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Los docentes andaluces reclaman transparencia sobre las sustituciones y la Junta asegura que cubre todas las bajas solicitadas

Un grupo de profesores exige a la consejería de Educación datos sobre las plazas ofertadas, los tiempos de espera y las ausencias pendientes de cobertura. La Junta asegura a lavozdelsur.es que "las plazas ofertadas corresponden al cien por cien de las solicitadas por los centros" y defiende que el número de sustituciones aumenta cada curso.

  • LAs sustituciones del profesorado, a debate tras el comienzo del nuevo curso escolar.

La ausencia de un profesor en el aula no siempre se resuelve con la llegada inmediata de un sustituto. Entre la comunicación de una baja, su tramitación administrativa y la incorporación de otro docente puede transcurrir un periodo durante el cual los centros educativos deben reorganizar sus recursos para garantizar la atención al alumnado.

Una situación que, más allá de las dificultades organizativas que pueda ocasionar, ha llevado a un grupo de profesores andaluces a plantear una pregunta a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional: ¿cuánto tiempo tardan realmente en cubrirse las bajas docentes en Andalucía?

La respuesta, al menos por ahora, está pendiente de conocerse con el detalle que reclaman los interesados. Un grupo de docentes de distintas provincias y especialidades ha registrado una solicitud formal de información dirigida a la Junta de Andalucía para conocer cómo se están gestionando las sustituciones y las vacantes sobrevenidas durante el presente curso escolar 2026/2027.

La iniciativa nace de las inquietudes trasladadas por profesionales de la enseñanza que aseguran haber percibido una menor oferta de plazas a través del Sistema de Provisión de Interinidades (Sipri), aunque sus promotores insisten en que no pretenden formular acusaciones ni anticipar conclusiones sin disponer previamente de datos oficiales.

La Consejería de Educación, por su parte, rechaza que exista una reducción de las sustituciones y defiende el funcionamiento del sistema. Fuentes del departamento autonómico han explicado a lavozdelsur.es que facilitarán la información solicitada y sostienen que las plazas ofertadas se corresponden con las necesidades comunicadas por los centros educativos. "Nos piden información y la trasladaremos sin problema. Son datos públicos en SIPRI", aseguran desde la Torretriana, que añade una afirmación con la que pretende despejar las dudas planteadas por los docentes: "Las plazas ofertadas corresponden al cien por cien de las solicitadas por los centros por las bajas registradas".

Las cifras, en el centro del debate

La controversia gira alrededor de una cuestión que puede parecer estrictamente administrativa, pero cuyas consecuencias se trasladan directamente al funcionamiento cotidiano de los colegios e institutos. Cuando un docente se ausenta por una baja médica u otra circunstancia que requiere sustitución, el centro debe afrontar esa ausencia mientras se tramita la incorporación de otro profesional. Precisamente por ello, los profesores que han impulsado la solicitud consideran necesario conocer qué sucede entre el momento en que se comunica una ausencia y aquel en el que finalmente se cubre. No se trata únicamente de saber cuántas plazas aparecen publicadas en SIPRI, sino de determinar si todas las necesidades de sustitución terminan siendo atendidas y cuánto tiempo transcurre hasta que el nuevo docente llega al aula.

El escrito registrado solicita información comparativa correspondiente a los meses de septiembre y octubre de los cursos 2024/2025, 2025/2026 y 2026/2027. Los promotores reclaman que, siempre que los datos estén disponibles, se presenten desglosados por provincias, cuerpos docentes y especialidades, de manera que pueda analizarse la evolución del sistema y detectar posibles diferencias territoriales. También piden conocer el número de sustituciones solicitadas por los centros, cuántas han sido autorizadas por la Administración y cuáles han terminado siendo efectivamente ofertadas y adjudicadas. Una distinción importante para interpretar las cifras, puesto que la publicación de plazas no permite conocer por sí sola todas las incidencias registradas ni los tiempos de cobertura.

Desde la Junta, sin embargo, insisten en que no existe una disminución de la actividad del sistema de sustituciones. "Cada curso hay más sustituciones que el anterior, teniendo en cuenta que las plantillas crecen cada año", señalan las fuentes consultadas por este periódico. La afirmación introduce otro elemento en el debate: el crecimiento de las plantillas docentes. Un mayor número de profesionales puede traducirse también en un volumen superior de ausencias y, por tanto, de sustituciones. De ahí que los datos absolutos deban ponerse en relación con el tamaño de las plantillas y las necesidades reales de los centros para determinar si la cobertura ha mejorado o empeorado.

