15 años después de que Antonio Ramírez, Rey Mago en la próxima Cabalgata de Reyes de enero de 2026 en Jerez, se hiciera con las riendas, el Tabanco El Pasaje está de enhorabuena. En pleno centro histórico de Jerez, cumple este 2025 cien años de vida ininterrumpida. Fundado el 16 de diciembre de 1925, es el tabanco en activo más antiguo de la ciudad y se ha convertido en un referente cultural donde conviven vino, flamenco y memoriapopular.
Antes de convertirse en tabanco, el local fue tienda de comestibles y sede de una peña de camareros. Conocido primero como La Fortuna, adoptó el nombre de El Pasaje tras su traslado a la ubicación actual. En 2010, cuando se anunció su cierre, Antonio Ramírez tomó las riendas: prejubilado del banco donde trabajaba, decidió salvar el lugar al que acudía desde adolescente.
El pasadizo que pasó de La Fortuna a El Pasaje
Su nombre procede de las dos puertas que conectan la calle Santa María con la calle Mesones, haciendo de pasadizo. Y esta es solo una de las curiosidades incluidas en el extenso reportaje que le dedica la edición digital de la prestigiosa revista internacional National Geographic.
Antonio Ramírez, propietario de El Pasaje, en una imagen de archivo. MANU GARCÍA
Lola Flores iba de niña de la mano de su padre
El local conserva objetos originales, carteles antiguos y hasta curiosas ilustraciones en las que Tintín y sus compañeros aparecen bebiendo en la barra, encargadas a artistas gaditanos. Pero si algo distingue a El Pasaje es el flamenco: tres espectáculos diarios gratuitos con cantaores, guitarristas y bailaoras a escasos metros del público.
“El flamenco está unido a los tabancos. Aquí venía Lola Flores con su padre cuando era niña”, recuerda Ramírez en declaraciones a National Geographic.
Los tabancos estuvieron a punto de desaparecer, pero El Pasaje ha logrado sobrevivir, y tirar del carro en esta nueva edad dorada de los tabancos jerezanos, como símbolo de la cultura popular del vino y del carácter jerezano. Hoy, en su centenario, sigue siendo puerta de entrada obligada para quien quiera descubrir el alma de la ciudad: el vino, la gastronomía y el flamenco compartidos en un espacio único.
15 años después de que Antonio Ramírez, Rey Mago en la próxima Cabalgata de Reyes de enero de 2026 en Jerez, se hiciera con las riendas, el Tabanco El Pasaje está de enhorabuena. En pleno centro histórico de Jerez, cumple este 2025 cien años de vida ininterrumpida. Fundado el 16 de diciembre de 1925, es el tabanco en activo más antiguo de la ciudad y se ha convertido en un referente cultural donde conviven vino, flamenco y memoriapopular.
Antes de convertirse en tabanco, el local fue tienda de comestibles y sede de una peña de camareros. Conocido primero como La Fortuna, adoptó el nombre de El Pasaje tras su traslado a la ubicación actual. En 2010, cuando se anunció su cierre, Antonio Ramírez tomó las riendas: prejubilado del banco donde trabajaba, decidió salvar el lugar al que acudía desde adolescente.
El pasadizo que pasó de La Fortuna a El Pasaje
Su nombre procede de las dos puertas que conectan la calle Santa María con la calle Mesones, haciendo de pasadizo. Y esta es solo una de las curiosidades incluidas en el extenso reportaje que le dedica la edición digital de la prestigiosa revista internacional National Geographic.
Antonio Ramírez, propietario de El Pasaje, en una imagen de archivo. MANU GARCÍA
Lola Flores iba de niña de la mano de su padre
El local conserva objetos originales, carteles antiguos y hasta curiosas ilustraciones en las que Tintín y sus compañeros aparecen bebiendo en la barra, encargadas a artistas gaditanos. Pero si algo distingue a El Pasaje es el flamenco: tres espectáculos diarios gratuitos con cantaores, guitarristas y bailaoras a escasos metros del público.
“El flamenco está unido a los tabancos. Aquí venía Lola Flores con su padre cuando era niña”, recuerda Ramírez en declaraciones a National Geographic.
Los tabancos estuvieron a punto de desaparecer, pero El Pasaje ha logrado sobrevivir, y tirar del carro en esta nueva edad dorada de los tabancos jerezanos, como símbolo de la cultura popular del vino y del carácter jerezano. Hoy, en su centenario, sigue siendo puerta de entrada obligada para quien quiera descubrir el alma de la ciudad: el vino, la gastronomía y el flamenco compartidos en un espacio único.
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