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Hablan dos capataces de referencia de Jerez ante la nueva norma del Obispado: prudencia, respeto y una llamada al consenso

Ezequiel Simancas apuesta por conocer y cumplir la regulación, mientras Martín Gómez reclama que su elaboración hubiera contado más con las cofradías

  • Ezequiel Simancas y Martín Gómez, capataces de Jerez. -

La nueva normativa diocesana sobre hermandades y cofradías, por encima de los artículos que tienen una trascendencia principal en la vida de las corporaciones en aspectos como el económico, el patrimonial, la gestión, etc., centra el debate y la polémica sobremanera en la figura del capataz y las limitaciones que se imponen para ejercer como tal. En ese sentido, hemos pulsado el punto de vista de dos capataces de absoluta referencia en la Semana Santa de Jerez: Ezequiel Simancas y Martín Gómez Moreno. Ambos coinciden en reclamar prudencia a la hora de valorar el nuevo texto, aunque sus planteamientos presentan matices diferentes sobre la forma en la que se ha elaborado y sobre las nuevas limitaciones que afectan a los responsables de las cuadrillas.

Simancas adopta una posición especialmente prudente y evita entrar en una polémica sobre una decisión que, entiende, corresponde valorar a quienes han elaborado y aprobado la normativa. "Yo creo que es una cuestión que corresponde valorar a quienes han elaborado y aprobado la normativa", señala. Como capataz, añade, su obligación es cumplir con lo establecido y continuar trabajando por las hermandades y sus cuadrillas. "Personalmente, prefiero no entrar en polémicas ni posicionarme públicamente sobre algo que no me corresponde decidir", explica Simancas, que considera que ahora es necesario conocer en profundidad el contenido de la regulación antes de realizar valoraciones.

Simancas recuerda el precedente de las igualás en las iglesias

El capataz jerezano recuerda que el mundo del martillo ya tuvo que afrontar el pasado año una situación que generó discrepancias, cuando se estableció que las igualás no podían celebrarse dentro de las iglesias. En aquella ocasión, según recuerda, únicamente dos capataces expresaron públicamente su disconformidad.

"En aquel momento fuimos solamente dos capataces los que mostramos nuestra disconformidad públicamente, siempre desde el respeto y porque entendíamos que podía afectar a nuestras hermandades", explica. Ahora, sin embargo, entiende que el escenario requiere otra actitud. "Ahora creo que toca hacer lo mismo, conocer bien la norma, respetarla y, por encima de todo, seguir trabajando mientras se pueda". La posición de Simancas pasa, por tanto, por evitar una confrontación pública con el Obispado, asumir las nuevas reglas y continuar desarrollando la labor de los capataces dentro del marco que finalmente establezca la normativa.

Martín Gómez pide analizar las razones y reclama consenso

Martín Gómez Moreno comparte la necesidad de respetar la norma, aunque introduce una crítica sobre el procedimiento seguido para llegar hasta ella. El veterano capataz considera que antes de emitir una opinión definitiva es necesario conocer las circunstancias y las razones que han llevado al Obispado a adoptar estas medidas. "No sé las circunstancias que llevan a tomar una decisión en este momento, ya que hasta ahora no se ha tenido en cuenta nada de eso", señala, antes de interpretar que uno de los objetivos de la nueva regulación es "aislar la política de las cofradías".

Gómez deja claro que considera la norma "absolutamente respetable", aunque pueda existir discrepancia sobre su contenido. "Podremos estar o no estar de acuerdo, pero es una norma que tiene que ser respetable por parte de todos los cofrades". En ese sentido, pone sobre la mesa otra de las cuestiones que afectan directamente a los capataces: la incompatibilidad entre ejercer como hermano mayor y acceder al cargo de capataz. A su juicio, también es un asunto que requiere un análisis profundo antes de emitir una valoración.

La principal diferencia en su discurso aparece cuando se refiere al proceso de elaboración de la normativa. Gómez considera que debería haber existido un mayor diálogo con las propias hermandades antes de aprobar un texto que afecta a tantos ámbitos de la vida cofrade. "Creo que se debería haber tomado una decisión más consensuada", sostiene. A su juicio, se trata de una norma que "nadie se esperaba" y en cuya elaboración entiende que se debería haber contado más con las cofradías.

El capataz defiende un modelo en el que exista un mayor entendimiento entre la autoridad eclesiástica y las estructuras representativas del mundo cofrade. "Tiene que ser un consenso entre el obispo, obviamente, el Consejo de Cofradías y las cofradías", plantea. Gómez considera además que se está concediendo demasiado protagonismo al asunto de los capataces cuando el decreto aborda muchos más aspectos. "Se le está dando demasiada importancia al tema de los capataces", afirma, para reclamar que el documento sea estudiado "en general" y que se extraigan conclusiones sin hacerlo "a la ligera". Las dos voces coinciden así en una idea fundamental: la nueva normativa exige ser leída y analizada en profundidad antes de emitir un juicio definitivo. Simancas apuesta por conocerla, respetarla y trabajar dentro de sus límites; Martín Gómez, sin renunciar al respeto a la autoridad eclesiástica, reclama además un mayor consenso entre el Obispado y las cofradías.