Dos llamamientos semanales para cubrir las bajas

Uno de los asuntos que más inquietud suscita entre los docentes es el tiempo que transcurre desde que se produce una ausencia hasta que se incorpora el profesional encargado de cubrirla. En este punto, el debate se ha centrado también en la referencia a los diez días hábiles de espera entre la ausencia de un profesor y la llegada de un sustituto.

Preguntada por lavozdelsur.es sobre esta cuestión, la consejería de Educación pone el acento en las modificaciones introducidas en el procedimiento de adjudicación de plazas durante los últimos años, particularmente en el aumento de los llamamientos semanales: "Fue con este Gobierno cuando se implementó el segundo llamamiento semanal. Antes solo había uno y ahora son todos los martes y jueves", explican las fuentes autonómicas, que reivindican esta medida como una mejora en la gestión de las sustituciones.

La existencia de dos convocatorias semanales permite ofrecer plazas con mayor frecuencia, aunque no determina por sí misma el tiempo total que transcurre desde que se comunica una baja hasta que se incorpora el sustituto. Ese intervalo depende también de los trámites previos, de la disponibilidad de profesionales y del proceso de adjudicación e incorporación. Por eso, los docentes han solicitado información específica sobre los plazos efectivos de cobertura. Quieren conocer cuánto tiempo pasa desde que un centro comunica una ausencia hasta que la Administración autoriza la sustitución y cuánto tarda posteriormente en incorporarse el profesor adjudicatario. La petición incluye igualmente los criterios utilizados para autorizar las sustituciones, la posible existencia de solicitudes pendientes y las medidas previstas por la Consejería para mejorar los tiempos de respuesta.

Más allá de las bolsas de interinos

Los promotores de la iniciativa han querido establecer una diferencia entre dos situaciones que, aunque aparecen vinculadas a la provisión de puestos docentes, responden a circunstancias distintas. Por un lado, se encuentran las vacantes adjudicadas antes del comienzo del curso escolar; por otro, las sustituciones y vacantes sobrevenidas que surgen una vez iniciadas las clases. Esta distinción resulta esencial para evitar que las cifras globales de adjudicaciones oculten la evolución concreta de las sustituciones que deben realizarse durante el curso.

El movimiento de las bolsas de interinos constituye una preocupación evidente para los profesionales que esperan una oportunidad laboral, pero los impulsores de la solicitud aseguran que su interés principal trasciende esta cuestión. Lo que pretenden conocer es si los mecanismos actuales garantizan la continuidad educativa cuando un profesor debe ausentarse de su puesto. La falta de un docente obliga a los equipos directivos a reorganizar la atención al alumnado y puede alterar el desarrollo habitual de la actividad lectiva. La repercusión concreta depende de la duración de la ausencia, de los recursos disponibles y de las características de cada centro, por lo que los promotores consideran necesario disponer de información verificable antes de valorar el alcance del problema.

De hecho, la solicitud se presenta expresamente sin atribuir responsabilidades ni dar por demostradas las situaciones descritas en los testimonios recogidos. Los profesores quieren contrastar sus percepciones con las estadísticas oficiales y comprobar si existe correspondencia entre lo que observan en los centros y los registros administrativos. La iniciativa tampoco está promovida formalmente por ninguna organización sindical, asociación profesional o formación política. Sus impulsores han puesto el modelo de solicitud a disposición de otros docentes interesados en presentar peticiones similares, con el propósito de ampliar el acceso a la información.

Un problema que viene de lejos

Las dudas sobre el funcionamiento de SIPRI no son nuevas. En septiembre de 2023, lavozdelsur.es ya recogió las denuncias de maestros de Educación Infantil que alertaban de la existencia de bajas docentes que, según sus testimonios, no aparecían en los llamamientos semanales. Aquellas quejas describían situaciones en las que los centros debían recurrir a profesores de otras especialidades o al personal de apoyo para atender las clases de compañeros ausentes, con el consiguiente perjuicio para las funciones que estos profesionales tenían asignadas.

