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Cristina Almeida: "España está más cerca que nunca de tener una mujer presidenta del Gobierno"

La histórica abogada y referente feminista reivindica en Jerez la mirada femenina en la política y avisa del peligro de que "la justicia está interviniendo de una forma decisiva en el desarrollo de la política"

  • Cristina Almeida, posando en el Ateneo de Jerez. -

Pregunta. Empezó a implicarse políticamente durante el franquismo. ¿Cómo recuerda aquel descubrimiento de una realidad distinta a la que le habían contado?

Respuesta. Cuando empiezas a descubrir que hay otra historia, que la España que te han contado o que has vivido no es lo que es la España de verdad y empiezas a conocer, pues te vas engrandeciendo. El conocimiento me ha hecho más libre, me ha hecho más feliz, me ha hecho más interesada en todo, que no he sentido la clandestinidad con un sentido de peligro, sino de necesidad para poder estar trabajando, haciendo lo que quería. Y ha sido muy importante para mí el tener la ocasión de cambiar, porque ese cambio ha supuesto en mi vida ser feliz y descubrir hasta el amor de otra manera, el desamor, todo lo he aprendido y ha sido momento más de aprendizaje de mujer, de igualdad, aprendizaje jurídico, aprendizaje de abogada, que de repente tenía que ver en los tribunales y que además decidí solo defender presos políticos y trabajadores.

  • Almeida gesticula en el transcurso de la entrevista.

P. ¿Qué balance hace de aquellos años de militancia y compromiso político?

R.: Todo eso me ha supuesto una vida que te tengo que decir es muy gratificante. Y yo tuve una sensación de haber vivido una vida feliz, pese a los peligros, los riesgos, los dolores que nos han supuesto muchas cosas y no teníamos miedo ni yo ni los que estaban conmigo hasta que ocurrió lo de Atocha. Entonces nos dimos cuenta lo que podía hacer la extrema derecha en este país y empezó a tener un miedo que duró poco, porque luego vino la libertad, pero que tuvo una época muy dura, sobre todo pensando en el recuerdo de los compañeros de Atocha, que para mí han sido irremplazables. Entonces tengo siempre esa sensación de dolor dentro de que no estén con nosotros todo este tiempo.

P. Hoy el feminismo está mucho más presente en la sociedad. ¿Cuándo siente que empezó realmente su conciencia feminista?

R. Yo creo que el feminismo para mí empezó el día que fui a la cárcel y de repente no me dejaba entrar el director a ver a los presos políticos que estaban en huelga de hambre. Tuve con él una pelotera, fui a denunciarle, ya lo he contado muchas veces, pero me fui a denunciar al director de la cárcel y me dijeron que no lo podía hacer sin la autorización de mi marido. Yo llevaba unos meses casada y cuando me preguntaron que dónde estaba mi marido, que no podía hacer nada sin él porque era mi representante legal. La vergüenza que yo sentí de pensar que mi marido, además de mi corazón, se había quedado con mis derechos. Fue una vergüenza como nunca más he vuelto a sentir. Y desde ese día comenzó la batalla por la igualdad.

P. ¿Existía ya entonces un movimiento feminista organizado y consciente de esa desigualdad?

R. Claro. Estaba el Movimiento Democrático de Mujeres, que era clandestino, pero estaban luchando y había manifestaciones de mujeres. Yo me acuerdo de una manifestación que hicimos en la Puerta del Sol cuando a una minera asturiana en el año 62 le raparon el pelo y la pasearon por todo el pueblo. Entonces claro que había movimientos clandestinos, pero para mí el inicio de la lucha por la desigualdad fue ese día, porque yo había estudiado las limitaciones, pero me parecía que era una cosa de la historia. Pero cuando vi que era de verdad y que yo allí no podía denunciar, porque podía denunciar en nombre de todo el mundo menos en el mío, fue definitivo para saber que ser mujer es tener derecho a la igualdad.

