El toro de Osborne cumple 70 años (y su jubilación está muy lejana)
La compañía tiene entre manos una exposición con Lucha de Gigantes como uno de los actos centrales de la efeméride, a la vez que recuerda que quedan unas 90 vallas de esta imagen icónica
Una valla del toro de Osborne en la cuesta de Matajaca (o Matajacas), en Jerez. -
El toro de Osborne cumple 70 años. Como se diría ahora, se trata de una imagen icónica, que puede que pase incluso desapercibida para los menores (por poner una frontera) de 40-45 años, que tal vez no acierten a relacionarlo a la primera con su marca, pero no para los que ya tienen cierta edad. El toro de Osborne, el toro del brandy Veterano, en un principio, lleva ya 70 años mostrando su poderío en las carreteras españolas y en todo tipo de merchandising, hasta el punto de que ha trascendido la marca y es un símbolo que directamente se identifica abiertamente con la españolidad. ¿Éxito? Por supuesto, monumental... hasta el punto de que tiene sus detractores, que van desde los antitaurinos a independentistas, que no dudan a veces en que sea objeto de su ira.
Fue en 1956 cuando Manolo Prieto, a través de la agencia Azor, dio vida a este encargo del Grupo Osborne. El toro rápidamente se convirtió en un símbolo de la España del desarrollismo de los años 60, la de los Seat 600, pero luego, con la llegada de la democracia y las autonomías comenzó a tener algunos problemas, que se solventaron a mediados de los años 90 con su declaración, por parte del Congreso, como "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España".
Hubo más de 500 toros
Antes, en 1988, dejó de llevar publicidad para no incumplir la Ley de Carreteras. El toro de Osborne pasó a ser así, para muchos, simplemente 'el toro'. En España llegó a haber más de 500 toros repartidos por toda su geografía, aunque en la actualidad son 90 ó 92, si echamos una mirada al banquillo, con 21 de ellos 'pastando' en Andalucía. Más allá de nuestras fronteras, el toro de Osborne también ha llevado su silueta a México, Dinamarca o Japón, reforzando su condición de marca icónica reconocida en todo el mundo. "Su presencia en el paisaje y en la memoria colectiva encarna una forma de entender una herencia cultural desde una mirada contemporánea, fiel a sus raíces y abierta al mundo", afirman desde la compañía portuense.
Por su parte, el reconocido publicista Lluis Bassat definió una vez al toro como "la mejor valla publicitaria que existe, el acierto más pleno de todos los tiempos en lo que se refiere a publicidad exterior".
El toro, de alguna manera, siempre ha estado ligado al arte. Salvador Dalí, Annie Leibovitz o Helmut Newton han hecho su propia interpretación del toro y, ahora, para celebrar su 70 aniversario, Osborne vuelve a poner su emblemático símbolo a disposición del arte, en lo que será uno de los eventos centrales de la efeméride.
Colaboración con Lucha de Gigantes y presencia en Estampa
Osborne y Lucha de Gigantes (plataforma y galería de arte con vocación disruptiva) han estado meses trabajando, en colaboración, en un proyecto artístico que reivindica una aproximación al arte basada en la emoción y en la capacidad de una obra para conectar directamente con el espectador. La propuesta reúne a nueve artistas, dando lugar a una muestra de 16 piezas en las que diferentes lenguajes y sensibilidades reinterpretan el universo de Osborne desde una perspectiva contemporánea. "El proyecto parte de un territorio común: la nostalgia, la memoria colectiva y el imaginario popular español. Carreteras, familias, paisajes, tradición y recuerdos de infancia se convierten en elementos que conectan generaciones y que, a través de la mirada de los artistas, adquieren nuevas lecturas", se afirma desde Osborne.
Según comparte Rocío Osborne, directora de comunicación de la compañía, “esta colaboración adquiere una relevancia única con el 70 aniversario y nos permite reflexionar sobre cómo las marcas más icónicas evolucionan con el tiempo y siguen inspirando nuevas miradas, nuevos relatos y nuevas formas de expresión artística".
Para Gabriel Suárez, creador e impulsor de Lucha de Gigantes, la colaboración con Osborne nace también de una conexión personal con los valores de la compañía: “Este proyecto nace de la nostalgia compartida. Del folclore cotidiano de nuestra infancia, familias y kilómetros recorridos por carreteras imposibles. Una memoria emocional que habla del esfuerzo y la ilusión de una generación que soñaba con un mundo mejor. Un proyecto muy especial porque es una marca y una familia a la que siempre he admirado y que comparte los valores de empresa familiar y pasión por la profesión que durante 20 años me transmitió mi padre”.
Una valla del toro de Osborne, entre Jerez y El Puerto.
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JUAN CARLOS TORO
La colaboración con Osborne permite trasladar esta filosofía a un universo visual profundamente reconocible. La marca se convierte en punto de partida para explorar conceptos como la tradición, la familia, el territorio y la memoria, alejándose de una lectura estrictamente comercial para convertirse en materia de creación artística. El resultado es una exposición colectiva en la que conviven diferentes técnicas, estilos y aproximaciones, manteniendo un mismo hilo conductor: la capacidad del arte para despertar emociones y activar recuerdos. Las 16 obras plantean así un diálogo entre distintas generaciones y sensibilidades, entre la cultura popular y el arte contemporáneo, y entre aquello que forma parte de nuestra memoria y las nuevas formas de interpretarlo. Esta exposición estará presente, en principio, en la feria de arte Estampa.
Para Osborne supondrá un refuerzo de la apuesta de la compañía por la cultura y por nuevas formas de conectar con las audiencias a través de experiencias relevantes. "El proyecto con Lucha de Gigantes pone en valor el territorio compartido entre una compañía familiar con una identidad profundamente vinculada a España y unapropuesta artística que reivindica precisamente esos códigos culturales como fuente de inspiración", afirma la empresa.
