El misterio de la Virgen de la Merced: tres historias para explicar cómo llegó la Patrona a Jerez
Documentos de 1348, referencias posteriores y una misteriosa inscripción permiten reconstruir una historia en la que todavía conviven certezas, incógnitas y leyendas
La procesión de La Patrona de Jerez, la Virgen de la Merced -
Al igual que toda leyenda se apoya en un punto de verdad, la llegada a Jerez de la Virgen de la Merced y su posterior patronazgo de la ciudad esconde a partes iguales esa afirmación. Quizás la más conocida de todas es que apareció en un horno de cocer tejas, pero esta no es la única que sostienen los investigadores, que últimamente "están descubriendo información muy importante y relevante", tal y como sostiene el comendador de la orden mercedaria, Fray Felipe Ortuno Marchante.
De hecho, durante la reciente presentación sobre cómo será el proceso de restauración de la Virgen de la Merced —tras más de un siglo y cuarto sin que haya sido sometida a ningún intervención de conservación—, el investigador Javier López de Eguileta señalaba varias alternativas a la comúnmente conocida, centrando sus creaciones en los diferentes acontecimientos históricos sobrevenidos que "hunden su origen en un momento de nebulosa documental", dentro de lo que se conoce como el Siglo de Oscuridad, época que abarca prácticamente todo el siglo XIV de nuestra era.
En aquel tiempo, señala López de Eguileta, las fuentes documentales "no abundan" y, además, son "verdaderamente avaras en los datos que nos proporcionan", obligando, por tanto, a tener que "jugar con la historia del arte y ver analogías y concomitancias" para dilucidar en qué momento se pudo realizar la talla según o conforme a otras imágenes de la época, otras esculturas u otras pinturas que pudieran mostrar algún recuerdo.
Las tres leyendas acerca de su 'aparición'
Dentro de las historias y leyendas jerezanas, además de la que hace alusión a su aparición en un horno para cocer tejas, hay otras dos —sobre todo una de ellas— que están ganando fuerza en estos últimos tiempos: su existencia en una ermita peregrina en el momento de la fundación de la ciudad y, por otro lado, si incluso pudo llegar a Jerez desde la vecina ciudad de Algeciras, tras la reconquista de los musulmanes de la ciudad a finales del siglo XIV.
De las tres posibles, las dos más antiguas de todas ellas son precisamente estas últimas, ya que "la del horno de cocer tejas y ladrillos que tanto nos gusta es de finales del Siglo XVIII", por lo que "con los datos que hoy tenemos" es más factible partir de la fundación del propio convento de la Merced en la ciudad, porque "deberían ir de la mano", como sostiene que así fue López de Eguileta, pero "con ciertos matices".
La Virgen de la Merced sobre su paso en la basílica en una imagen de archivo.
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MANU GARCÍA
Los orígenes del convento de la Merced en Jerez
El primer documento que fija la existencia de la orden y la construcción del convento mercedario en Jerez data de 1348, en un testamento que tiene en sus archivos el fondo colegial de la ciudad donde se indica que "se están haciendo obras para levantar el monasterio", si bien los frailes mercedarios —llegados probablemente de Sevilla— ya estuviesen anteriormente en Jerez, pero "sin una encomienda", máxime por la presencia de frailes mercedarios en Algeciras durante la reconquista de Alfonso X 'El Sabio' de 1344.
Otro dato a tener en cuenta es que unas décadas más tarde, a propósito de la campaña de la conquista de Antequera por el infante Don Fernando de Castilla, hay una serie de actas capitulares del Consejo de la Ciudad de Jerez en las que "el ayuntamiento encomienda las huestes que salen de Jerez a la imagen veneradísima de Santa María de la Merced" antes de partir para la población malagueña. Por tanto, en esa fecha "no cabe ninguna duda que nos encontramos una referencia clara a nuestra señora", pero hay que casar el resto: el horno, la ermita o Algeciras.
