La situación judicial de Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en agosto de 2024 por el asesinato y descuartizamiento del cirujano colombiano Edwin Arrieta, continúa pendiente de la resolución del recurso presentado por su defensa. El chef español permanece en la prisión tailandesa de Surat Thani mientras se dirime una decisión clave sobre su futuro penitenciario, especialmente en lo relativo a sus aspiraciones de cumplir condena en España.
Un exinterno español que coincidió con él en ese centro penitenciario ha aportado nuevos detalles sobre cómo afronta el hijo de Rodolfo Sancho su estancia en prisión y cuál sería, según su versión, el escenario que contemplaría a medio plazo. Se trata de Enrique García, quien compartió algunos días de reclusión con el condenado tras ser encarcelado por una infracción administrativa vinculada a su situación migratoria en Tailandia.
Según explicó, su entrada en prisión se produjo después de que expirara el visado con el que se encontraba en el país. "Voy a Tailandia con una visa de turista y podía estar dos meses; conocí a un español que me estafó dinero, y él me iba a tramitar la visa de trabajo, pero no fue así", relató. También detalló que "me metieron en la cárcel porque se me caducó el visado y debía renovarlo. Eso me llevó a una deuda de 50 euros, lo que provocó mi entrada a la cárcel", una experiencia que definió de forma tajante al asegurar que "solo estuve unos días y fue un auténtico infierno".
La conversación en prisión y el supuesto plan para regresar a España
Durante esa breve estancia fue cuando, según su testimonio, descubrió que compartía centro penitenciario con Daniel Sancho. "Yo conocía la noticia, pero no era consciente de que él estaba ahí. Cuando llegó a la prisión, me juntó con un grupo de extranjeros y es un inglés que me dice que aquí hay otro español, el actor", explicó sobre el momento en el que supo de su presencia.
El exrecluso relató que el primer contacto le causó una impresión física llamativa. "Ese primer día le veo a lo lejos y veo que está fortísimo; me impresionó su cuerpo. No es tan alto, pero es muy ancho. Anímicamente le veo normal". Posteriormente, al conversar directamente con él, aseguró que la percepción fue diferente: "La primera impresión que me dio es de seco. Hablé con él una media hora. Hablamos de la vida en la cárcel y me cuenta por qué está en prisión". También sostuvo que "le vi la mirada un poco perdida; yo lo que pensé, que es una opinión subjetiva, es que no estaba bien mentalmente. Parecía una persona que tenía algún problema mental".
En esa conversación, siempre según esta versión, Daniel Sancho habría expuesto su relato de los hechos y su expectativa judicial. Enrique aseguró que le explicó que "tiene una relación con una persona, no sé si me dice en Instagram o Tinder, y que esta persona tiene grabados tres vídeos sexuales suyos, y esta persona le amenazó con enviárselos a su familia. Le ha matado por eso, me dice".
Además, añadió que el chef "da por hecho que iba a presentar unos informes médicos, alegando alguna enfermedad mental, y que en seis años estaría en España. Me lo contaba como que este era su futuro".
La situación judicial de Daniel Sancho, condenado a cadena perpetua en agosto de 2024 por el asesinato y descuartizamiento del cirujano colombiano Edwin Arrieta, continúa pendiente de la resolución del recurso presentado por su defensa. El chef español permanece en la prisión tailandesa de Surat Thani mientras se dirime una decisión clave sobre su futuro penitenciario, especialmente en lo relativo a sus aspiraciones de cumplir condena en España.
Un exinterno español que coincidió con él en ese centro penitenciario ha aportado nuevos detalles sobre cómo afronta el hijo de Rodolfo Sancho su estancia en prisión y cuál sería, según su versión, el escenario que contemplaría a medio plazo. Se trata de Enrique García, quien compartió algunos días de reclusión con el condenado tras ser encarcelado por una infracción administrativa vinculada a su situación migratoria en Tailandia.
Según explicó, su entrada en prisión se produjo después de que expirara el visado con el que se encontraba en el país. "Voy a Tailandia con una visa de turista y podía estar dos meses; conocí a un español que me estafó dinero, y él me iba a tramitar la visa de trabajo, pero no fue así", relató. También detalló que "me metieron en la cárcel porque se me caducó el visado y debía renovarlo. Eso me llevó a una deuda de 50 euros, lo que provocó mi entrada a la cárcel", una experiencia que definió de forma tajante al asegurar que "solo estuve unos días y fue un auténtico infierno".
La conversación en prisión y el supuesto plan para regresar a España
Durante esa breve estancia fue cuando, según su testimonio, descubrió que compartía centro penitenciario con Daniel Sancho. "Yo conocía la noticia, pero no era consciente de que él estaba ahí. Cuando llegó a la prisión, me juntó con un grupo de extranjeros y es un inglés que me dice que aquí hay otro español, el actor", explicó sobre el momento en el que supo de su presencia.
El exrecluso relató que el primer contacto le causó una impresión física llamativa. "Ese primer día le veo a lo lejos y veo que está fortísimo; me impresionó su cuerpo. No es tan alto, pero es muy ancho. Anímicamente le veo normal". Posteriormente, al conversar directamente con él, aseguró que la percepción fue diferente: "La primera impresión que me dio es de seco. Hablé con él una media hora. Hablamos de la vida en la cárcel y me cuenta por qué está en prisión". También sostuvo que "le vi la mirada un poco perdida; yo lo que pensé, que es una opinión subjetiva, es que no estaba bien mentalmente. Parecía una persona que tenía algún problema mental".
En esa conversación, siempre según esta versión, Daniel Sancho habría expuesto su relato de los hechos y su expectativa judicial. Enrique aseguró que le explicó que "tiene una relación con una persona, no sé si me dice en Instagram o Tinder, y que esta persona tiene grabados tres vídeos sexuales suyos, y esta persona le amenazó con enviárselos a su familia. Le ha matado por eso, me dice".
Además, añadió que el chef "da por hecho que iba a presentar unos informes médicos, alegando alguna enfermedad mental, y que en seis años estaría en España. Me lo contaba como que este era su futuro".
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