  • Cristina Almeida llenó el Ateneo en su charla de este miércoles.

P. Después de tantas décadas de lucha, ¿qué avances considera más importantes para las mujeres en España?

R. Hemos ganado el divorcio, hemos ganado el aborto, hemos ganado derechos que aunque no son para todas, porque mucha gente dice ‘yo no voy a abortar’, pero si no es tu derecho, es el derecho de todas y la que quiera hacerlo, lo hace, y la que no, que no lo haga. Hace poco me han mandado una intervención mía en el año 79 en televisión y entonces yo decía: ‘Yo quiero una familia feliz’. Y explicaba que quería una familia donde se desarrollen todos los miembros de la casa, que tengan derechos todos los de la casa, que tengan además una posibilidad de decidir cuántos hijos quieran tener, con una política de anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social y que si en algún momento tienen necesidad de no poder aceptar tener un hijo, pues que puedan abortar también en condiciones de seguridad. Y luego quería una familia feliz donde estudien todos los niños y las niñas y que todos tengan una opción, y que también tengan una opción cuando se pase el amor y que no se tenga que seguir forzadamente conviviendo. Pues tenemos que tener el derecho al divorcio reconocido. No se pudo ni reconocer el divorcio en la Constitución porque Fraga dijo que no se metía. Y hemos tenido que esperar hasta el año 81. Lo habíamos tenido en el 31 en la República y aquí lo tuvimos en el año 81.

P. Si tuviera que señalar una conquista fundamental del feminismo, ¿cuál sería?

R. No puedo decir cuál es la mejor. Lo más importante es que deja de considerarnos menores, sometidas a los maridos o a los padres. Conseguir que la igualdad en la mayoría de edad sea para hombres y para mujeres y no que haya un soporte de cinco años más o de cuatro años más en que las mujeres seguimos sometidas al marido o al padre, o a Dios si te metes monja también ya Dios te salva.

P. ¿Cree que todavía quedan muchas barreras culturales por derribar?

R. Es que cambiar un mundo de desigualdad por uno de igualdad tiene que cambiar muchas cosas. ¿Cómo vamos a permitir que haya más de 20 mujeres asesinadas, que haya hijos asesinados para hacer daño a las mujeres? Que haya esa cultura todavía de que el hombre es más poderoso y que al final se sienta con el derecho de decir ‘mi mujer es mía’. Todas esas cosas todavía están ahí. Tiene que haber un cambio cultural también muy importante”.

P. ¿Qué le parece el discurso de quienes sostienen que el feminismo se ha excedido en algunas reivindicaciones?

R. Hay hombres que ahora están diciendo que las mujeres nos hemos pasado. ¿Y de qué nos hemos pasado? ¿Quién ha puesto la valla, quién ha puesto las medidas? Porque a mí nadie me ha dicho que me he pasado de algo, porque el problema es que si te has pasado es que el otro no ha llegado. Entonces ¿quién tiene el problema, la que pasa o el que no llega?

  • La abogada laboralista, durante la entrevista con lavozdelsur.es.

P.: ¿Hasta qué punto cree que la educación ha cambiado la situación de las mujeres?

R. Estamos en una época de evolución, que ya cada vez tenemos más derechos, pero todavía tiene que cambiar el modelo de la historia. Una mujer formada, preparada, no es lo mismo que antes. La educación obligatoria de las mujeres no fue hasta 1970 y eso nos ha tenido fuera del ámbito laboral porque no teníamos formación. Pero ahora que vamos andando ya por los mismos caminos, todavía por desigualdades no cabe que pueda decirse ‘hasta aquí’ o que tenemos demasiados derechos.