Aquel mismo año, los docentes denunciaron esperas de hasta 21 días para la llegada de un sustituto. Las reclamaciones se centraban en la falta de agilidad administrativa y en las dificultades de los centros para mantener su actividad ordinaria mientras aguardaban la incorporación del profesorado. Tres años después, las dificultades relacionadas con la cobertura de las sustituciones continúan presentes en las reivindicaciones del profesorado. Un sondeo de Ustea, publicado por este periódico el pasado 9 de octubre y elaborado a partir de 2.000 respuestas de docentes de las ocho provincias andaluzas, sitúa los retrasos en las sustituciones entre los problemas que afectan al funcionamiento cotidiano de los centros, junto a las ratios elevadas, la insuficiencia de personal y las carencias en la atención a la diversidad.

El diagnóstico del sindicato incorpora, además, otra preocupación: la sobrecarga laboral y burocrática que soporta el profesorado. Una circunstancia que puede agravarse cuando las ausencias obligan a redistribuir responsabilidades entre quienes permanecen en el centro. En estos casos, la cobertura provisional de las clases puede terminar condicionando otras tareas educativas igualmente necesarias. 

La situación resulta especialmente delicada en aquellos centros que deben atender a alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, donde la disponibilidad de profesionales especializados constituye una parte esencial de la respuesta educativa. La reorganización de los recursos humanos puede permitir resolver una urgencia inmediata, pero también comprometer temporalmente la atención prevista para otros estudiantes.

La Consejería defiende que las sustituciones aumentan cada curso y que todas las plazas solicitadas por los centros por las bajas registradas son ofertadas. Los profesores que han impulsado esta iniciativa, por su parte, reclaman conocer los tiempos reales de cobertura y comprobar si las necesidades comunicadas encuentran una respuesta suficientemente ágil.

La espera también cuenta

Las posiciones de ambas partes no son necesariamente incompatibles, aunque ponen el foco en aspectos diferentes del procedimiento. Mientras la Junta reivindica el incremento de las sustituciones y la existencia de dos llamamientos semanales, los docentes quieren conocer qué ocurre desde que se produce una ausencia hasta que otro profesional ocupa efectivamente el puesto. Quizás el foco esté en saber cuánto tiempo transcurre entre la ausencia de un profesor y la llegada de quien debe sustituirlo. La Junta asegura que facilita la cobertura de todas las bajas solicitadas por los centros; los docentes quieren comprobarlo con cifras y plazos.

Entre ambas posiciones queda una realidad que conocen bien los colegios e institutos: cuando falta un profesor, alguien tiene que hacerse cargo de sus alumnos. Y no siempre es posible hacerlo sin alterar el trabajo de los demás.

La ausencia de un profesor en el aula no siempre se resuelve con la llegada inmediata de un sustituto. Entre la comunicación de una baja, su tramitación administrativa y la incorporación de otro docente puede transcurrir un periodo durante el cual los centros educativos deben reorganizar sus recursos para garantizar la atención al alumnado.

Una situación que, más allá de las dificultades organizativas que pueda ocasionar, ha llevado a un grupo de profesores andaluces a plantear una pregunta a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional: ¿cuánto tiempo tardan realmente en cubrirse las bajas docentes en Andalucía?

La respuesta, al menos por ahora, está pendiente de conocerse con el detalle que reclaman los interesados. Un grupo de docentes de distintas provincias y especialidades ha registrado una solicitud formal de información dirigida a la Junta de Andalucía para conocer cómo se están gestionando las sustituciones y las vacantes sobrevenidas durante el presente curso escolar 2026/2027.

La iniciativa nace de las inquietudes trasladadas por profesionales de la enseñanza que aseguran haber percibido una menor oferta de plazas a través del Sistema de Provisión de Interinidades (Sipri), aunque sus promotores insisten en que no pretenden formular acusaciones ni anticipar conclusiones sin disponer previamente de datos oficiales.

La Consejería de Educación, por su parte, rechaza que exista una reducción de las sustituciones y defiende el funcionamiento del sistema. Fuentes del departamento autonómico han explicado a lavozdelsur.es que facilitarán la información solicitada y sostienen que las plazas ofertadas se corresponden con las necesidades comunicadas por los centros educativos. "Nos piden información y la trasladaremos sin problema. Son datos públicos en SIPRI", aseguran desde la Torretriana, que añade una afirmación con la que pretende despejar las dudas planteadas por los docentes: "Las plazas ofertadas corresponden al cien por cien de las solicitadas por los centros por las bajas registradas".

