Hasta hoy mismo, Grande-Marlaska era el ministro que destacaba e incluso agradecía la colaboración (sic) de Marruecos en la resolución de la crisis producida en Ceuta, a la vez que negaba cualquier responsabilidad del vecino magrebí en la gestación y desarrollo en la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio. Hasta hoy. A partir de hoy, y cabe suponer que durante los próximos días, el ministro de Interior será también el principal responsable de la redacción del listado de periodistas en el que se constata su posicionamiento político. Se trata de un dosier con fichas, fotografías y comentarios sobre la adscripción política de decenas de profesionales de la información.
Hablamos de una primicia de El Confidencial, que reconoce haber tenido un original del documento, pero no íntegro, de tal forma que este medio digital solo responde de los profesionales de su plantilla que aparecen en esta lista. Hay muchos más nombres, decenas, sin confirmar. El supuesto Gobierno de progreso, que se ve cogido en una más en su afán por controlar todo el ecosistema político-social-jurídico-económico-periodístico, ha respondido que, bueno, que sí, que existe, pero que se trata de un documento interno de trabajo, de carácter informativo, para tener claro quién es quién. Y ya.
Las respuestas no se han hecho esperar. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha expresado "su más enérgica condena" por la elaboración de esta lista, un trabajo que se habría llevado a cabo entre 2023 y 2024. La FAPE recuerda en un comunicado que "en una sociedad democrática, ningún organismo del Estado tiene legitimidad para fichar, catalogar o perfilar ideológicamente a quienes ejercen el periodismo, por cuanto constituye un ataque directo a la libertad de prensa, reconocida en el artículo 20 de la Constitución Española". Más adelante, la FAPE ha advertido también de la gravedad que supone el hecho de establecer distinciones entre periodistas que se consideran 'afines' y otros a los que se aplica el eufemismo de 'problemáticos', "desde una institución (el Ministerio de Interior) con capacidad para influir en el acceso a fuentes, acreditaciones y trato institucional".
"Ni señalar, ni censurar, ni acusar", según Elma Saiz
Por supuesto, el tema ha generado ya debate político. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, insistió en que es un documento de trabajo y no una lista negra, "un documento que no tiene como objetivo ni señalar, ni censurar, ni acusar" a medios de comunicación o a sus profesionales. En la misma línea, en un comunicado, el Ministerio del Interior insistía en que es un documento informativo de carácter interno". El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, se desmarcó del argumentario oficial del Gobierno y señaló que no le gusta "absolutamente nada" que se hagan listas para clasificar personas. López ha sido tajante al afirmar que le gusta que se clasifique a nadie "ni por su pensamiento, ni por su ideología, ni por su raza, ni por nada" e incluso apuntó la necesidad de que el ministro Marlaska dé explicaciones por este asunto.
La diputada de Mas Madrid, Tesh Sidi, también consideró grave la existencia de este dosier sobre periodistas, ya que entiende que va contra la libertad de prensa y prefirió esperar a que se confirme su contenido para hacer más declaraciones.
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó la aparición de este tema para cargar también contra el papel de Interior en la crisis de Ceuta, al denunciar que "el Ejecutivo tenga más información de la prensa que de la invasión de Ceuta".
El ministro Marlaska ha estado hoy de visita en Ceuta –de hecho, tres ministros han 'aprovechado' que el presidente Juan Jesús Vivas estaba en Bruselas para ir a la ciudad autónoma– y ha tenido unas palabras por encima sobre este asunto, quitando hierro a su existencia al considerar dicha lista una herramienta de trabajo. Incluso, Marlaska, juez, no ve ningún problema legal en la existencia de este dosier, un tema cuyo alcance político parece tener mucho más recorrido...
Hasta hoy mismo, Grande-Marlaska era el ministro que destacaba e incluso agradecía la colaboración (sic) de Marruecos en la resolución de la crisis producida en Ceuta, a la vez que negaba cualquier responsabilidad del vecino magrebí en la gestación y desarrollo en la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio. Hasta hoy. A partir de hoy, y cabe suponer que durante los próximos días, el ministro de Interior será también el principal responsable de la redacción del listado de periodistas en el que se constata su posicionamiento político. Se trata de un dosier con fichas, fotografías y comentarios sobre la adscripción política de decenas de profesionales de la información.
Hablamos de una primicia de El Confidencial, que reconoce haber tenido un original del documento, pero no íntegro, de tal forma que este medio digital solo responde de los profesionales de su plantilla que aparecen en esta lista. Hay muchos más nombres, decenas, sin confirmar. El supuesto Gobierno de progreso, que se ve cogido en una más en su afán por controlar todo el ecosistema político-social-jurídico-económico-periodístico, ha respondido que, bueno, que sí, que existe, pero que se trata de un documento interno de trabajo, de carácter informativo, para tener claro quién es quién. Y ya.
Las respuestas no se han hecho esperar. La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ha expresado "su más enérgica condena" por la elaboración de esta lista, un trabajo que se habría llevado a cabo entre 2023 y 2024. La FAPE recuerda en un comunicado que "en una sociedad democrática, ningún organismo del Estado tiene legitimidad para fichar, catalogar o perfilar ideológicamente a quienes ejercen el periodismo, por cuanto constituye un ataque directo a la libertad de prensa, reconocida en el artículo 20 de la Constitución Española". Más adelante, la FAPE ha advertido también de la gravedad que supone el hecho de establecer distinciones entre periodistas que se consideran 'afines' y otros a los que se aplica el eufemismo de 'problemáticos', "desde una institución (el Ministerio de Interior) con capacidad para influir en el acceso a fuentes, acreditaciones y trato institucional".
"Ni señalar, ni censurar, ni acusar", según Elma Saiz
Por supuesto, el tema ha generado ya debate político. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, insistió en que es un documento de trabajo y no una lista negra, "un documento que no tiene como objetivo ni señalar, ni censurar, ni acusar" a medios de comunicación o a sus profesionales. En la misma línea, en un comunicado, el Ministerio del Interior insistía en que es un documento informativo de carácter interno". El portavoz socialista en el Congreso, Patxi López, se desmarcó del argumentario oficial del Gobierno y señaló que no le gusta "absolutamente nada" que se hagan listas para clasificar personas. López ha sido tajante al afirmar que le gusta que se clasifique a nadie "ni por su pensamiento, ni por su ideología, ni por su raza, ni por nada" e incluso apuntó la necesidad de que el ministro Marlaska dé explicaciones por este asunto.
La diputada de Mas Madrid, Tesh Sidi, también consideró grave la existencia de este dosier sobre periodistas, ya que entiende que va contra la libertad de prensa y prefirió esperar a que se confirme su contenido para hacer más declaraciones.
Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, aprovechó la aparición de este tema para cargar también contra el papel de Interior en la crisis de Ceuta, al denunciar que "el Ejecutivo tenga más información de la prensa que de la invasión de Ceuta".
El ministro Marlaska ha estado hoy de visita en Ceuta –de hecho, tres ministros han 'aprovechado' que el presidente Juan Jesús Vivas estaba en Bruselas para ir a la ciudad autónoma– y ha tenido unas palabras por encima sobre este asunto, quitando hierro a su existencia al considerar dicha lista una herramienta de trabajo. Incluso, Marlaska, juez, no ve ningún problema legal en la existencia de este dosier, un tema cuyo alcance político parece tener mucho más recorrido...
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