El toro de Osborne cumple 70 años. Como se diría ahora, se trata de una imagen icónica, que puede que pase incluso desapercibida para los menores (por poner una frontera) de 40-45 años, que tal vez no acierten a relacionarlo a la primera con su marca, pero no para los que ya tienen cierta edad. El toro de Osborne, el toro del brandy Veterano, en un principio, lleva ya 70 años mostrando su poderío en las carreteras españolas y en todo tipo de merchandising, hasta el punto de que ha trascendido la marca y es un símbolo que directamente se identifica abiertamente con la españolidad. ¿Éxito? Por supuesto, monumental... hasta el punto de que tiene sus detractores, que van desde los antitaurinos a independentistas, que no dudan a veces en que sea objeto de su ira.
Fue en 1956 cuando Manolo Prieto, a través de la agencia Azor, dio vida a este encargo del Grupo Osborne. El toro rápidamente se convirtió en un símbolo de la España del desarrollismo de los años 60, la de los Seat 600, pero luego, con la llegada de la democracia y las autonomías comenzó a tener algunos problemas, que se solventaron a mediados de los años 90 con su declaración, por parte del Congreso, como "patrimonio cultural y artístico de los pueblos de España".
Hubo más de 500 toros
Antes, en 1988, dejó de llevar publicidad para no incumplir la Ley de Carreteras. El toro de Osborne pasó a ser así, para muchos, simplemente 'el toro'. En España llegó a haber más de 500 toros repartidos por toda su geografía, aunque en la actualidad son 90 ó 92, si echamos una mirada al banquillo, con 21 de ellos 'pastando' en Andalucía. Más allá de nuestras fronteras, el toro de Osborne también ha llevado su silueta a México, Dinamarca o Japón, reforzando su condición de marca icónica reconocida en todo el mundo. "Su presencia en el paisaje y en la memoria colectiva encarna una forma de entender una herencia cultural desde una mirada contemporánea, fiel a sus raíces y abierta al mundo", afirman desde la compañía portuense.
Por su parte, el reconocido publicista Lluis Bassat definió una vez al toro como "la mejor valla publicitaria que existe, el acierto más pleno de todos los tiempos en lo que se refiere a publicidad exterior".
El toro, de alguna manera, siempre ha estado ligado al arte. Salvador Dalí, Annie Leibovitz o Helmut Newton han hecho su propia interpretación del toro y, ahora, para celebrar su 70 aniversario, Osborne vuelve a poner su emblemático símbolo a disposición del arte, en lo que será uno de los eventos centrales de la efeméride.
Colaboración con Lucha de Gigantes y presencia en Estampa
Osborne y Lucha de Gigantes (plataforma y galería de arte con vocación disruptiva) han estado meses trabajando, en colaboración, en un proyecto artístico que reivindica una aproximación al arte basada en la emoción y en la capacidad de una obra para conectar directamente con el espectador. La propuesta reúne a nueve artistas, dando lugar a una muestra de 16 piezas en las que diferentes lenguajes y sensibilidades reinterpretan el universo de Osborne desde una perspectiva contemporánea. "El proyecto parte de un territorio común: la nostalgia, la memoria colectiva y el imaginario popular español. Carreteras, familias, paisajes, tradición y recuerdos de infancia se convierten en elementos que conectan generaciones y que, a través de la mirada de los artistas, adquieren nuevas lecturas", se afirma desde Osborne.
Según comparte Rocío Osborne, directora de comunicación de la compañía, “esta colaboración adquiere una relevancia única con el 70 aniversario y nos permite reflexionar sobre cómo las marcas más icónicas evolucionan con el tiempo y siguen inspirando nuevas miradas, nuevos relatos y nuevas formas de expresión artística".
Para Gabriel Suárez, creador e impulsor de Lucha de Gigantes, la colaboración con Osborne nace también de una conexión personal con los valores de la compañía: “Este proyecto nace de la nostalgia compartida. Del folclore cotidiano de nuestra infancia, familias y kilómetros recorridos por carreteras imposibles. Una memoria emocional que habla del esfuerzo y la ilusión de una generación que soñaba con un mundo mejor. Un proyecto muy especial porque es una marca y una familia a la que siempre he admirado y que comparte los valores de empresa familiar y pasión por la profesión que durante 20 años me transmitió mi padre”.
Una valla del toro de Osborne, entre Jerez y El Puerto.
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JUAN CARLOS TORO
La colaboración con Osborne permite trasladar esta filosofía a un universo visual profundamente reconocible. La marca se convierte en punto de partida para explorar conceptos como la tradición, la familia, el territorio y la memoria, alejándose de una lectura estrictamente comercial para convertirse en materia de creación artística. El resultado es una exposición colectiva en la que conviven diferentes técnicas, estilos y aproximaciones, manteniendo un mismo hilo conductor: la capacidad del arte para despertar emociones y activar recuerdos. Las 16 obras plantean así un diálogo entre distintas generaciones y sensibilidades, entre la cultura popular y el arte contemporáneo, y entre aquello que forma parte de nuestra memoria y las nuevas formas de interpretarlo. Esta exposición estará presente, en principio, en la feria de arte Estampa.
Para Osborne supondrá un refuerzo de la apuesta de la compañía por la cultura y por nuevas formas de conectar con las audiencias a través de experiencias relevantes. "El proyecto con Lucha de Gigantes pone en valor el territorio compartido entre una compañía familiar con una identidad profundamente vinculada a España y unapropuesta artística que reivindica precisamente esos códigos culturales como fuente de inspiración", afirma la empresa.
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