Las cifras, en el centro del debate

La controversia gira alrededor de una cuestión que puede parecer estrictamente administrativa, pero cuyas consecuencias se trasladan directamente al funcionamiento cotidiano de los colegios e institutos. Cuando un docente se ausenta por una baja médica u otra circunstancia que requiere sustitución, el centro debe afrontar esa ausencia mientras se tramita la incorporación de otro profesional. Precisamente por ello, los profesores que han impulsado la solicitud consideran necesario conocer qué sucede entre el momento en que se comunica una ausencia y aquel en el que finalmente se cubre. No se trata únicamente de saber cuántas plazas aparecen publicadas en SIPRI, sino de determinar si todas las necesidades de sustitución terminan siendo atendidas y cuánto tiempo transcurre hasta que el nuevo docente llega al aula.

El escrito registrado solicita información comparativa correspondiente a los meses de septiembre y octubre de los cursos 2024/2025, 2025/2026 y 2026/2027. Los promotores reclaman que, siempre que los datos estén disponibles, se presenten desglosados por provincias, cuerpos docentes y especialidades, de manera que pueda analizarse la evolución del sistema y detectar posibles diferencias territoriales. También piden conocer el número de sustituciones solicitadas por los centros, cuántas han sido autorizadas por la Administración y cuáles han terminado siendo efectivamente ofertadas y adjudicadas. Una distinción importante para interpretar las cifras, puesto que la publicación de plazas no permite conocer por sí sola todas las incidencias registradas ni los tiempos de cobertura.

Desde la Junta, sin embargo, insisten en que no existe una disminución de la actividad del sistema de sustituciones. "Cada curso hay más sustituciones que el anterior, teniendo en cuenta que las plantillas crecen cada año", señalan las fuentes consultadas por este periódico. La afirmación introduce otro elemento en el debate: el crecimiento de las plantillas docentes. Un mayor número de profesionales puede traducirse también en un volumen superior de ausencias y, por tanto, de sustituciones. De ahí que los datos absolutos deban ponerse en relación con el tamaño de las plantillas y las necesidades reales de los centros para determinar si la cobertura ha mejorado o empeorado.

Dos llamamientos semanales para cubrir las bajas

Uno de los asuntos que más inquietud suscita entre los docentes es el tiempo que transcurre desde que se produce una ausencia hasta que se incorpora el profesional encargado de cubrirla. En este punto, el debate se ha centrado también en la referencia a los diez días hábiles de espera entre la ausencia de un profesor y la llegada de un sustituto.

Preguntada por lavozdelsur.es sobre esta cuestión, la consejería de Educación pone el acento en las modificaciones introducidas en el procedimiento de adjudicación de plazas durante los últimos años, particularmente en el aumento de los llamamientos semanales: "Fue con este Gobierno cuando se implementó el segundo llamamiento semanal. Antes solo había uno y ahora son todos los martes y jueves", explican las fuentes autonómicas, que reivindican esta medida como una mejora en la gestión de las sustituciones.

La existencia de dos convocatorias semanales permite ofrecer plazas con mayor frecuencia, aunque no determina por sí misma el tiempo total que transcurre desde que se comunica una baja hasta que se incorpora el sustituto. Ese intervalo depende también de los trámites previos, de la disponibilidad de profesionales y del proceso de adjudicación e incorporación. Por eso, los docentes han solicitado información específica sobre los plazos efectivos de cobertura. Quieren conocer cuánto tiempo pasa desde que un centro comunica una ausencia hasta que la Administración autoriza la sustitución y cuánto tarda posteriormente en incorporarse el profesor adjudicatario. La petición incluye igualmente los criterios utilizados para autorizar las sustituciones, la posible existencia de solicitudes pendientes y las medidas previstas por la Consejería para mejorar los tiempos de respuesta.

Más allá de las bolsas de interinos

Los promotores de la iniciativa han querido establecer una diferencia entre dos situaciones que, aunque aparecen vinculadas a la provisión de puestos docentes, responden a circunstancias distintas. Por un lado, se encuentran las vacantes adjudicadas antes del comienzo del curso escolar; por otro, las sustituciones y vacantes sobrevenidas que surgen una vez iniciadas las clases. Esta distinción resulta esencial para evitar que las cifras globales de adjudicaciones oculten la evolución concreta de las sustituciones que deben realizarse durante el curso.

