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Cinco curiosidades por los que la alegría tiene su propio día cada 1 de agosto

La conmemoración nació en 2010 por iniciativa del colombiano Alfonso Becerra y propone reflexionar sobre una emoción pasajera cuyos efectos pueden mantenerse en el tiempo

  • Jóvenes sonríen después de realizar selectividad. -

Una sonrisa, un abrazo, un salto o incluso unas lágrimas de emoción. La alegría no se manifiesta igual en todas las personas. Para algunos puede encontrarse en una hamaca frente al mar; para otros, en una caminata por la montaña, una reunión con amigos o una sencilla siesta al sol.

Esta emoción tiene además una fecha propia. Cada 1 de agosto se celebra el Día Mundial de la Alegría, una conmemoración que no tiene carácter festivo en España, pero que invita a reconocer y compartir aquello que genera bienestar.

Una iniciativa nacida en 2010

La celebración fue instaurada en 2010 por iniciativa del colombiano Alfonso Becerra, durante un Congreso de Gestión Cultural celebrado en Chile.

En sus comienzos se conmemoraba en alrededor de 14 países, entre ellos Argentina. Con el paso del tiempo, la fecha fue extendiéndose hasta convertirse en una celebración de alcance global centrada en el poder transformador de la alegría.

Aunque los expertos la consideran una emoción pasajera, sus efectos pueden durar más. Una persona alegre suele rendir mejor, afrontar con mayor fortaleza las dificultades, disfrutar de un mejor estado de salud y transmitir sensaciones positivas a quienes la rodean.

Cinco curiosidades sobre la felicidad

Un estudio de la consultora The Harris Poll señala que los mayores de 65 años muestran niveles de satisfacción con la vida superiores a los de los jóvenes. La ciencia también ha clasificado hasta 18 tipos de sonrisas, desde las vinculadas a la diversión genuina hasta aquellas relacionadas con la vergüenza o la timidez.

La alegría, además, puede contagiarse. Mantener contacto cercano con una persona feliz aumenta en un 15% las posibilidades de compartir ese estado de ánimo. Coincidiendo, sobre todo, con el comienzo de las vacaciones de verano de muchos ciudadanos, en la que el descanso y la desconexión invita a sonreír y pasar mayor tiempo de calidad con familiar y amigos. 

  • Sonrisas tras realizar una carrera complicada llena de barro.

Las experiencias también suelen ganar terreno a los objetos: con el tiempo, el cerebro recuerda con mayor felicidad los momentos compartidos y las vivencias placenteras que las compras materiales. A ello se suma el llamado "efecto mascota", ya que convivir con un animal activa hormonas relacionadas con el bienestar y reduce el estrés.

Compartir tiempo con seres queridos, escuchar música, pasear, ver una película divertida o tener un gesto amable son algunas formas sencillas de celebrar este día.

Una sonrisa, un abrazo, un salto o incluso unas lágrimas de emoción. La alegría no se manifiesta igual en todas las personas. Para algunos puede encontrarse en una hamaca frente al mar; para otros, en una caminata por la montaña, una reunión con amigos o una sencilla siesta al sol.

Esta emoción tiene además una fecha propia. Cada 1 de agosto se celebra el Día Mundial de la Alegría, una conmemoración que no tiene carácter festivo en España, pero que invita a reconocer y compartir aquello que genera bienestar.

Una iniciativa nacida en 2010

La celebración fue instaurada en 2010 por iniciativa del colombiano Alfonso Becerra, durante un Congreso de Gestión Cultural celebrado en Chile.

En sus comienzos se conmemoraba en alrededor de 14 países, entre ellos Argentina. Con el paso del tiempo, la fecha fue extendiéndose hasta convertirse en una celebración de alcance global centrada en el poder transformador de la alegría.

Aunque los expertos la consideran una emoción pasajera, sus efectos pueden durar más. Una persona alegre suele rendir mejor, afrontar con mayor fortaleza las dificultades, disfrutar de un mejor estado de salud y transmitir sensaciones positivas a quienes la rodean.

Cinco curiosidades sobre la felicidad

Un estudio de la consultora The Harris Poll señala que los mayores de 65 años muestran niveles de satisfacción con la vida superiores a los de los jóvenes. La ciencia también ha clasificado hasta 18 tipos de sonrisas, desde las vinculadas a la diversión genuina hasta aquellas relacionadas con la vergüenza o la timidez.

La alegría, además, puede contagiarse. Mantener contacto cercano con una persona feliz aumenta en un 15% las posibilidades de compartir ese estado de ánimo. Coincidiendo, sobre todo, con el comienzo de las vacaciones de verano de muchos ciudadanos, en la que el descanso y la desconexión invita a sonreír y pasar mayor tiempo de calidad con familiar y amigos. 

  • Sonrisas tras realizar una carrera complicada llena de barro.

Las experiencias también suelen ganar terreno a los objetos: con el tiempo, el cerebro recuerda con mayor felicidad los momentos compartidos y las vivencias placenteras que las compras materiales. A ello se suma el llamado "efecto mascota", ya que convivir con un animal activa hormonas relacionadas con el bienestar y reduce el estrés.

Compartir tiempo con seres queridos, escuchar música, pasear, ver una película divertida o tener un gesto amable son algunas formas sencillas de celebrar este día.

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