P. ¿Cree que España verá pronto a una mujer presidenta del Gobierno?

R. Pues cuando la propongan los partidos. Yo creo que va a caer antes de lo que nos creemos. Y esperemos qie la voten los ciudadanos, porque muchas veces los ciudadanos dicen ‘vaya gobierno que tenemos’, pero los políticos los ponen los ciudadanos, que se nos olvida muchas veces. Pues elige bien, elige de otra manera, elige otro si tan defraudado estás.

P. ¿Qué cree que puede aportar una mujer al frente del Gobierno en un contexto internacional como el actual?

R. Hoy, tal y como está el mundo, es un desastre. Tiene a un Trump de mayor poder del mundo y te quedas asombrado cada día.  En la última conferencia de la mujer, que fue la de Pekín, había un foro no gubernamental que se llamaba Mirando al mundo con ojos de mujer. Y el mundo necesita ser mirado con ojos de mujer, porque las mujeres tenemos una idea de lo cotidiano, de lo importante, y lo importante, lo que hay despacio de la gente en la vida cotidiana, es lo que la gente de verdad convive.

P. ¿Considera que la llegada de una mujer a la presidencia supondría también un avance simbólico?

R. Sí. Estoy convencida de que más pronto que tarde va a haber una mujer presidenta del Gobierno que lo hará bien o mal. Tiene el mismo derecho a hacerlo como los hombres que lo hacen bien o mal, pero solo por el derecho de estar ya significa un paso de avance que me parece que va a beneficiar al conjunto de la sociedad.

  • Cristina Almeida, tras la entrevista con este periódico.
  • -

P. ¿Le preocupa que una parte del feminismo actual haya perdido conexión con las luchas sociales y laborales?

R. Es verdad que en el feminismo han entrado corrientes que crean distorsión. Pero lo que ha dividido al feminismo no es no estar en las luchas sociales, porque las mujeres estamos en todas, sino por ejemplo un hecho como la prostitución. Nosotros consideramos que es una base para la violencia sexual de las mujeres, porque la gente se educa a través de la prostitución o de la pornografía y todo eso significa que hay mujeres que están siendo presionadas.

P. ¿Por qué considera que ese debate ha generado tanta fractura dentro del movimiento feminista?

R. La mayoría vienen de la trata y aquí parece que las mujeres son cuatro que dicen ‘a mí me encanta’. Son mujeres traídas de la trata, maltratadas. Por lo tanto nosotras estamos en contra de la prostitución, pero hay otros grupos que no están en contra y eso es lo que ha dividido de verdad al feminismo. Pero sí estamos en las luchas laborales.

P. ¿Qué opinión tiene sobre el debate actual en torno a la memoria democrática y los símbolos franquistas?

R. Mucha gente dice que esto es abrir heridas, que dejemos las cosas tranquilas. ¿Cómo vamos a dejar tranquilos a quienes todavía no saben dónde están sus padres o dónde están sus muertos? ¿Cómo no vamos a hacer en un momento en que la democracia existe ya el recuerdo a toda esa gente?.

P. ¿Cree que todavía falta pedagogía sobre lo que fue realmente el franquismo?

R. Hoy no se estudia, no se ha contado lo que era el franquismo y eso hace que mucha gente crea que con Franco se vivía mejor. Yo solo preguntaría: ‘¿Tú lo has vivido?’. Porque a lo mejor si lo hubieras vivido no lo pensaba, o si se lo cuentan bien tampoco lo piensan.

  • Almeida sigue muy activa y dando charlas por toda España.

P. ¿Está de acuerdo con retirar determinados símbolos vinculados a la dictadura?

R. No podemos permitir monumentos que lo que están revelando es una situación histórica de opresión. ¿Cómo le vas a poner una calle a unas personas que se han caracterizado por asesinar a gente? No es un hecho trivial.

P. ¿Le preocupa la polarización política actual y el deterioro del debate público?

R. Sí, la verdad. Yo he estado diez años en el Congreso y cuatro en el Senado y yo no me imaginaba que alguien pudiera decir que el presidente es un asesino o tener esos insultos abiertamente. Yo no entiendo la política como enfrentamiento, sino como consenso.

