constituyen también una vía complementaria de financiación para las corporaciones. El depósito de urnas está sujeto al pago de diferentes modalidades de concesión, habitualmente por periodos de 10, 25, 50 o incluso 99 años, según la capacidad y características del espacio contratado.
Algunas compañías aseguradoras especializadas en decesos colaboran además con las hermandades para ofrecer este servicio a sus asegurados como alternativa a otros destinos funerarios.
Lápida que cubre la fosa común dentro del columbario.
MANU GARCÍA
El precedente del Nazareno
Entre los espacios de este tipo existentes en la ciudad destaca igualmente la cripta habilitada en la iglesia de San Dionisio. No obstante, el columbario más antiguo vinculado a una hermandad en Jerez es el de la Hermandad del Nazareno.
Fue el primero en ponerse en marcha en la ciudad y cumple ya 35 años de historia desde el inicio del proyecto cuando la incineración no era lo más común e incluso no se veía bien desde la instancia eclesial. En diciembre de 1999 recibió la autorización del primer obispo de Jerez, Rafael Bellido Caro, y fue inaugurado oficialmente el Viernes de Dolores de 2002.
La proliferación de estos espacios refleja cómo la expansión de la cremación está transformando no solo los hábitos funerarios de la sociedad, sino también la gestión patrimonial de hermandades y de la propia Iglesia, con la habilitación de antiguas criptas o adaptando espacios para ofertar la custodia de las cenizas en un entorno religioso y de culto católico activo.
La cremación se ha consolidado como la opción mayoritaria en Andalucía, donde distintas estimaciones del sector sitúan ya en más del 70% los servicios funerarios realizados frente al enterramiento tradicional. Una tendencia que también se refleja en ciudades como Jerez, donde siete de cada diez familias optan por la incineración.
El crecimiento de esta práctica responde a una transformación progresiva de los hábitos funerarios en España. Según los datos del sector, la cremación continúa ganando terreno y ya supera a las inhumaciones a nivel nacional. En 2024, las incineraciones representaron el 50,11% de las defunciones registradas en el país, frente al 49,89% de los enterramientos.
Andalucía, por encima de la media nacional
En Andalucía, la penetración de la cremación es superior a la media española. Diversos estudios del sector sitúan actualmente la tasa andaluza entre el 60% y el 65%, con provincias y ciudades que ya superan ampliamente esos porcentajes.
Tomando como referencia la evolución nacional y los datos disponibles en distintas ciudades andaluzas, los expertos estiman que el reparto actual oscila entre un 60%-70% de incineraciones frente a un 30%-40% de enterramientos.
Durante 2025 se registraron en Andalucía más de 70.000 fallecimientos, según datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Aplicando una tasa de cremación del 65%, ello supondría aproximadamente 47.700 incineraciones frente a 25.700 inhumaciones.
La respuesta de la Diócesis ante una realidad creciente
Ante esta evolución social, la Diócesis de Asidonia-Jerez ha aprobado una normativa específica para regular la construcción, mantenimiento, administración y uso de los columbarios diocesanos, además de establecer disposiciones sobre el destino de las cenizas de los fieles fallecidos tras su cremación.
La hermandad del Cristo gestiona su propio columbario.
MANU GARCÍA
El decreto afecta exclusivamente al ámbito católico y fija criterios sobre la custodia de las cenizas, así como sobre el funcionamiento de los columbarios existentes en iglesias y capillas de la diócesis, muchos de ellos gestionados por hermandades.
Asidonia-Jerez recuerda que las cenizas de los fieles deben recibir un destino acorde con la doctrina de la Iglesia
La normativa se ajusta a las directrices establecidas por la Conferencia Episcopal Española y busca garantizar que los restos de los fieles reciban un tratamiento acorde con la doctrina de la Iglesia.
Interior del columbario de San Telmo.
MANU GARCÍA
Ocho de cada diez familias optan por espacios consagrados
Otro dato significativo es que alrededor del 80% de los familiares de los fallecidos en Jerez y en el territorio diocesano eligen depositar las urnas funerarias en espacios consagrados, principalmente columbarios ubicados en iglesias, templos y dependencias eclesiales.
Esta elevada cifra responde, en buena medida, a las limitaciones existentes para la dispersión de cenizas en determinados espacios públicos o naturales, bajo amenaza de severas sanciones, así como al deseo de muchas familias de contar con un lugar estable para el recuerdo y la oración por sus seres queridos.
Nichos con el escudo de la hermandad.
MANU GARCÍA
Los columbarios de las hermandades
En Jerez son varios los templos que ofrecen este servicio. El cementerio de la Merced dispone de espacios específicos para albergar urnas funerarias o si los requiere, usar un nicho o un panteón familiar.
Asimismo, distintas hermandades han impulsado columbarios propios. Uno de los casos es el de la Hermandad del Cristo de la Expiración, ubicado en la ermita de San Telmo y construido paralelamente a la rehabilitación integral de la capilla.
La corporación ofrece este servicio tanto a hermanos como a devotos y lo presenta como “un lugar donde conservar las cenizas de sus familiares difuntos”. El espacio está situado bajo la capilla del Sagrario y a los pies del Santísimo Cristo de la Expiración y Nuestra Señora del Valle.
Interior una de las cajoneras que forman el columbario.
MANU GARCÍA
Una fuente complementaria de ingresos
Los columbarios promovidos por las hermandades constituyen también una vía complementaria de financiación para las corporaciones. El depósito de urnas está sujeto al pago de diferentes modalidades de concesión, habitualmente por periodos de 10, 25, 50 o incluso 99 años, según la capacidad y características del espacio contratado.
Algunas compañías aseguradoras especializadas en decesos colaboran además con las hermandades para ofrecer este servicio a sus asegurados como alternativa a otros destinos funerarios.
Lápida que cubre la fosa común dentro del columbario.
MANU GARCÍA
El precedente del Nazareno
Entre los espacios de este tipo existentes en la ciudad destaca igualmente la cripta habilitada en la iglesia de San Dionisio. No obstante, el columbario más antiguo vinculado a una hermandad en Jerez es el de la Hermandad del Nazareno.
Fue el primero en ponerse en marcha en la ciudad y cumple ya 35 años de historia desde el inicio del proyecto cuando la incineración no era lo más común e incluso no se veía bien desde la instancia eclesial. En diciembre de 1999 recibió la autorización del primer obispo de Jerez, Rafael Bellido Caro, y fue inaugurado oficialmente el Viernes de Dolores de 2002.
La proliferación de estos espacios refleja cómo la expansión de la cremación está transformando no solo los hábitos funerarios de la sociedad, sino también la gestión patrimonial de hermandades y de la propia Iglesia, con la habilitación de antiguas criptas o adaptando espacios para ofertar la custodia de las cenizas en un entorno religioso y de culto católico activo.
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