Un pupitre, una hoja de respuestas, un cronómetro. Así se examinaron en la primavera de 2025 los adolescentes de 15 años que un año después dan nombre a los titulares: la generación PISA 2025. En Andalucía fueron miles de estudiantes de institutos públicos, concertados y privados los que, sin saberlo, estaban dibujando la fotografía que ahora analiza el Ministerio de Educación. Y la fotografía es mala. Muy mala. 462 puntos en ciencias, 442 en matemáticas, 441 en lectura: en las tres competencias, el alumnado andaluz queda por debajo de la media nacional, y en las tres, por debajo de donde estaba hace tres años.
El informe PISA 2025, publicado por el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, certifica que Andalucía pierde 11 puntos en ciencias (de 473 a 462), 20 en lectura (de 461 a 441) y 15 en matemáticas (de 457 a 442) respecto a PISA 2022.
Son caídas de una magnitud que no se explican solo por el contexto internacional de retroceso generalizado: en ciencias, la caída andaluza casi triplica a la española (-11 frente a -8), y el porcentaje de alumnado que no alcanza el nivel mínimo de competencia científica sube del 25% al 29%, el doble de rápido que la media nacional (del 21% al 23%). El alumnado andaluz llega hoy a 4º de la ESO con menos capacidad para resolver problemas de ciencia, comprensión lectora y cálculo que el que llegó en 2022, y ese 2022 ya era, a su vez, peor que el ciclo anterior.
Hay un matiz que conviene añadir al diagnóstico de la caída, porque no es intuitivo: la brecha entre alumnado favorecido y desfavorecido en Andalucía es de 68 puntos en ciencias, tres por debajo de la media española (71) y de las más bajas de España, solo superada en equidad por Cantabria, Galicia, Canarias, País Vasco y Castilla-La Mancha. Es decir, el origen socioeconómico del alumnado condiciona el resultado en Andalucía algo menos que en el conjunto del país. Pero esa relativa igualdad no es una buena noticia si se lee con atención: no indica que el alumnado desfavorecido rinda mejor, sino que el favorecido rinde peor, arrastrado también hacia abajo.
La comunidad no reduce su brecha social por elevar el suelo, sino porque el techo también se ha hundido. Es un patrón que el propio informe describe para el conjunto de España al analizar el impacto por cuartos de ISEC: el retroceso golpea con más fuerza al alumnado de nivel socioeconómico más alto, y en Andalucía ese fenómeno diluye una desigualdad que, en otras condiciones, sería motivo de alarma por sí sola.
El desglose por sexo añade otra capa al diagnóstico. En ciencias, la diferencia entre chicas y chicos andaluces es prácticamente inexistente (462 frente a 461 puntos), un empate que no se repite en las otras dos competencias: en lectura, las chicas superan a los chicos por 29 puntos (456 frente a 427), una brecha algo por encima de la española (26 puntos); en matemáticas, son los chicos quienes aventajan a las chicas por 11 puntos (447 frente a 436), una diferencia menor que la media nacional (14 puntos) pero que confirma un patrón que se repite en todo el país: ellas leen mejor, ellos calculan mejor, y ninguno de los dos grupos compensa al otro lo suficiente como para acercar a Andalucía a la media española. A esto se suma un dato que retrata la relación del alumnado andaluz con la propia materia evaluada: el 36,6% de los estudiantes de Andalucía declara no recibir clases de ciencias en el momento de realizar la prueba, el porcentaje más alto de toda España, muy por encima del 28,8% nacional y a años luz del 7,5% de la media de la OCDE.
La foto de la caída: cifras que no dejan lugar a dudas
La secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO Andalucía, Marina Vega, resume el diagnóstico sin matices: "Andalucía está perdiendo posiciones y se está alejando de los niveles educativos de otros territorios". Y lo respalda con los mismos números que arroja el informe: "nuestro alumnado obtiene 442 puntos en matemáticas, 441 en lectura y 462 en ciencias, más de 10 puntos por debajo de la media española en tres competencias". Los datos del Ministerio de Educación confirman la distancia: la media nacional es de 457 en matemáticas, 451 en lectura y 477 en ciencias, es decir, 15, 10 y 15 puntos por encima del resultado andaluz en cada competencia.