P. ¿Cree que esa tensión política está acabando afectando también a la sociedad?

R. La sociedad también está polarizada y parece que la razón se impone a través de la violencia y no del diálogo. A mí me parece que eso es perder la esencia de la democracia. Porque la democracia es el diálogo y la sensación de igualdad en ese diálogo.

P. ¿Comparte la idea de que el nivel político actual ha empeorado respecto a décadas anteriores?

R. Ahora se idealiza a otros que luego no los votaban. De Anguita dicen que qué bien hablaba, pero no le votaba nadie. Hablar es importante y escuchar sobre todo. Y aquí ni se habla ni se escucha al que habla, no se escucha al otro. Ya sabemos lo que va a pasar según el número de gente y no según la teoría que presente ni el proyecto.

P. ¿Qué sensación le produce ver ese clima político en las instituciones?

R. Yo tengo una gran tristeza cuando veo esas cosas, porque eso es pérdida de la democracia. Hoy ya no se estudia ni la propuesta, ya se está a priori en contra, incluso no dejarla explicar o hacer como yo he visto en el Congreso dando golpes y gritando.

P. También se ha mostrado muy crítica con el papel actual de la justicia en la política. ¿Por qué?

R. La política hoy se está haciendo en los tribunales y está la justicia interviniendo de una forma decisiva en el desarrollo de la política y consiguiendo a veces verdaderas injusticias para poder intervenir en política. Ya no hay tanques para hacer golpes de Estado, ni armas ni nada, pero hay togas y jueces con toga que están hoy haciendo política.

P. ¿Hasta qué punto le preocupa esa situación?

R. Eso va a costar mucho tiempo remediarlo, porque nadie sabe lo que supuso que el PP llevara cuatro años sin renovar el Consejo General del Poder Judicial para incluso, dijo alguno, poder manejar la sala por detrás y conseguir lo que quieren. Y lo que no consiguen con los votos lo consiguen con las togas. Y eso es el colmo de pérdida de democracia y de sentido de igualdad que a mí me tiene absolutamente preocupada.

Pregunta. Empezó a implicarse políticamente durante el franquismo. ¿Cómo recuerda aquel descubrimiento de una realidad distinta a la que le habían contado?

Respuesta. Cuando empiezas a descubrir que hay otra historia, que la España que te han contado o que has vivido no es lo que es la España de verdad y empiezas a conocer, pues te vas engrandeciendo. El conocimiento me ha hecho más libre, me ha hecho más feliz, me ha hecho más interesada en todo, que no he sentido la clandestinidad con un sentido de peligro, sino de necesidad para poder estar trabajando, haciendo lo que quería. Y ha sido muy importante para mí el tener la ocasión de cambiar, porque ese cambio ha supuesto en mi vida ser feliz y descubrir hasta el amor de otra manera, el desamor, todo lo he aprendido y ha sido momento más de aprendizaje de mujer, de igualdad, aprendizaje jurídico, aprendizaje de abogada, que de repente tenía que ver en los tribunales y que además decidí solo defender presos políticos y trabajadores.

  • Almeida gesticula en el transcurso de la entrevista.

P. ¿Qué balance hace de aquellos años de militancia y compromiso político?

R.: Todo eso me ha supuesto una vida que te tengo que decir es muy gratificante. Y yo tuve una sensación de haber vivido una vida feliz, pese a los peligros, los riesgos, los dolores que nos han supuesto muchas cosas y no teníamos miedo ni yo ni los que estaban conmigo hasta que ocurrió lo de Atocha. Entonces nos dimos cuenta lo que podía hacer la extrema derecha en este país y empezó a tener un miedo que duró poco, porque luego vino la libertad, pero que tuvo una época muy dura, sobre todo pensando en el recuerdo de los compañeros de Atocha, que para mí han sido irremplazables. Entonces tengo siempre esa sensación de dolor dentro de que no estén con nosotros todo este tiempo.

