Ainhoa Caballero Medina, de 28 años, ha solicitado la eutanasia tras sufrir una agresión que, según ha explicado, estuvo "al borde de dejarla muerta". Caballero es víctima de violencia de género: su expareja, que se encuentra en prisión provisional a la espera de juicio, la agredió hace dos años, golpeando su cabeza y su cuello contra el bordillo de una carretera. "Me intentó asesinar, cosa que gracias a Dios no logró", ha relatado la joven, que necesitó más de 300 días para poder recuperarse de aquella agresión.
Caballero ha explicado que las secuelas de aquel ataque han transformado por completo su vida: ha perdido el olfato, el gusto, parte de la audición, sufre dolor constante, estrés postraumático y amnesia postraumática, hasta el punto de no poder ejercer ya su profesión, jefa de cocina. "Este chico acabó con toda mi vida", ha resumido la joven durante la entrevista en el programa Hoy en Día de Canal Sur.
Un sentimiento de abandono institucional
Más allá del propio relato de la agresión, gran parte de la entrevista se ha centrado en las contradicciones institucionales que, según denuncia Caballero, agravan su situación. La joven ha explicado que solicitó la eutanasia en 2024, un proceso que, según ha detallado, ya cuenta con el respaldo de los informes médicos reunidos por un comité, y que ahora está pendiente de la firma definitiva de su médica, actualmente de baja por maternidad, para poder presentarlo ante el juzgado.
Al mismo tiempo, Caballero ha denunciado que el INSS le ha dado el alta y le exige reincorporarse a su puesto de trabajo como cocinera, a pesar de las secuelas que padece. "Si a mí me hacen volver a mi trabajo... sin olfato, sin gusto, con amnesia, ya me dirán ustedes cómo yo me voy a arriesgar", ha lamentado la joven, que ha denunciado además que los servicios sociales del Ayuntamiento de su localidad le negaron en su momento la condición de mujer maltratada por tener un empleo, pese a que su sueldo no llega a los 600 euros mensuales.
Un intenso debate entre los colaboradores del programa
La intervención de Caballero generó un intenso debate entre los colaboradores del espacio, que trataron de mostrarle distintas razones para continuar adelante. Varios de ellos le insistieron en que, a pesar de lo vivido, "la mejor venganza" ante su agresor sería elegir ser feliz, y le preguntaron directamente si su petición de eutanasia podía entenderse como una forma de protesta ante la falta de respuestas institucionales, más que como un deseo real de no continuar viviendo.
Caballero respondió que su solicitud no respondía a la ira ni al enfado del momento, sino a una decisión tomada con plena consciencia tras meses de noticias médicas cada vez peores. La joven encontró además un momento de apoyo emocional al hablar de Tatiana, la persona con la que actualmente convive y a la que describió como su único apoyo real en este proceso.
La conversación derivó también hacia un debate más general sobre los requisitos legales de la eutanasia en España, con los colaboradores discutiendo sobre la diferencia entre situaciones médicas irreversibles y otros padecimientos, así como sobre las contradicciones que pueden surgir cuando un comité médico avala una solicitud de eutanasia mientras otro organismo, como el INSS, considera a la misma persona apta para reincorporarse a su puesto de trabajo.
Ainhoa Caballero Medina, de 28 años, ha solicitado la eutanasia tras sufrir una agresión que, según ha explicado, estuvo "al borde de dejarla muerta". Caballero es víctima de violencia de género: su expareja, que se encuentra en prisión provisional a la espera de juicio, la agredió hace dos años, golpeando su cabeza y su cuello contra el bordillo de una carretera. "Me intentó asesinar, cosa que gracias a Dios no logró", ha relatado la joven, que necesitó más de 300 días para poder recuperarse de aquella agresión.
Caballero ha explicado que las secuelas de aquel ataque han transformado por completo su vida: ha perdido el olfato, el gusto, parte de la audición, sufre dolor constante, estrés postraumático y amnesia postraumática, hasta el punto de no poder ejercer ya su profesión, jefa de cocina. "Este chico acabó con toda mi vida", ha resumido la joven durante la entrevista en el programa Hoy en Día de Canal Sur.
Un sentimiento de abandono institucional
Más allá del propio relato de la agresión, gran parte de la entrevista se ha centrado en las contradicciones institucionales que, según denuncia Caballero, agravan su situación. La joven ha explicado que solicitó la eutanasia en 2024, un proceso que, según ha detallado, ya cuenta con el respaldo de los informes médicos reunidos por un comité, y que ahora está pendiente de la firma definitiva de su médica, actualmente de baja por maternidad, para poder presentarlo ante el juzgado.
Al mismo tiempo, Caballero ha denunciado que el INSS le ha dado el alta y le exige reincorporarse a su puesto de trabajo como cocinera, a pesar de las secuelas que padece. "Si a mí me hacen volver a mi trabajo... sin olfato, sin gusto, con amnesia, ya me dirán ustedes cómo yo me voy a arriesgar", ha lamentado la joven, que ha denunciado además que los servicios sociales del Ayuntamiento de su localidad le negaron en su momento la condición de mujer maltratada por tener un empleo, pese a que su sueldo no llega a los 600 euros mensuales.
Un intenso debate entre los colaboradores del programa
La intervención de Caballero generó un intenso debate entre los colaboradores del espacio, que trataron de mostrarle distintas razones para continuar adelante. Varios de ellos le insistieron en que, a pesar de lo vivido, "la mejor venganza" ante su agresor sería elegir ser feliz, y le preguntaron directamente si su petición de eutanasia podía entenderse como una forma de protesta ante la falta de respuestas institucionales, más que como un deseo real de no continuar viviendo.
Caballero respondió que su solicitud no respondía a la ira ni al enfado del momento, sino a una decisión tomada con plena consciencia tras meses de noticias médicas cada vez peores. La joven encontró además un momento de apoyo emocional al hablar de Tatiana, la persona con la que actualmente convive y a la que describió como su único apoyo real en este proceso.
La conversación derivó también hacia un debate más general sobre los requisitos legales de la eutanasia en España, con los colaboradores discutiendo sobre la diferencia entre situaciones médicas irreversibles y otros padecimientos, así como sobre las contradicciones que pueden surgir cuando un comité médico avala una solicitud de eutanasia mientras otro organismo, como el INSS, considera a la misma persona apta para reincorporarse a su puesto de trabajo.
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