educación

El gabinete que va a casa: Profedomia acompaña a más de 200 familias andaluzas con niños con necesidades especiales

Este gabinete psicopedagógico ofrece apoyo con profesionales a domicilio a pequeños con autismo, enfermedades raras y otras dificultades hasta que alcanzan la vida adulta

  • Olga Pérez, directora de Profedomia, gabinete psicopedagógico a domicilio. -

La atención a los niños con necesidades educativas especiales no termina en las aulas ni en los centros terapéuticos. El trabajo continúa en el propio hogar, en un entorno familiar donde los pequeños pueden seguir desarrollando sus capacidades y afrontar las dificultades de su día a día. Esa es la filosofía de Profedomia, un gabinete psicopedagógico que cumple 20 años acompañando a alumnos y familias mediante una intervención personalizada y a domicilio.

Con dos décadas de trayectoria en el ámbito de la educación no reglada, Profedomia cuenta con un equipo de unos 24 profesionales, entre los que se encuentran maestros de Educación Especial, psicopedagogos, psicólogos educativos, especialistas en Audición y Lenguaje y logopedas. Su actividad se extiende por todas las provincias andaluzas, donde los especialistas se desplazan hasta las viviendas de los alumnos para desarrollar las sesiones.

Al frente del gabinete se encuentra Olga Pérez Correa, directora de Profedomia, que explica cómo comienza el acompañamiento a cada familia. "Primero atendemos a esa familia, que nos cuente el diagnóstico y qué es lo que necesita que trabajemos con ese alumno".

Una atención a domicilio adaptada

Una vez que el equipo conoce las circunstancias particulares de cada caso, selecciona al especialista que mejor puede responder a sus necesidades.

Así, cuando un estudiante requiere una intervención psicopedagógica, se le asigna un profesional de esa especialidad. Si las dificultades están relacionadas con el lenguaje, interviene un maestro de Audición y Lenguaje. Y cuando necesita atención psicológica, el seguimiento corre a cargo de un psicólogo.

"Siempre con la particularidad de que nuestro gabinete trabaja a domicilio, siempre trabajamos en el ámbito del alumno, en su casa, rodeado de su familia y con su espacio", señala la directora.

  • Olga, en una de las sesiones a domicilio.
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Este acompañamiento tampoco se realiza de manera aislada. Después del primer encuentro con los padres y de definir la ruta a seguir, el especialista asignado establece contacto con los demás profesionales que atienden al menor. Es decir, a los tutores y orientadores del colegio, así como a los especialistas de otros centros.

Según explica Olga, se trata de mantener una intervención coherente entre todos los profesionales. "Para trabajar siempre en la misma línea, para llevar todos el mismo enfoque y llegar a la meta, al objetivo", añade.

Más de 200 familias y necesidades educativas muy diferentes

Actualmente, Profedomia atiende a más de 200 familias repartidas por Andalucía. Entre sus usuarios se encuentran personas con trastornos generalizados del desarrollo, autismo, TDAH, síndrome de Asperger, discapacidad intelectual, déficit visual, trastornos de conducta y enfermedades raras.

El equipo también trabaja con personas con parálisis cerebral o síndrome de Tourette, además de estudiantes con altas capacidades, un colectivo sobre el que Olga pone especial atención.

"Son niños que, aunque creemos que a nivel curricular no necesitan, necesitan mucho a nivel emocional", explica, después de referirse a ellos como "los siempre olvidados".

  • El equipo de profesionales ofrece apoyo al alumnado con necesidades educativas especiales.
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Además, los profesionales intervienen desde la etapa de Infantil hasta la edad adulta, adaptando las sesiones a los cambios que experimenta cada persona.

En determinados casos, la autonomía personal se convierte en una parte fundamental de la intervención. Se trabajan habilidades cotidianas que permiten desenvolverse con mayor independencia, desde ir a comprar o coger un autobús hasta hacer la cama o limpiar la casa.

Son aprendizajes que forman parte de la transición a la vida adulta y que, para algunos alumnos, requieren un acompañamiento específico.

De los primeros años de Infantil a la vida adulta

Olga y su equipo comprueba a diario la evolución de alumnos que comenzaron a recibir atención cuando eran pequeños y siguen creciendo junto a ellos.

"Yo siempre digo que este trabajo es muy gratificante porque hay alumnos que han empezado con nosotros desde Infantil y ahora ya son adultos y trabajamos con ellos esa transición. Los ves cuando entran por la puerta pequeñitos, y los ves ya mayores y que han conseguido sus objetivos y viven una vida plena y totalmente normalizada", reconoce la directora.

  • Olga acompaña en la evolución y crecimiento a muchos menores hasta la edad adulta.
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La actividad de Profedomia se desarrolla, además, en consonancia con las ayudas para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (Aneae), ofrecidas por el Ministerio de Educación y administradas por cada comunidad autónoma. Ofrecen asesoramiento a las familias para poder presentar las solicitudes pertinentes sin que estas tengan que preocuparse por ello.