P. Hoy el feminismo está mucho más presente en la sociedad. ¿Cuándo siente que empezó realmente su conciencia feminista?

R. Yo creo que el feminismo para mí empezó el día que fui a la cárcel y de repente no me dejaba entrar el director a ver a los presos políticos que estaban en huelga de hambre. Tuve con él una pelotera, fui a denunciarle, ya lo he contado muchas veces, pero me fui a denunciar al director de la cárcel y me dijeron que no lo podía hacer sin la autorización de mi marido. Yo llevaba unos meses casada y cuando me preguntaron que dónde estaba mi marido, que no podía hacer nada sin él porque era mi representante legal. La vergüenza que yo sentí de pensar que mi marido, además de mi corazón, se había quedado con mis derechos. Fue una vergüenza como nunca más he vuelto a sentir. Y desde ese día comenzó la batalla por la igualdad.

P. ¿Existía ya entonces un movimiento feminista organizado y consciente de esa desigualdad?

R. Claro. Estaba el Movimiento Democrático de Mujeres, que era clandestino, pero estaban luchando y había manifestaciones de mujeres. Yo me acuerdo de una manifestación que hicimos en la Puerta del Sol cuando a una minera asturiana en el año 62 le raparon el pelo y la pasearon por todo el pueblo. Entonces claro que había movimientos clandestinos, pero para mí el inicio de la lucha por la desigualdad fue ese día, porque yo había estudiado las limitaciones, pero me parecía que era una cosa de la historia. Pero cuando vi que era de verdad y que yo allí no podía denunciar, porque podía denunciar en nombre de todo el mundo menos en el mío, fue definitivo para saber que ser mujer es tener derecho a la igualdad.

  • Cristina Almeida llenó el Ateneo en su charla de este miércoles.

P. Después de tantas décadas de lucha, ¿qué avances considera más importantes para las mujeres en España?

R. Hemos ganado el divorcio, hemos ganado el aborto, hemos ganado derechos que aunque no son para todas, porque mucha gente dice ‘yo no voy a abortar’, pero si no es tu derecho, es el derecho de todas y la que quiera hacerlo, lo hace, y la que no, que no lo haga. Hace poco me han mandado una intervención mía en el año 79 en televisión y entonces yo decía: ‘Yo quiero una familia feliz’. Y explicaba que quería una familia donde se desarrollen todos los miembros de la casa, que tengan derechos todos los de la casa, que tengan además una posibilidad de decidir cuántos hijos quieran tener, con una política de anticonceptivos a cargo de la Seguridad Social y que si en algún momento tienen necesidad de no poder aceptar tener un hijo, pues que puedan abortar también en condiciones de seguridad. Y luego quería una familia feliz donde estudien todos los niños y las niñas y que todos tengan una opción, y que también tengan una opción cuando se pase el amor y que no se tenga que seguir forzadamente conviviendo. Pues tenemos que tener el derecho al divorcio reconocido. No se pudo ni reconocer el divorcio en la Constitución porque Fraga dijo que no se metía. Y hemos tenido que esperar hasta el año 81. Lo habíamos tenido en el 31 en la República y aquí lo tuvimos en el año 81.

P. Si tuviera que señalar una conquista fundamental del feminismo, ¿cuál sería?

R. No puedo decir cuál es la mejor. Lo más importante es que deja de considerarnos menores, sometidas a los maridos o a los padres. Conseguir que la igualdad en la mayoría de edad sea para hombres y para mujeres y no que haya un soporte de cinco años más o de cuatro años más en que las mujeres seguimos sometidas al marido o al padre, o a Dios si te metes monja también ya Dios te salva.

