Son las 7.30 horas y apenas empieza a amanecer en Las Rozas, a las afueras de Madrid. Las calles todavía están tranquilas, aunque algunos vehículos comienzan a incorporarse a la M-50. En medio del silencio se escucha el ruido de una maleta. Dos jóvenes se acercan a un punto de encuentro sin conocerse de nada. Ambos buscan lo mismo: un coche que los lleve hasta Sevilla. "¿Eres 'el Blablacar' que va a Sevilla?", pregunta uno de ellos. "Buenos días, por cierto".
La escena, recogida por EFE, resume las dificultades para viajar entre Madrid y Andalucía después del accidente ferroviario de Urda. La suspensión de los servicios de alta velocidad ha obligado a numerosos pasajeros a improvisar alternativas para desplazarse durante el puente de Todos los Santos.
Y los coches compartidos se han convertido en una de las opciones más demandadas. En BlaBlaCar, buena parte de los trayectos disponibles aparecen completos. En otros, la plataforma advierte de que apenas quedan plazas.
Publica un viaje a Sevilla y recibe 40 solicitudes
Miguel es el conductor del vehículo que sale de Las Rozas. Viaja a Sevilla para visitar a su pareja, algo que hace habitualmente utilizando el AVE. Esta vez, sin embargo, ha decidido desplazarse por carretera.
El miércoles, después de conocer la tragedia ferroviaria, publicó un anuncio ofreciendo plazas en su coche. No imaginaba la cantidad de personas que estaban buscando transporte. "Publiqué el anuncio en la plataforma el miércoles tras el accidente y poco después ya tenía 40 solicitudes", explica.
Su bandeja de entrada se llenó de mensajes casi de inmediato. Algunos ni siquiera llegó a leerlos. Ante semejante demanda, terminó seleccionando a los pasajeros que mejor encajaban con su recorrido.
Entre ellos están Guillermo, un joven onubense de 25 años, y José, un mexicano de 28. Ninguno se conocía antes de compartir vehículo, pero sus historias son parecidas.
Los dos habían comprado billetes de AVE con más de un mes de antelación. Guillermo quería regresar a Andalucía para visitar a su familia en Huelva, a la que no veía desde agosto. José había viajado desde Ciudad de México, pasando por Madrid, para asistir a la boda de unos amigos en Sevilla.
Billetes de 40 euros y viajes que superan los 60 euros
La búsqueda de alternativas comenzó el mismo miércoles. Los afectados por la interrupción ferroviaria intentaron encontrar plazas de avión, autobús o coche compartido, pero las opciones disponibles eran escasas.
Guillermo recuerda las dificultades que encontró cuando empezó a consultar posibilidades. "La página de Iberia no cargaba, autobuses en ese momento no había y el único Blablacar que quedaba era este y otro que salía a las 4 de la mañana", relata.
Finalmente consiguió una plaza por 40 euros para un trayecto de unas cuatro horas y media. No todos tuvieron la misma oportunidad. Según la información de EFE, algunos viajes anunciados en BlaBlaCar superaban los 60 euros por pasajero, mientras que otros ni siquiera tenían Sevilla como destino final.
En determinados casos, los conductores ofrecían dejar a los viajeros en localidades situadas aproximadamente a una hora de la capital andaluza, por lo que después debían buscar cómo completar el recorrido.
"Volveré a coger el tren. Espero que sin miedo"
Una vez resuelto el problema del transporte, aparece otra preocupación: la confianza en la seguridad ferroviaria. Durante el trayecto, la conversación termina girando alrededor de la tragedia de Urda. Los tres ocupantes utilizan o tenían previsto utilizar la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, por lo que lo ocurrido les resulta especialmente cercano.
Guillermo reconoce que no puede prescindir fácilmente del tren. Para él, es el único medio de transporte viable para desplazarse habitualmente hasta Huelva. Sin embargo, tampoco esconde las dudas que le ha dejado el accidente.
"Volveré a coger el tren. Espero que sin miedo, pero será un miedo ignorado", admite. Miguel comparte esa inquietud. Está acostumbrado a coger el AVE Madrid-Sevilla para visitar a su pareja y recuerda que este año se han producido dos graves accidentes ferroviarios.
José, que había organizado su viaje desde México con antelación, escucha a sus compañeros y reconoce que no deja de pensar en lo cerca que pudo estar de la tragedia. "Es el tren que iba a tomar el jueves. Me podría haber pasado a mí", afirma.
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