El movimiento de las bolsas de interinos constituye una preocupación evidente para los profesionales que esperan una oportunidad laboral, pero los impulsores de la solicitud aseguran que su interés principal trasciende esta cuestión. Lo que pretenden conocer es si los mecanismos actuales garantizan la continuidad educativa cuando un profesor debe ausentarse de su puesto. La falta de un docente obliga a los equipos directivos a reorganizar la atención al alumnado y puede alterar el desarrollo habitual de la actividad lectiva. La repercusión concreta depende de la duración de la ausencia, de los recursos disponibles y de las características de cada centro, por lo que los promotores consideran necesario disponer de información verificable antes de valorar el alcance del problema.

De hecho, la solicitud se presenta expresamente sin atribuir responsabilidades ni dar por demostradas las situaciones descritas en los testimonios recogidos. Los profesores quieren contrastar sus percepciones con las estadísticas oficiales y comprobar si existe correspondencia entre lo que observan en los centros y los registros administrativos. La iniciativa tampoco está promovida formalmente por ninguna organización sindical, asociación profesional o formación política. Sus impulsores han puesto el modelo de solicitud a disposición de otros docentes interesados en presentar peticiones similares, con el propósito de ampliar el acceso a la información.

Un problema que viene de lejos

Las dudas sobre el funcionamiento de SIPRI no son nuevas. En septiembre de 2023, lavozdelsur.es ya recogió las denuncias de maestros de Educación Infantil que alertaban de la existencia de bajas docentes que, según sus testimonios, no aparecían en los llamamientos semanales. Aquellas quejas describían situaciones en las que los centros debían recurrir a profesores de otras especialidades o al personal de apoyo para atender las clases de compañeros ausentes, con el consiguiente perjuicio para las funciones que estos profesionales tenían asignadas.

Aquel mismo año, los docentes denunciaron esperas de hasta 21 días para la llegada de un sustituto. Las reclamaciones se centraban en la falta de agilidad administrativa y en las dificultades de los centros para mantener su actividad ordinaria mientras aguardaban la incorporación del profesorado. Tres años después, las dificultades relacionadas con la cobertura de las sustituciones continúan presentes en las reivindicaciones del profesorado. Un sondeo de Ustea, publicado por este periódico el pasado 9 de octubre y elaborado a partir de 2.000 respuestas de docentes de las ocho provincias andaluzas, sitúa los retrasos en las sustituciones entre los problemas que afectan al funcionamiento cotidiano de los centros, junto a las ratios elevadas, la insuficiencia de personal y las carencias en la atención a la diversidad.

El diagnóstico del sindicato incorpora, además, otra preocupación: la sobrecarga laboral y burocrática que soporta el profesorado. Una circunstancia que puede agravarse cuando las ausencias obligan a redistribuir responsabilidades entre quienes permanecen en el centro. En estos casos, la cobertura provisional de las clases puede terminar condicionando otras tareas educativas igualmente necesarias. 

La situación resulta especialmente delicada en aquellos centros que deben atender a alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo, donde la disponibilidad de profesionales especializados constituye una parte esencial de la respuesta educativa. La reorganización de los recursos humanos puede permitir resolver una urgencia inmediata, pero también comprometer temporalmente la atención prevista para otros estudiantes.

La Consejería defiende que las sustituciones aumentan cada curso y que todas las plazas solicitadas por los centros por las bajas registradas son ofertadas. Los profesores que han impulsado esta iniciativa, por su parte, reclaman conocer los tiempos reales de cobertura y comprobar si las necesidades comunicadas encuentran una respuesta suficientemente ágil.

La espera también cuenta

Las posiciones de ambas partes no son necesariamente incompatibles, aunque ponen el foco en aspectos diferentes del procedimiento. Mientras la Junta reivindica el incremento de las sustituciones y la existencia de dos llamamientos semanales, los docentes quieren conocer qué ocurre desde que se produce una ausencia hasta que otro profesional ocupa efectivamente el puesto. Quizás el foco esté en saber cuánto tiempo transcurre entre la ausencia de un profesor y la llegada de quien debe sustituirlo. La Junta asegura que facilita la cobertura de todas las bajas solicitadas por los centros; los docentes quieren comprobarlo con cifras y plazos.

Entre ambas posiciones queda una realidad que conocen bien los colegios e institutos: cuando falta un profesor, alguien tiene que hacerse cargo de sus alumnos. Y no siempre es posible hacerlo sin alterar el trabajo de los demás.

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