P. ¿Cree que todavía quedan muchas barreras culturales por derribar?

R. Es que cambiar un mundo de desigualdad por uno de igualdad tiene que cambiar muchas cosas. ¿Cómo vamos a permitir que haya más de 20 mujeres asesinadas, que haya hijos asesinados para hacer daño a las mujeres? Que haya esa cultura todavía de que el hombre es más poderoso y que al final se sienta con el derecho de decir ‘mi mujer es mía’. Todas esas cosas todavía están ahí. Tiene que haber un cambio cultural también muy importante”.

P. ¿Qué le parece el discurso de quienes sostienen que el feminismo se ha excedido en algunas reivindicaciones?

R. Hay hombres que ahora están diciendo que las mujeres nos hemos pasado. ¿Y de qué nos hemos pasado? ¿Quién ha puesto la valla, quién ha puesto las medidas? Porque a mí nadie me ha dicho que me he pasado de algo, porque el problema es que si te has pasado es que el otro no ha llegado. Entonces ¿quién tiene el problema, la que pasa o el que no llega?

  • La abogada laboralista, durante la entrevista con lavozdelsur.es.

P.: ¿Hasta qué punto cree que la educación ha cambiado la situación de las mujeres?

R. Estamos en una época de evolución, que ya cada vez tenemos más derechos, pero todavía tiene que cambiar el modelo de la historia. Una mujer formada, preparada, no es lo mismo que antes. La educación obligatoria de las mujeres no fue hasta 1970 y eso nos ha tenido fuera del ámbito laboral porque no teníamos formación. Pero ahora que vamos andando ya por los mismos caminos, todavía por desigualdades no cabe que pueda decirse ‘hasta aquí’ o que tenemos demasiados derechos.

P. ¿Cree que España verá pronto a una mujer presidenta del Gobierno?

R. Pues cuando la propongan los partidos. Yo creo que va a caer antes de lo que nos creemos. Y esperemos qie la voten los ciudadanos, porque muchas veces los ciudadanos dicen ‘vaya gobierno que tenemos’, pero los políticos los ponen los ciudadanos, que se nos olvida muchas veces. Pues elige bien, elige de otra manera, elige otro si tan defraudado estás.

P. ¿Qué cree que puede aportar una mujer al frente del Gobierno en un contexto internacional como el actual?

R. Hoy, tal y como está el mundo, es un desastre. Tiene a un Trump de mayor poder del mundo y te quedas asombrado cada día.  En la última conferencia de la mujer, que fue la de Pekín, había un foro no gubernamental que se llamaba Mirando al mundo con ojos de mujer. Y el mundo necesita ser mirado con ojos de mujer, porque las mujeres tenemos una idea de lo cotidiano, de lo importante, y lo importante, lo que hay despacio de la gente en la vida cotidiana, es lo que la gente de verdad convive.

P. ¿Considera que la llegada de una mujer a la presidencia supondría también un avance simbólico?

R. Sí. Estoy convencida de que más pronto que tarde va a haber una mujer presidenta del Gobierno que lo hará bien o mal. Tiene el mismo derecho a hacerlo como los hombres que lo hacen bien o mal, pero solo por el derecho de estar ya significa un paso de avance que me parece que va a beneficiar al conjunto de la sociedad.

  • Cristina Almeida, tras la entrevista con este periódico.
  • -

P. ¿Le preocupa que una parte del feminismo actual haya perdido conexión con las luchas sociales y laborales?

R. Es verdad que en el feminismo han entrado corrientes que crean distorsión. Pero lo que ha dividido al feminismo no es no estar en las luchas sociales, porque las mujeres estamos en todas, sino por ejemplo un hecho como la prostitución. Nosotros consideramos que es una base para la violencia sexual de las mujeres, porque la gente se educa a través de la prostitución o de la pornografía y todo eso significa que hay mujeres que están siendo presionadas.

