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De Puerto Sherry a Punta Candor: ¿qué provocan las bacterias por las que prohíben el baño en Rota, El Puerto, Chipiona y Puerto Real?

La presencia de estos microorganismos puede estar relacionada con contaminación fecal y supone un potencial riesgo para la salud de quienes entren en contacto con el agua

  • Bandera amarilla en Punta Candor por las corrientes de resaca, en una imagen reciente. -

El baño está prohibido en cinco playas de la provincia de Cádiz después de que la Junta de Andalucía haya detectado niveles microbiológicos superiores a los permitidos, que pueden suponer un riesgo para la salud de los bañistas.

Esta advertencia deberá mantenerse hasta que Sanidad comunique que ha desaparecido el riesgo sanitario. Las muestras han revelado concentraciones superiores a las establecidas para algunos de los parámetros microbiológicos analizados. La medida afecta a zonas de baño de Aculadero-Puerto Sherry, Fuentebravía, en El Puerto, Micaela en Chipiona, La Cachucha en Puerto Real y Punta Candor en Rota.

En las playas de Aculadero-Puerto Sherry, La Cachucha y Micaela se han superado los niveles establecidos tanto de Escherichia coli (E.coli) como de enterococos. En el caso de Fuentebravía, los análisis han detectado niveles de enterococos intestinales superiores a los permitidos por la normativa, mientras que en Punta Candor el parámetro que supera los límites es exclusivamente el de E.coli.

Consecuencias de exponerse a estas bacterias

La presencia de estos microorganismos puede estar relacionada con contaminación fecal y supone un potencial riesgo para la salud de quienes entren en contacto con el agua.

La Escherichia coli (E. coli) es una bacteria que vive habitualmente en los intestinos de personas y animales. La mayoría de sus variedades son inofensivas o provocan cuadros leves, pero determinadas cepas pueden causar enfermedades importantes. Entre los síntomas asociados a una infección figuran náuseas, vómitos, fuertes cólicos abdominales, cansancio y diarrea, que puede llegar a contener sangre.

El riesgo en zonas de baño está especialmente relacionado con la ingestión accidental de agua contaminada. De hecho, existen casos de personas que han contraído infecciones por E. coli después de nadar en piscinas o lagos contaminados con heces. Las aguas superficiales también pueden verse afectadas por residuos fecales de origen humano o animal.

Los síntomas suelen aparecer entre tres y cuatro días después del contacto, aunque pueden manifestarse desde el día siguiente o incluso más de una semana después. En la mayoría de adultos sanos, la recuperación suele producirse en aproximadamente una semana. Sin embargo, niños pequeños y personas mayores presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

En determinadas infecciones por E. coli puede aparecer el síndrome urémico hemolítico, una forma de insuficiencia renal potencialmente mortal. Los menores y los adultos de edad avanzada se encuentran entre los grupos con mayor riesgo.

Los enterococos, una señal especialmente relevante en el mar

Los enterococos también forman parte de manera natural de la flora intestinal. Su presencia tiene especial importancia en las playas porque estas bacterias pueden permanecer viables en aguas marinas durante más tiempo que otros microorganismos. Por este motivo se utilizan como uno de los indicadores para detectar contaminación fecal en aguas costeras y valorar si una playa reúne condiciones adecuadas para el baño.

Además, distintos estudios epidemiológicos han encontrado una relación entre una mayor concentración de enterococos en aguas recreativas marinas y una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales entre los bañistas.

Aunque normalmente viven en el organismo sin provocar problemas, los enterococos pueden causar infecciones si acceden a zonas donde no deberían encontrarse, como las vías urinarias, el torrente sanguíneo, heridas u otros tejidos. Entre las patologías asociadas están las infecciones urinarias, bacteriemias, endocarditis e infecciones de piel, tejidos blandos, abdomen o pelvis.

