Los últimos tiroteos registrados en España han vuelto a poner el foco sobre las armas que terminan en manos del crimen organizado. Entre ellos figura el ocurrido el pasado domingo en Isla Cristina, en Huelva, donde murieron tres personas. Pese a la alarma generada por estos episodios, España mantiene una tasa de 0,69 homicidios por cada 100.000 habitantes, según explica el teniente coronel Manuel Robles.
Robles coordina el Punto Focal Nacional de Armas (PFNA), una unidad dirigida por la Guardia Civil desde 2018 y formada por 15 agentes que presta apoyo al resto de fuerzas de seguridad. Su filosofía parte de una idea: la lucha contra el tráfico de armas "no empieza cuando se aprieta el gatillo", dice a EFE, sino mucho antes, mediante inteligencia, coordinación e intercambio de información.
El PFNA analiza las armas incautadas relacionadas con delitos y trata de reconstruir su recorrido desde que salieron de fábrica hasta su posible desvío al mercado ilegal. La información obtenida termina en boletines de alarma que se distribuyen tanto en España como a organismos internacionales como Interpol, Europol o Ameripol.
Armas falsas y narcotráfico
Uno de los fenómenos detectados es la presencia de armas falsificadas fabricadas en talleres ilegales, cuya trazabilidad resulta imposible. Entre las más imitadas aparecen las Glock.
De las 142 armas Glock analizadas por la Guardia Civil durante los últimos seis años y relacionadas con 125 delitos, el 40% eran originales posteriormente reactivadas o procedentes de robos, mientras que el 60% eran falsificaciones. Algo más de la mitad estaban vinculadas al narcotráfico y Andalucía aparece como "el punto más caliente", señala Robles.
El punto focal también ha estudiado armas de guerra intervenidas en Andalucía desde 2020. Entre ellas predominan las Zastava, de origen serbio, seguidas por las Norinco chinas y algunos Kalashnikov AK-47. Robles, sin embargo, quiere "desmitificar" la idea de que todas las armas de los narcotraficantes andaluces sean AK-47.
Dentro de Andalucía, el PFNA identifica Sanlúcar de Barrameda, Chipiona y Conil como "nudos de entrada crítica", mientras que Sanlúcar la Mayor y Los Palacios figuran como centros de "consolidación".
El responsable de la unidad también rechaza otra afirmación extendida: "Hasta la fecha no se ha detectado en España ni una sola arma desviada del actual conflicto de Ucrania" que haya acabado en poder del crimen organizado.
El aumento del uso de armas entre narcotraficantes estaría relacionado, según Robles, con el paso de organizaciones dedicadas al hachís al tráfico de cocaína, una sustancia de mayor valor que "requiere mayor protección" frente a las fuerzas policiales, grupos rivales y posibles "vuelcos".
"Cada arma tiene un historia y la misión del punto focal es reconstruirla antes de que vuelva a disparar", concluye el teniente coronel.
Los últimos tiroteos registrados en España han vuelto a poner el foco sobre las armas que terminan en manos del crimen organizado. Entre ellos figura el ocurrido el pasado domingo en Isla Cristina, en Huelva, donde murieron tres personas. Pese a la alarma generada por estos episodios, España mantiene una tasa de 0,69 homicidios por cada 100.000 habitantes, según explica el teniente coronel Manuel Robles.
Robles coordina el Punto Focal Nacional de Armas (PFNA), una unidad dirigida por la Guardia Civil desde 2018 y formada por 15 agentes que presta apoyo al resto de fuerzas de seguridad. Su filosofía parte de una idea: la lucha contra el tráfico de armas "no empieza cuando se aprieta el gatillo", dice a EFE, sino mucho antes, mediante inteligencia, coordinación e intercambio de información.
El PFNA analiza las armas incautadas relacionadas con delitos y trata de reconstruir su recorrido desde que salieron de fábrica hasta su posible desvío al mercado ilegal. La información obtenida termina en boletines de alarma que se distribuyen tanto en España como a organismos internacionales como Interpol, Europol o Ameripol.
Armas falsas y narcotráfico
Uno de los fenómenos detectados es la presencia de armas falsificadas fabricadas en talleres ilegales, cuya trazabilidad resulta imposible. Entre las más imitadas aparecen las Glock.
De las 142 armas Glock analizadas por la Guardia Civil durante los últimos seis años y relacionadas con 125 delitos, el 40% eran originales posteriormente reactivadas o procedentes de robos, mientras que el 60% eran falsificaciones. Algo más de la mitad estaban vinculadas al narcotráfico y Andalucía aparece como "el punto más caliente", señala Robles.
El punto focal también ha estudiado armas de guerra intervenidas en Andalucía desde 2020. Entre ellas predominan las Zastava, de origen serbio, seguidas por las Norinco chinas y algunos Kalashnikov AK-47. Robles, sin embargo, quiere "desmitificar" la idea de que todas las armas de los narcotraficantes andaluces sean AK-47.
Dentro de Andalucía, el PFNA identifica Sanlúcar de Barrameda, Chipiona y Conil como "nudos de entrada crítica", mientras que Sanlúcar la Mayor y Los Palacios figuran como centros de "consolidación".
El responsable de la unidad también rechaza otra afirmación extendida: "Hasta la fecha no se ha detectado en España ni una sola arma desviada del actual conflicto de Ucrania" que haya acabado en poder del crimen organizado.
El aumento del uso de armas entre narcotraficantes estaría relacionado, según Robles, con el paso de organizaciones dedicadas al hachís al tráfico de cocaína, una sustancia de mayor valor que "requiere mayor protección" frente a las fuerzas policiales, grupos rivales y posibles "vuelcos".
"Cada arma tiene un historia y la misión del punto focal es reconstruirla antes de que vuelva a disparar", concluye el teniente coronel.
COMENTARIOS