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Marta y Tamara, dos de las mejores científicas españolas, viajaban juntas: ambas fallecidas en el accidente de Urda

Las investigadoras leonesas, de 41 y 31 años, compartían el vagón 8 del tren de Renfe y se dirigían a un encuentro científico en El Rompido, en Andalucía

  • Mueren en Urda las científicas Marta Shahbazi y Tamara González.

Las biólogas Marta Shahbazi Alonso y Tamara González Costa figuran oficialmente entre las víctimas mortales del accidente de trenes de Urda, en Toledo. Ambas viajaban juntas para participar en un congreso científico que se celebraba en El Rompido.

Compartían viaje y destino académico. Las dos investigadoras leonesas ocupaban el vagón número 8 del tren de alta velocidad de Renfe, situado en el punto de mayor impacto de la colisión contra el convoy de Iryo.

La confirmación llegó después de una espera marcada por la incertidumbre. Durante las primeras 48 horas, sus familiares permanecieron sin noticias oficiales mientras trataban de conocer su paradero y colaboraban con las tareas de identificación.

Una investigadora en Cambridge y otra en Viena

Marta Shahbazi, de 41 años y madre de dos hijos, era natural de León y doctora en Biología Molecular. Dirigía su propio grupo de investigación en el Laboratorio de Biología Molecular (LMB) de Cambridge, en Reino Unido, donde estudiaba las primeras etapas del desarrollo embrionario humano.

En su caso, el encuentro incluía un reconocimiento a su trayectoria. Se desplazaba para recoger un galardón a la excelencia científica de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.

Tamara González tenía 31 años y era de Bembibre, en la comarca leonesa de El Bierzo. Su trabajo como investigadora biomédica estaba especializado en medicina regenerativa y biología cardiovascular.

Desarrollaba su carrera en el Instituto de Biotecnología Molecular de Viena, en Austria. Acudía al mismo foro para presentar sus avances y reunirse con otros profesionales de su ámbito.

Las familias colaboraron en la identificación

Tras el accidente, los familiares de ambas científicas se desplazaron al lugar de los hechos. Allí aportaron muestras de ADN para facilitar el trabajo de los equipos forenses, mientras transcurrían las horas sin una confirmación oficial.

Sus allegados y las instituciones académicas han confirmado los fallecimientos. Estas últimas han comenzado a emitir comunicados de condolencia por la muerte de las dos investigadoras.

Las biólogas Marta Shahbazi Alonso y Tamara González Costa figuran oficialmente entre las víctimas mortales del accidente de trenes de Urda, en Toledo. Ambas viajaban juntas para participar en un congreso científico que se celebraba en El Rompido.

Compartían viaje y destino académico. Las dos investigadoras leonesas ocupaban el vagón número 8 del tren de alta velocidad de Renfe, situado en el punto de mayor impacto de la colisión contra el convoy de Iryo.

La confirmación llegó después de una espera marcada por la incertidumbre. Durante las primeras 48 horas, sus familiares permanecieron sin noticias oficiales mientras trataban de conocer su paradero y colaboraban con las tareas de identificación.

Una investigadora en Cambridge y otra en Viena

Marta Shahbazi, de 41 años y madre de dos hijos, era natural de León y doctora en Biología Molecular. Dirigía su propio grupo de investigación en el Laboratorio de Biología Molecular (LMB) de Cambridge, en Reino Unido, donde estudiaba las primeras etapas del desarrollo embrionario humano.

En su caso, el encuentro incluía un reconocimiento a su trayectoria. Se desplazaba para recoger un galardón a la excelencia científica de la Sociedad Española de Biología del Desarrollo.

Tamara González tenía 31 años y era de Bembibre, en la comarca leonesa de El Bierzo. Su trabajo como investigadora biomédica estaba especializado en medicina regenerativa y biología cardiovascular.

Desarrollaba su carrera en el Instituto de Biotecnología Molecular de Viena, en Austria. Acudía al mismo foro para presentar sus avances y reunirse con otros profesionales de su ámbito.

Las familias colaboraron en la identificación

Tras el accidente, los familiares de ambas científicas se desplazaron al lugar de los hechos. Allí aportaron muestras de ADN para facilitar el trabajo de los equipos forenses, mientras transcurrían las horas sin una confirmación oficial.

Sus allegados y las instituciones académicas han confirmado los fallecimientos. Estas últimas han comenzado a emitir comunicados de condolencia por la muerte de las dos investigadoras.

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