La inspección de Fray Pedro Chamorro y la leyenda 'Palmis' en la peana
Uno de los datos que mayor luz arroja sobre los posibles orígenes de la Virgen de la Merced que recibe culto y veneración en la basílica jerezana está datado en el siglo XVIII, tras "una de las inspecciones visuales más elocuentes" que se realizan de la talla. Fray Pedro Chamorro rubrica un documento donde reconoce "la imagen desvestida de todo ropaje y ornamento" y asegura que por aquel entonces ya había sido mutilado el Niño Jesús original del tronco primitivo.
Además de lo anterior, señala el investigador jerezano que el texto informa de que "los ropajes y la policromía se asemejaban enormemente a la Virgen del Coral o a la Virgen de la Antigua", ambas de Sevilla y que reciben culto en San Ildefonso y en la Catedral, respectivamente. Por lo que, si hay que atenerse a antecedentes históricos homónimos para datar la creación de la Virgen de la Merced, esta referencia la estaría situando "en la segunda mitad o finales del Siglo XIV".
Este hecho hace que se tenga que descartar la hipótesis más extendida del horno de cocer tejas y ladrillos y centrar las miradas en las otras dos. En relación a la que alude a Algeciras, hay que reseñar que la ciudad campogibraltareña se toma un Domingo de Ramos de 1344 y, por ese motivo, el patronazgo de la ciudad recaería en Santa María de la Palma. No obstante, unos años más tarde —en 1369— los musulmanes recuperan la ciudad y es entonces cuando "un peregrino/soldado/pasajero carga la imagen a cuestas y la deposita en Jerez, precisamente, en el convento de los padres mercedarios".
La procesión de la Virgen de la Merced a su paso por Santiago.
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Manu García
El fundamento de esta hipótesis de la llegada a Jerez de la imagen entronizada en la Catedral de Algeciras en aquella época radica en los escritos de Fray Esteban Rayón —fraile jerónimo de Bornos—, a quien López de Eguileta considera como "un historiador jerezano de los más pulcros en cuanto a aparato crítico" y recoge esta hipótesis negro sobre blanco a mediados del siglo XVII, concretamente, en 1660.
La cadena que nos une en la historia de Jerez
¿Es la misma imagen de Jerez la que había en Algeciras? Esa es una cuestión que hoy en día "no lo sabemos", pero lo que sí es seguro es que, antes de la revisión del padre Chamorro —que advierte que no la ve— sí que recoge la idea de que existió la leyenda 'Palmis' inscrita en una base que la imagen tenía. Ahora bien, en el momento de la revisión hay que tener en cuenta que "esa leyenda no está porque la Virgen de la Merced ya tenía otra peana".
Lo cierto y fijo es que la talla de la imagen de la Virgen de la Merced, que es Patrona de Jerez, debe encuadrarse en "las fechas de la conquista de Algeciras en 1344 o, en todo caso, en la primera mitad del Siglo XIV", a imagen y semejanza, según la tradición, de la efigie de Nuestra Señora de Guadalupe —particularísima devoción del rey Alfonso XI, según detalla el investigador—, cuya devoción y culto "había estallado exponencialmente en la zona de Extremadura en esa época".
Desde aquel entonces, la imagen de la Virgen de la Merced fue tenida como "especial protectora de la ciudad" y a Ella, según recogen las actas capitulares del Cabildo Civil —hoy ayuntamiento—, se encomienda la ciudad en "toda ocasión de peligro y acechanza del otro lado de la raya".
Veración de la Virgen de la Merced en su basílica.
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MANU GARCÍA
Por tanto, más allá de historias y leyendas sobre la forma de su llegada a Jerez, lo que más importa un día como hoy, 24 de septiembre y festividad de su onomástica, es que la Virgen de la Merced es "la cadena que nos une en la historia de nuestra ciudad de Jerez", al ser la misma imagen que hoy vemos nosotros, pero que antes han visto nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y cualquier antepasado que conforme nuestro árbol genealógico desde el siglo XIV hasta la actualidad.
