La Policía Nacional ha encontrado en un vertedero de Loeches los restos de Roberto Fernández Magriñat, el hombre de 84 años que había desaparecido a principios de septiembre en Torrejón de Ardoz. El hallazgo se produce después de varias semanas de investigación sobre la desaparición del médico jubilado, que padecía alzhéimer, y que llevó a los agentes a detener a uno de sus hijos, de 51 años, por un presunto delito de homicidio. La Policía llevaba dos semanas realizando búsquedas en las instalaciones ante la sospecha de que el cuerpo pudiera haber sido arrojado a un contenedor de basura.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es que el anciano murió de forma violenta durante el fin de semana del 5 de septiembre, en la vivienda que compartía con su hijo. Posteriormente, según esta línea de investigación, el detenido se habría deshecho presuntamente del cadáver. Ese sábado fue la última ocasión en la que la mujer y una hija de Roberto pudieron hablar con él. Habían previsto verlo dos días después, pero cuando acudieron a la vivienda comprobaron que no se encontraba allí. Además, descubrieron un detalle que llamó la atención: las paredes del domicilio habían sido pintadas.
La versión ofrecida inicialmente por el hijo también generó dudas. El hombre aseguró que su padre se había marchado de casa mientras él dormía y que después no había conseguido localizarlo. Incluso acudió junto a su hermana a denunciar la desaparición. Sin embargo, las pesquisas fueron dirigiéndose hacia el propio domicilio y hacia el hijo de Roberto. La Policía Científica encontró restos biológicos en diferentes puntos de la vivienda y, pese a que había sido limpiada y sus paredes habían sido pintadas, las pruebas permitieron detectar restos de sangre.
Detenido el hijo
Con los indicios reunidos durante la investigación, los agentes procedieron a detener al hijo, de 51 años, acusado del homicidio de su padre. Tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión provisional. Mientras tanto, los investigadores continuaron tratando de localizar a Roberto y reconstruir qué había ocurrido después de su desaparición. Una de las posibilidades que se barajaba era que el cuerpo hubiese sido arrojado a un contenedor de basura, lo que llevó las pesquisas hasta el vertedero de Loeches.
La búsqueda en estas instalaciones se prolongó durante dos semanas y contó con la participación de unidades caninas, hasta que finalmente se localizaron los restos del octogenario. Ahora, el Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, junto con los agentes de Torrejón de Ardoz, continúa investigando para reconstruir lo sucedido, esclarecer cómo se produjo el crimen y determinar los movimientos posteriores. El hijo de Roberto permanece en prisión y está además a la espera de otro juicio relacionado con un homicidio, en este caso por la muerte de una mujer ocurrida en 2021 en la provincia de Toledo.
La Policía Nacional ha encontrado en un vertedero de Loeches los restos de Roberto Fernández Magriñat, el hombre de 84 años que había desaparecido a principios de septiembre en Torrejón de Ardoz. El hallazgo se produce después de varias semanas de investigación sobre la desaparición del médico jubilado, que padecía alzhéimer, y que llevó a los agentes a detener a uno de sus hijos, de 51 años, por un presunto delito de homicidio. La Policía llevaba dos semanas realizando búsquedas en las instalaciones ante la sospecha de que el cuerpo pudiera haber sido arrojado a un contenedor de basura.
La principal hipótesis que manejan los investigadores es que el anciano murió de forma violenta durante el fin de semana del 5 de septiembre, en la vivienda que compartía con su hijo. Posteriormente, según esta línea de investigación, el detenido se habría deshecho presuntamente del cadáver. Ese sábado fue la última ocasión en la que la mujer y una hija de Roberto pudieron hablar con él. Habían previsto verlo dos días después, pero cuando acudieron a la vivienda comprobaron que no se encontraba allí. Además, descubrieron un detalle que llamó la atención: las paredes del domicilio habían sido pintadas.
La versión ofrecida inicialmente por el hijo también generó dudas. El hombre aseguró que su padre se había marchado de casa mientras él dormía y que después no había conseguido localizarlo. Incluso acudió junto a su hermana a denunciar la desaparición. Sin embargo, las pesquisas fueron dirigiéndose hacia el propio domicilio y hacia el hijo de Roberto. La Policía Científica encontró restos biológicos en diferentes puntos de la vivienda y, pese a que había sido limpiada y sus paredes habían sido pintadas, las pruebas permitieron detectar restos de sangre.
Detenido el hijo
Con los indicios reunidos durante la investigación, los agentes procedieron a detener al hijo, de 51 años, acusado del homicidio de su padre. Tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión provisional. Mientras tanto, los investigadores continuaron tratando de localizar a Roberto y reconstruir qué había ocurrido después de su desaparición. Una de las posibilidades que se barajaba era que el cuerpo hubiese sido arrojado a un contenedor de basura, lo que llevó las pesquisas hasta el vertedero de Loeches.
La búsqueda en estas instalaciones se prolongó durante dos semanas y contó con la participación de unidades caninas, hasta que finalmente se localizaron los restos del octogenario. Ahora, el Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Madrid, junto con los agentes de Torrejón de Ardoz, continúa investigando para reconstruir lo sucedido, esclarecer cómo se produjo el crimen y determinar los movimientos posteriores. El hijo de Roberto permanece en prisión y está además a la espera de otro juicio relacionado con un homicidio, en este caso por la muerte de una mujer ocurrida en 2021 en la provincia de Toledo.
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