A ese suspenso relativo con el resto de España se suma otro dato que rara vez aparece en los titulares: el 53,1% del alumnado andaluz declara haber faltado al menos a una clase o a un día completo en las dos semanas previas a la prueba, una de las tasas de absentismo más altas del país, y la brecha de rendimiento entre quien repite curso y quien no llega a los 103 puntos en ciencias, de las más amplias de España.
En PISA 2022, Andalucía tenía el peor resultado en lectura de las 17 comunidades autónomas, solo por detrás de Ceuta y Melilla: 461 puntos. Tres años después, con 441 puntos, ya no ocupa ese último lugar, pero no porque haya mejorado, sino porque otras comunidades se han hundido todavía más deprisa: la Comunidad Valenciana cae de 482 a 424 puntos (58 menos) y el País Vasco, de 466 a 419 (47 menos). El descenso andaluz, con ser grave, queda así por debajo de esos dos desplomes, aunque eso no cambia el fondo del problema: 441 puntos en lectura sitúan a Andalucía entre los seis peores registros de España, y muy lejos de los 471 del Principado de Asturias o los 469 de Madrid.
La versión sindical: "Menos propaganda y más educación pública"
Para CCOO, los resultados no se pueden entender sin mirar las condiciones en las que trabaja el sistema educativo andaluz. Marina Vega enumera un diagnóstico muy distinto al de la Administración: "tenemos ratios demasiado elevadas, tenemos falta de recursos y profesionales para atender a la diversidad, sobrecarga del profesorado, una carga burocrática excesiva que resta tiempo a la tarea educativa y una financiación que no está dando respuesta a las necesidades reales de nuestro sistema educativo".
El sindicato reclama, frente a lo que llama "medidas coyunturales que se anuncian y se aplican durante un tiempo y después desaparecen", "planes estructurales con continuidad y con evaluación". Vega denuncia además "el avance de la privatización, especialmente de los servicios educativos complementarios y de la formación profesional", en un momento en que, según defiende, "estamos hablando de reforzar la educación pública".
La federación sindical traslada a la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional una propuesta concreta: "un gran acuerdo por la educación pública andaluza" que reduzca ratios, aumente plantillas, refuerce la atención a la diversidad, rebaje la carga burocrática y garantice "una financiación suficiente para la educación pública". Vega es tajante sobre el fondo del debate: "PISA no viene a suspender al profesorado ni al alumnado. PISA nos está señalando problemas estructurales que requieren respuestas políticas". Y remata con un reproche directo a la gestión autonómica: "la Consejería tiene que dejar de gestionar a golpes de titulares y sentarse de una vez a negociar, porque Andalucía necesita menos propaganda y más educación pública de calidad".
La versión oficial: "Un problema sistémico"
La consejera María del Carmen del Castillo admite el mal resultado sin rodeos —"aquí no hay que poner España en caliente, los resultados son malos"— pero defiende que la caída andaluza es menor que la del resto de España, apoyándose en que "en Lectura, la bajada de Valencia triplica a la de Andalucía, y la del País Vasco es más del doble", una comparación que los propios datos del informe confirman. Frente al argumento de la falta de medios, la consejera enumera un contexto de "máximos de plantilla docente" y "bajada de ratio", con una inversión que roza los 10.000 millones de euros, y concluye: "los recursos son una condición necesaria, pero no suficiente".

- La consejera de Educación de la Junta, María del Carmen Castillo.
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Su diagnóstico apunta a otro terreno, el legislativo: "las leyes educativas que existen en nuestro país son leyes donde se ha perdido la referencia a la cultura del esfuerzo, donde es fácil pasar de curso". Es, casi punto por punto, el argumento contrario al que sostiene CCOO: donde la Administración ve un problema de metodología y exigencia, el sindicato ve un problema de ratios, plantillas y financiación.
Entre esas dos lecturas queda el dato que ninguna de las dos partes discute: 462, 442 y 441 puntos son, hoy, los peores registros que Andalucía ha presentado en ciencias, matemáticas y lectura desde que PISA mide con esta escala. Los pupitres de la próxima convocatoria, en 2028, dirán si el acuerdo que pide CCOO llega antes que la siguiente caída.
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