Al igual que toda leyenda se apoya en un punto de verdad, la llegada a Jerez de la Virgen de la Merced y su posterior patronazgo de la ciudad esconde a partes iguales esa afirmación. Quizás la más conocida de todas es que apareció en un horno de cocer tejas, pero esta no es la única que sostienen los investigadores, que últimamente "están descubriendo información muy importante y relevante", tal y como sostiene el comendador de la orden mercedaria, Fray Felipe Ortuno Marchante.
De hecho, durante la reciente presentación sobre cómo será el proceso de restauración de la Virgen de la Merced —tras más de un siglo y cuarto sin que haya sido sometida a ningún intervención de conservación—, el investigador Javier López de Eguileta señalaba varias alternativas a la comúnmente conocida, centrando sus creaciones en los diferentes acontecimientos históricos sobrevenidos que "hunden su origen en un momento de nebulosa documental", dentro de lo que se conoce como el Siglo de Oscuridad, época que abarca prácticamente todo el siglo XIV de nuestra era.
En aquel tiempo, señala López de Eguileta, las fuentes documentales "no abundan" y, además, son "verdaderamente avaras en los datos que nos proporcionan", obligando, por tanto, a tener que "jugar con la historia del arte y ver analogías y concomitancias" para dilucidar en qué momento se pudo realizar la talla según o conforme a otras imágenes de la época, otras esculturas u otras pinturas que pudieran mostrar algún recuerdo.
Las tres leyendas acerca de su 'aparición'
Dentro de las historias y leyendas jerezanas, además de la que hace alusión a su aparición en un horno para cocer tejas, hay otras dos —sobre todo una de ellas— que están ganando fuerza en estos últimos tiempos: su existencia en una ermita peregrina en el momento de la fundación de la ciudad y, por otro lado, si incluso pudo llegar a Jerez desde la vecina ciudad de Algeciras, tras la reconquista de los musulmanes de la ciudad a finales del siglo XIV.
De las tres posibles, las dos más antiguas de todas ellas son precisamente estas últimas, ya que "la del horno de cocer tejas y ladrillos que tanto nos gusta es de finales del Siglo XVIII", por lo que "con los datos que hoy tenemos" es más factible partir de la fundación del propio convento de la Merced en la ciudad, porque "deberían ir de la mano", como sostiene que así fue López de Eguileta, pero "con ciertos matices".
La Virgen de la Merced sobre su paso en la basílica en una imagen de archivo.
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MANU GARCÍA
Los orígenes del convento de la Merced en Jerez
El primer documento que fija la existencia de la orden y la construcción del convento mercedario en Jerez data de 1348, en un testamento que tiene en sus archivos el fondo colegial de la ciudad donde se indica que "se están haciendo obras para levantar el monasterio", si bien los frailes mercedarios —llegados probablemente de Sevilla— ya estuviesen anteriormente en Jerez, pero "sin una encomienda", máxime por la presencia de frailes mercedarios en Algeciras durante la reconquista de Alfonso X 'El Sabio' de 1344.
Otro dato a tener en cuenta es que unas décadas más tarde, a propósito de la campaña de la conquista de Antequera por el infante Don Fernando de Castilla, hay una serie de actas capitulares del Consejo de la Ciudad de Jerez en las que "el ayuntamiento encomienda las huestes que salen de Jerez a la imagen veneradísima de Santa María de la Merced" antes de partir para la población malagueña. Por tanto, en esa fecha "no cabe ninguna duda que nos encontramos una referencia clara a nuestra señora", pero hay que casar el resto: el horno, la ermita o Algeciras.