La nueva normativa diocesana sobre hermandades y cofradías, por encima de los artículos que tienen una trascendencia principal en la vida de las corporaciones en aspectos como el económico, el patrimonial, la gestión, etc., centra el debate y la polémica sobremanera en la figura del capataz y las limitaciones que se imponen para ejercer como tal. En ese sentido, hemos pulsado el punto de vista de dos capataces de absoluta referencia en la Semana Santa de Jerez: Ezequiel Simancas y Martín Gómez Moreno. Ambos coinciden en reclamar prudencia a la hora de valorar el nuevo texto, aunque sus planteamientos presentan matices diferentes sobre la forma en la que se ha elaborado y sobre las nuevas limitaciones que afectan a los responsables de las cuadrillas.

Simancas adopta una posición especialmente prudente y evita entrar en una polémica sobre una decisión que, entiende, corresponde valorar a quienes han elaborado y aprobado la normativa. "Yo creo que es una cuestión que corresponde valorar a quienes han elaborado y aprobado la normativa", señala. Como capataz, añade, su obligación es cumplir con lo establecido y continuar trabajando por las hermandades y sus cuadrillas. "Personalmente, prefiero no entrar en polémicas ni posicionarme públicamente sobre algo que no me corresponde decidir", explica Simancas, que considera que ahora es necesario conocer en profundidad el contenido de la regulación antes de realizar valoraciones.

Simancas recuerda el precedente de las igualás en las iglesias

El capataz jerezano recuerda que el mundo del martillo ya tuvo que afrontar el pasado año una situación que generó discrepancias, cuando se estableció que las igualás no podían celebrarse dentro de las iglesias. En aquella ocasión, según recuerda, únicamente dos capataces expresaron públicamente su disconformidad.

"En aquel momento fuimos solamente dos capataces los que mostramos nuestra disconformidad públicamente, siempre desde el respeto y porque entendíamos que podía afectar a nuestras hermandades", explica. Ahora, sin embargo, entiende que el escenario requiere otra actitud. "Ahora creo que toca hacer lo mismo, conocer bien la norma, respetarla y, por encima de todo, seguir trabajando mientras se pueda". La posición de Simancas pasa, por tanto, por evitar una confrontación pública con el Obispado, asumir las nuevas reglas y continuar desarrollando la labor de los capataces dentro del marco que finalmente establezca la normativa.

Martín Gómez pide analizar las razones y reclama consenso

Martín Gómez Moreno comparte la necesidad de respetar la norma, aunque introduce una crítica sobre el procedimiento seguido para llegar hasta ella. El veterano capataz considera que antes de emitir una opinión definitiva es necesario conocer las circunstancias y las razones que han llevado al Obispado a adoptar estas medidas. "No sé las circunstancias que llevan a tomar una decisión en este momento, ya que hasta ahora no se ha tenido en cuenta nada de eso", señala, antes de interpretar que uno de los objetivos de la nueva regulación es "aislar la política de las cofradías".

Gómez deja claro que considera la norma "absolutamente respetable", aunque pueda existir discrepancia sobre su contenido. "Podremos estar o no estar de acuerdo, pero es una norma que tiene que ser respetable por parte de todos los cofrades". En ese sentido, pone sobre la mesa otra de las cuestiones que afectan directamente a los capataces: la incompatibilidad entre ejercer como hermano mayor y acceder al cargo de capataz. A su juicio, también es un asunto que requiere un análisis profundo antes de emitir una valoración.

La principal diferencia en su discurso aparece cuando se refiere al proceso de elaboración de la normativa. Gómez considera que debería haber existido un mayor diálogo con las propias hermandades antes de aprobar un texto que afecta a tantos ámbitos de la vida cofrade. "Creo que se debería haber tomado una decisión más consensuada", sostiene. A su juicio, se trata de una norma que "nadie se esperaba" y en cuya elaboración entiende que se debería haber contado más con las cofradías.

El capataz defiende un modelo en el que exista un mayor entendimiento entre la autoridad eclesiástica y las estructuras representativas del mundo cofrade. "Tiene que ser un consenso entre el obispo, obviamente, el Consejo de Cofradías y las cofradías", plantea. Gómez considera además que se está concediendo demasiado protagonismo al asunto de los capataces cuando el decreto aborda muchos más aspectos. "Se le está dando demasiada importancia al tema de los capataces", afirma, para reclamar que el documento sea estudiado "en general" y que se extraigan conclusiones sin hacerlo "a la ligera". Las dos voces coinciden así en una idea fundamental: la nueva normativa exige ser leída y analizada en profundidad antes de emitir un juicio definitivo. Simancas apuesta por conocerla, respetarla y trabajar dentro de sus límites; Martín Gómez, sin renunciar al respeto a la autoridad eclesiástica, reclama además un mayor consenso entre el Obispado y las cofradías.

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