Ante una prohibición sanitaria del baño, por tanto, evitar entrar en el agua no es una simple recomendación preventiva. Los controles microbiológicos buscan precisamente detectar estos episodios y reducir la exposición de los usuarios mientras exista un posible riesgo para la salud.

El baño está prohibido en cinco playas de la provincia de Cádiz después de que la Junta de Andalucía haya detectado niveles microbiológicos superiores a los permitidos, que pueden suponer un riesgo para la salud de los bañistas.

Esta advertencia deberá mantenerse hasta que Sanidad comunique que ha desaparecido el riesgo sanitario. Las muestras han revelado concentraciones superiores a las establecidas para algunos de los parámetros microbiológicos analizados. La medida afecta a zonas de baño de Aculadero-Puerto Sherry, Fuentebravía, en El Puerto, Micaela en Chipiona, La Cachucha en Puerto Real y Punta Candor en Rota.

En las playas de Aculadero-Puerto Sherry, La Cachucha y Micaela se han superado los niveles establecidos tanto de Escherichia coli (E.coli) como de enterococos. En el caso de Fuentebravía, los análisis han detectado niveles de enterococos intestinales superiores a los permitidos por la normativa, mientras que en Punta Candor el parámetro que supera los límites es exclusivamente el de E.coli.

Consecuencias de exponerse a estas bacterias

La presencia de estos microorganismos puede estar relacionada con contaminación fecal y supone un potencial riesgo para la salud de quienes entren en contacto con el agua.

La Escherichia coli (E. coli) es una bacteria que vive habitualmente en los intestinos de personas y animales. La mayoría de sus variedades son inofensivas o provocan cuadros leves, pero determinadas cepas pueden causar enfermedades importantes. Entre los síntomas asociados a una infección figuran náuseas, vómitos, fuertes cólicos abdominales, cansancio y diarrea, que puede llegar a contener sangre.

El riesgo en zonas de baño está especialmente relacionado con la ingestión accidental de agua contaminada. De hecho, existen casos de personas que han contraído infecciones por E. coli después de nadar en piscinas o lagos contaminados con heces. Las aguas superficiales también pueden verse afectadas por residuos fecales de origen humano o animal.

Los síntomas suelen aparecer entre tres y cuatro días después del contacto, aunque pueden manifestarse desde el día siguiente o incluso más de una semana después. En la mayoría de adultos sanos, la recuperación suele producirse en aproximadamente una semana. Sin embargo, niños pequeños y personas mayores presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

En determinadas infecciones por E. coli puede aparecer el síndrome urémico hemolítico, una forma de insuficiencia renal potencialmente mortal. Los menores y los adultos de edad avanzada se encuentran entre los grupos con mayor riesgo.

Los enterococos, una señal especialmente relevante en el mar

Los enterococos también forman parte de manera natural de la flora intestinal. Su presencia tiene especial importancia en las playas porque estas bacterias pueden permanecer viables en aguas marinas durante más tiempo que otros microorganismos. Por este motivo se utilizan como uno de los indicadores para detectar contaminación fecal en aguas costeras y valorar si una playa reúne condiciones adecuadas para el baño.

Además, distintos estudios epidemiológicos han encontrado una relación entre una mayor concentración de enterococos en aguas recreativas marinas y una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales entre los bañistas.

Aunque normalmente viven en el organismo sin provocar problemas, los enterococos pueden causar infecciones si acceden a zonas donde no deberían encontrarse, como las vías urinarias, el torrente sanguíneo, heridas u otros tejidos. Entre las patologías asociadas están las infecciones urinarias, bacteriemias, endocarditis e infecciones de piel, tejidos blandos, abdomen o pelvis.

Ante una prohibición sanitaria del baño, por tanto, evitar entrar en el agua no es una simple recomendación preventiva. Los controles microbiológicos buscan precisamente detectar estos episodios y reducir la exposición de los usuarios mientras exista un posible riesgo para la salud.

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