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El lado menos conocido del ascenso de Esther Cañadas a las grandes pasarelas

La manchega, que a los 49 años continúa vinculada a la moda, rememora las difíciles condiciones en las que vivió al comenzar su carrera internacional

  • Esther Cañadas desfilando hace unos años.

Esther Cañadas atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera. A sus 49 años, sigue protagonizando portadas, ejerce como imagen de firmas como Balmain y El Corte Inglés, ha liderado la llegada de Carolina Herrera a Madrid y participa en Torrente, presidente, estrenada en 2026. Sin embargo, la modelo todavía recuerda la dureza de sus primeros pasos en la profesión.

Nacida en Albacete en 1977, Cañadas abandonó su ciudad a los 14 años para instalarse en Barcelona y perseguir su sueño. En apenas unas temporadas ya desfilaba en Nueva York junto a algunas de las grandes modelos de los años 90, como Nieves Álvarez, Kate Moss o Christy Turlington.

El éxito llegó rápido. Las comodidades, no tanto.

El plato que repetía durante todo el día

En una entrevista en El Hormiguero, la modelo explicó que durante una etapa su alimentación se reducía prácticamente a un mismo plato: arroz blanco. Era, según contó a Pablo Motos, su “desayuno, comida y cena”.

Los viajes, las sesiones fotográficas y los eventos dejaban poco margen para preparar comidas más elaboradas. Además, aquel era uno de los pocos platos que sabía cocinar. “Me quedaba muy rico, era de lo poquito que me podía hacer, pero bueno, son etapas”, recordó.

Cañadas ha insistido en que aquella alimentación no respondía a una decisión voluntaria para adelgazar o adaptarse a los cánones de la moda. Durante su trayectoria ha tratado de evitar que su experiencia transmitiera un mensaje equivocado, especialmente entre los más jóvenes.

“Siempre fui muy consciente de que tenía una responsabilidad. En esa época se hablaba mucho de la pérdida de peso, y para mí fue fundamental dejar bien claro que yo comía. Era un tema serio, y no quería que llegara el mensaje erróneo a la gente joven”, declaró a Harper’s Bazaar.

De Albacete a las grandes pasarelas

Aquellos años también le abrieron las puertas de París, Milán y Nueva York. Cañadas se convirtió rápidamente en una de las musas de Donna Karan, diseñadora fundamental en su consolidación internacional.

Con el paso del tiempo, la modelo ha aprendido a cuidar más su alimentación y mantiene una dieta completa y variada. También debe prestar atención a los posibles repuntes de la vasculitis, una enfermedad autoinmune y crónica que le fue diagnosticada alrededor de 2006.

Esther Cañadas atraviesa uno de los momentos más activos de su carrera. A sus 49 años, sigue protagonizando portadas, ejerce como imagen de firmas como Balmain y El Corte Inglés, ha liderado la llegada de Carolina Herrera a Madrid y participa en Torrente, presidente, estrenada en 2026. Sin embargo, la modelo todavía recuerda la dureza de sus primeros pasos en la profesión.

Nacida en Albacete en 1977, Cañadas abandonó su ciudad a los 14 años para instalarse en Barcelona y perseguir su sueño. En apenas unas temporadas ya desfilaba en Nueva York junto a algunas de las grandes modelos de los años 90, como Nieves Álvarez, Kate Moss o Christy Turlington.

El éxito llegó rápido. Las comodidades, no tanto.

El plato que repetía durante todo el día

En una entrevista en El Hormiguero, la modelo explicó que durante una etapa su alimentación se reducía prácticamente a un mismo plato: arroz blanco. Era, según contó a Pablo Motos, su “desayuno, comida y cena”.

Los viajes, las sesiones fotográficas y los eventos dejaban poco margen para preparar comidas más elaboradas. Además, aquel era uno de los pocos platos que sabía cocinar. “Me quedaba muy rico, era de lo poquito que me podía hacer, pero bueno, son etapas”, recordó.

Cañadas ha insistido en que aquella alimentación no respondía a una decisión voluntaria para adelgazar o adaptarse a los cánones de la moda. Durante su trayectoria ha tratado de evitar que su experiencia transmitiera un mensaje equivocado, especialmente entre los más jóvenes.

“Siempre fui muy consciente de que tenía una responsabilidad. En esa época se hablaba mucho de la pérdida de peso, y para mí fue fundamental dejar bien claro que yo comía. Era un tema serio, y no quería que llegara el mensaje erróneo a la gente joven”, declaró a Harper’s Bazaar.

De Albacete a las grandes pasarelas

Aquellos años también le abrieron las puertas de París, Milán y Nueva York. Cañadas se convirtió rápidamente en una de las musas de Donna Karan, diseñadora fundamental en su consolidación internacional.

Con el paso del tiempo, la modelo ha aprendido a cuidar más su alimentación y mantiene una dieta completa y variada. También debe prestar atención a los posibles repuntes de la vasculitis, una enfermedad autoinmune y crónica que le fue diagnosticada alrededor de 2006.

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