P. ¿Por qué considera que ese debate ha generado tanta fractura dentro del movimiento feminista?

R. La mayoría vienen de la trata y aquí parece que las mujeres son cuatro que dicen ‘a mí me encanta’. Son mujeres traídas de la trata, maltratadas. Por lo tanto nosotras estamos en contra de la prostitución, pero hay otros grupos que no están en contra y eso es lo que ha dividido de verdad al feminismo. Pero sí estamos en las luchas laborales.

P. ¿Qué opinión tiene sobre el debate actual en torno a la memoria democrática y los símbolos franquistas?

R. Mucha gente dice que esto es abrir heridas, que dejemos las cosas tranquilas. ¿Cómo vamos a dejar tranquilos a quienes todavía no saben dónde están sus padres o dónde están sus muertos? ¿Cómo no vamos a hacer en un momento en que la democracia existe ya el recuerdo a toda esa gente?.

P. ¿Cree que todavía falta pedagogía sobre lo que fue realmente el franquismo?

R. Hoy no se estudia, no se ha contado lo que era el franquismo y eso hace que mucha gente crea que con Franco se vivía mejor. Yo solo preguntaría: ‘¿Tú lo has vivido?’. Porque a lo mejor si lo hubieras vivido no lo pensaba, o si se lo cuentan bien tampoco lo piensan.

  • Almeida sigue muy activa y dando charlas por toda España.

P. ¿Está de acuerdo con retirar determinados símbolos vinculados a la dictadura?

R. No podemos permitir monumentos que lo que están revelando es una situación histórica de opresión. ¿Cómo le vas a poner una calle a unas personas que se han caracterizado por asesinar a gente? No es un hecho trivial.

P. ¿Le preocupa la polarización política actual y el deterioro del debate público?

R. Sí, la verdad. Yo he estado diez años en el Congreso y cuatro en el Senado y yo no me imaginaba que alguien pudiera decir que el presidente es un asesino o tener esos insultos abiertamente. Yo no entiendo la política como enfrentamiento, sino como consenso.

P. ¿Cree que esa tensión política está acabando afectando también a la sociedad?

R. La sociedad también está polarizada y parece que la razón se impone a través de la violencia y no del diálogo. A mí me parece que eso es perder la esencia de la democracia. Porque la democracia es el diálogo y la sensación de igualdad en ese diálogo.

P. ¿Comparte la idea de que el nivel político actual ha empeorado respecto a décadas anteriores?

R. Ahora se idealiza a otros que luego no los votaban. De Anguita dicen que qué bien hablaba, pero no le votaba nadie. Hablar es importante y escuchar sobre todo. Y aquí ni se habla ni se escucha al que habla, no se escucha al otro. Ya sabemos lo que va a pasar según el número de gente y no según la teoría que presente ni el proyecto.

P. ¿Qué sensación le produce ver ese clima político en las instituciones?

R. Yo tengo una gran tristeza cuando veo esas cosas, porque eso es pérdida de la democracia. Hoy ya no se estudia ni la propuesta, ya se está a priori en contra, incluso no dejarla explicar o hacer como yo he visto en el Congreso dando golpes y gritando.

P. También se ha mostrado muy crítica con el papel actual de la justicia en la política. ¿Por qué?

R. La política hoy se está haciendo en los tribunales y está la justicia interviniendo de una forma decisiva en el desarrollo de la política y consiguiendo a veces verdaderas injusticias para poder intervenir en política. Ya no hay tanques para hacer golpes de Estado, ni armas ni nada, pero hay togas y jueces con toga que están hoy haciendo política.

P. ¿Hasta qué punto le preocupa esa situación?

R. Eso va a costar mucho tiempo remediarlo, porque nadie sabe lo que supuso que el PP llevara cuatro años sin renovar el Consejo General del Poder Judicial para incluso, dijo alguno, poder manejar la sala por detrás y conseguir lo que quieren. Y lo que no consiguen con los votos lo consiguen con las togas. Y eso es el colmo de pérdida de democracia y de sentido de igualdad que a mí me tiene absolutamente preocupada.

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