Profedomia continúa con una labor de más de dos décadas que brinda a los pequeños bienestar en una rutina compleja en la que nunca falta el cariño.

La atención a los niños con necesidades educativas especiales no termina en las aulas ni en los centros terapéuticos. El trabajo continúa en el propio hogar, en un entorno familiar donde los pequeños pueden seguir desarrollando sus capacidades y afrontar las dificultades de su día a día. Esa es la filosofía de Profedomia, un gabinete psicopedagógico que cumple 20 años acompañando a alumnos y familias mediante una intervención personalizada y a domicilio.

Con dos décadas de trayectoria en el ámbito de la educación no reglada, Profedomia cuenta con un equipo de unos 24 profesionales, entre los que se encuentran maestros de Educación Especial, psicopedagogos, psicólogos educativos, especialistas en Audición y Lenguaje y logopedas. Su actividad se extiende por todas las provincias andaluzas, donde los especialistas se desplazan hasta las viviendas de los alumnos para desarrollar las sesiones.

Al frente del gabinete se encuentra Olga Pérez Correa, directora de Profedomia, que explica cómo comienza el acompañamiento a cada familia. "Primero atendemos a esa familia, que nos cuente el diagnóstico y qué es lo que necesita que trabajemos con ese alumno".

Una atención a domicilio adaptada

Una vez que el equipo conoce las circunstancias particulares de cada caso, selecciona al especialista que mejor puede responder a sus necesidades.

Así, cuando un estudiante requiere una intervención psicopedagógica, se le asigna un profesional de esa especialidad. Si las dificultades están relacionadas con el lenguaje, interviene un maestro de Audición y Lenguaje. Y cuando necesita atención psicológica, el seguimiento corre a cargo de un psicólogo.

"Siempre con la particularidad de que nuestro gabinete trabaja a domicilio, siempre trabajamos en el ámbito del alumno, en su casa, rodeado de su familia y con su espacio", señala la directora.

  • Olga, en una de las sesiones a domicilio.
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Este acompañamiento tampoco se realiza de manera aislada. Después del primer encuentro con los padres y de definir la ruta a seguir, el especialista asignado establece contacto con los demás profesionales que atienden al menor. Es decir, a los tutores y orientadores del colegio, así como a los especialistas de otros centros.

Según explica Olga, se trata de mantener una intervención coherente entre todos los profesionales. "Para trabajar siempre en la misma línea, para llevar todos el mismo enfoque y llegar a la meta, al objetivo", añade.

Más de 200 familias y necesidades educativas muy diferentes

Actualmente, Profedomia atiende a más de 200 familias repartidas por Andalucía. Entre sus usuarios se encuentran personas con trastornos generalizados del desarrollo, autismo, TDAH, síndrome de Asperger, discapacidad intelectual, déficit visual, trastornos de conducta y enfermedades raras.

El equipo también trabaja con personas con parálisis cerebral o síndrome de Tourette, además de estudiantes con altas capacidades, un colectivo sobre el que Olga pone especial atención.

"Son niños que, aunque creemos que a nivel curricular no necesitan, necesitan mucho a nivel emocional", explica, después de referirse a ellos como "los siempre olvidados".

  • El equipo de profesionales ofrece apoyo al alumnado con necesidades educativas especiales.
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Además, los profesionales intervienen desde la etapa de Infantil hasta la edad adulta, adaptando las sesiones a los cambios que experimenta cada persona.

En determinados casos, la autonomía personal se convierte en una parte fundamental de la intervención. Se trabajan habilidades cotidianas que permiten desenvolverse con mayor independencia, desde ir a comprar o coger un autobús hasta hacer la cama o limpiar la casa.

Son aprendizajes que forman parte de la transición a la vida adulta y que, para algunos alumnos, requieren un acompañamiento específico.

De los primeros años de Infantil a la vida adulta

Olga y su equipo comprueba a diario la evolución de alumnos que comenzaron a recibir atención cuando eran pequeños y siguen creciendo junto a ellos.

"Yo siempre digo que este trabajo es muy gratificante porque hay alumnos que han empezado con nosotros desde Infantil y ahora ya son adultos y trabajamos con ellos esa transición. Los ves cuando entran por la puerta pequeñitos, y los ves ya mayores y que han conseguido sus objetivos y viven una vida plena y totalmente normalizada", reconoce la directora.

  • Olga acompaña en la evolución y crecimiento a muchos menores hasta la edad adulta.
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La actividad de Profedomia se desarrolla, además, en consonancia con las ayudas para el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (Aneae), ofrecidas por el Ministerio de Educación y administradas por cada comunidad autónoma. Ofrecen asesoramiento a las familias para poder presentar las solicitudes pertinentes sin que estas tengan que preocuparse por ello.

Profedomia continúa con una labor de más de dos décadas que brinda a los pequeños bienestar en una rutina compleja en la que nunca falta el cariño.

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