La inspección de Fray Pedro Chamorro y la leyenda 'Palmis' en la peana
Uno de los datos que mayor luz arroja sobre los posibles orígenes de la Virgen de la Merced que recibe culto y veneración en la basílica jerezana está datado en el siglo XVIII, tras "una de las inspecciones visuales más elocuentes" que se realizan de la talla. Fray Pedro Chamorro rubrica un documento donde reconoce "la imagen desvestida de todo ropaje y ornamento" y asegura que por aquel entonces ya había sido mutilado el Niño Jesús original del tronco primitivo.
Además de lo anterior, señala el investigador jerezano que el texto informa de que "los ropajes y la policromía se asemejaban enormemente a la Virgen del Coral o a la Virgen de la Antigua", ambas de Sevilla y que reciben culto en San Ildefonso y en la Catedral, respectivamente. Por lo que, si hay que atenerse a antecedentes históricos homónimos para datar la creación de la Virgen de la Merced, esta referencia la estaría situando "en la segunda mitad o finales del Siglo XIV".
Este hecho hace que se tenga que descartar la hipótesis más extendida del horno de cocer tejas y ladrillos y centrar las miradas en las otras dos. En relación a la que alude a Algeciras, hay que reseñar que la ciudad campogibraltareña se toma un Domingo de Ramos de 1344 y, por ese motivo, el patronazgo de la ciudad recaería en Santa María de la Palma. No obstante, unos años más tarde —en 1369— los musulmanes recuperan la ciudad y es entonces cuando "un peregrino/soldado/pasajero carga la imagen a cuestas y la deposita en Jerez, precisamente, en el convento de los padres mercedarios".
La procesión de la Virgen de la Merced a su paso por Santiago.
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Manu García
El fundamento de esta hipótesis de la llegada a Jerez de la imagen entronizada en la Catedral de Algeciras en aquella época radica en los escritos de Fray Esteban Rayón —fraile jerónimo de Bornos—, a quien López de Eguileta considera como "un historiador jerezano de los más pulcros en cuanto a aparato crítico" y recoge esta hipótesis negro sobre blanco a mediados del siglo XVII, concretamente, en 1660.
La cadena que nos une en la historia de Jerez
¿Es la misma imagen de Jerez la que había en Algeciras? Esa es una cuestión que hoy en día "no lo sabemos", pero lo que sí es seguro es que, antes de la revisión del padre Chamorro —que advierte que no la ve— sí que recoge la idea de que existió la leyenda 'Palmis' inscrita en una base que la imagen tenía. Ahora bien, en el momento de la revisión hay que tener en cuenta que "esa leyenda no está porque la Virgen de la Merced ya tenía otra peana".
Lo cierto y fijo es que la talla de la imagen de la Virgen de la Merced, que es Patrona de Jerez, debe encuadrarse en "las fechas de la conquista de Algeciras en 1344 o, en todo caso, en la primera mitad del Siglo XIV", a imagen y semejanza, según la tradición, de la efigie de Nuestra Señora de Guadalupe —particularísima devoción del rey Alfonso XI, según detalla el investigador—, cuya devoción y culto "había estallado exponencialmente en la zona de Extremadura en esa época".
Desde aquel entonces, la imagen de la Virgen de la Merced fue tenida como "especial protectora de la ciudad" y a Ella, según recogen las actas capitulares del Cabildo Civil —hoy ayuntamiento—, se encomienda la ciudad en "toda ocasión de peligro y acechanza del otro lado de la raya".
Veración de la Virgen de la Merced en su basílica.
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MANU GARCÍA
Por tanto, más allá de historias y leyendas sobre la forma de su llegada a Jerez, lo que más importa un día como hoy, 24 de septiembre y festividad de su onomástica, es que la Virgen de la Merced es "la cadena que nos une en la historia de nuestra ciudad de Jerez", al ser la misma imagen que hoy vemos nosotros, pero que antes han visto nuestros padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y cualquier antepasado que conforme nuestro árbol genealógico desde el siglo XIV hasta la actualidad.
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