entrevistas

Berdejo cambia la política por la literatura de ciencia ficción: "Algunas cosas que cuento están sucediendo ya"

Tras diez años como concejal en el Ayuntamiento de Jerez presenta una novela, 'Crédito Cero', una narración en la que los lectores casi 'comparten' el problema con el aire que plantea esta distopía

  • Raúl Ruiz-Berdejo y su novela 'Crédito Cero'. -

Pregunta. Eso de dejar la política y dedicarse a la literatura tiene un toque así como de glamour, ¿no? Un poco a lo Winston Churchill o...

Respuesta. (Sonrisas) A mí siempre me ha interesado la literatura porque es otra forma también de participar de la realidad. La política es intervenirla o intentar intervenir en ella, y la literatura es intentar comprenderla o abordar preguntas sobre esa misma realidad. La literatura es una faceta que tenía ahí latente, pero aparcada durante años.

  • 'Crédito Cero' y su elocuente portada.
  • -

P. Bueno, usted había escrito algo en modo ensayo, pero en una novela no se había metido nunca.

R. Es mi primera novela. Es algo que tenía pendiente, porque es un género al que siempre le he tenido un profundo respeto. Tenga en cuenta que, al venir de los medios (Onda Jerez), el ejercicio del ensayo era mucho más familiar al trabajo que desempeñaba. Pero la novela suponía enfrentarme a otro desafío, una espinita que tenía pendiente y que siempre pensé que, el día que tuviera algo más de tiempo porque diera un paso al lado en el ejercicio del cargo público, me gustaría retomar. Y eso es lo que he hecho.

"Siempre tuve claro que cuando dejara el cargo público y tuviera algo más de tiempo iba a enfrentarme al desafío de escribir una novela"

P. Leyendo su novela me vienen a la cabeza muchas palabras acabadas en 'ante': trepidante, asfixiante y un pelín agobiante. ¿Se le ocurre alguna palabra más?

R. (Risas). Yo creo que ha dado con algunas de las palabras que definen realmente lo que es el espíritu de la novela. Porque sí, es asfixiante, no solo porque aborda una historia que tiene que ver con la respiración y hasta qué punto la propia respiración, algo tan esencial como eso, ha terminado siendo mercantilizada, sino porque creo que la propia experiencia de lectura también es, en cierto modo, asfixiante. Cuando decidí contar esta historia y hacerlo de esa manera, sabía que suponía asumir determinados riesgos y que tenía un coste desde lo narrativo, pero me pareció interesante. Si iba a narrar la historia de unos personajes que están en una sociedad futura tan burocratizada, tan asfixiante, con tanto procedimiento, me parecía interesante trasladar esa asfixia a la experiencia de lectura. Sabía que eso, en cierto modo, supone un peaje para el lector y que muy probablemente muchos lectores no van a querer pagar ese peaje, pero, por otro lado, entendía que no hacerlo de esta forma supondría traicionar un poco la novela o la identidad que yo entendía desde un primer momento que debía tener.

  • Raúl Ruiz-Berdejo, durante la entrevista.
  • -

P. Es una novela de ciencia ficción, es una distopía. Y, bueno, el problema en este caso es el aire. Es una novela que te acaba llevando un poco a Orwell. Es inevitable pensar en '1984' leyendo esta novela. También a 'La fuga de Logan'...

R. Es algo que agradezco... el mero hecho de que en una conversación sobre esta novela aparezcan autores de la talla de Orwell... algún amigo me ha mencionado incluso a Kafka por lo que se cuenta y el modo en que lo hace. A ver, reconozco que me da un poco de rubor, porque yo apenas soy un aprendiz de esto. Evidentemente, en los tiempos que corren es muy difícil escribir una distopía sin que resuenen los grandes clásicos del género. Orwell, Huxley.. Ballard incluso, seguro. Y, en cierto modo, pues seguro que hay algo de cada uno de ellos, combinados con más o menos aciertos y con más o menos estilo. Pero ya digo, para mí sí supone un honor. Es un género que, visto con perspectiva, es especialmente complejo como para que fuera elegido para mi primera historia.

  • Otro momento de la entrevista al exconcejal de IU.
  • -

P. Sí, a mí me resulta un tanto sorprendente. Piensas, bueno, un político que escribe una novela. Vale. Pero meterse en una novela de este género e incluso con una novela tan marcada con un estilo tan... El estilo es muy potente, desde luego, pero es difícil...

R. Puestos a escribir una novela, probablemente enfrentarte a una distopía de ciencia ficción sea lo más complejo de entre las distintas posibilidades. Pero, a la vez, entendía que el género me daba para desarrollar preguntas muy presentes y muy políticas, llevando la realidad a un futuro en el que hay situaciones que ya vemos hoy, porque parte de lo que se cuenta en la novela ya se empieza a percibir... Evidentemente, en la obra estamos hablando de una realidad deformada en el futuro, pero que tiene un vínculo con algunas de las preocupaciones que están latentes hoy. ¿Hasta qué punto estamos supeditando la vida o las necesidades más vitales a cuestiones como la rentabilidad, la productividad o el consumo? Son cuestiones que ya hoy nos hacen pensar. Cómo estamos, en cierto modo, permitiendo que nuestros servicios más básicos, aquellos que necesitamos para vivir, como por ejemplo la sanidad, estén quedando deteriorados y que tener más o menos posibilidades para salir adelante dependa de una cuenta bancaria. Esas son cuestiones que están en la novela y que entendía que, en el género, usando una distopía, podía explorar sin demasiados corsés.

  • Ruiz-Berdejo se estrena como escritor con una distopía futurista.
  • -

P. Sin panfletos...

R. He intentado no ser panfletario. Evidentemente, la novela tiene en su interior, ya digo, preguntas que son las que me han movido siempre. Pero no es una novela de tesis. O, por lo menos, es lo que yo he intentado. No he querido que los personajes verbalizaran lo que el autor pensaba o decirle al lector qué es lo que tenía que pensar acerca de las preguntas que planteo. He situado a los personajes frente a una serie de contradicciones. No hay buenos ni malos. Hay personajes con dilemas morales. Ni los buenos son necesariamente siempre ejemplares ni los malos son, per se, monstruos que hacen posible el sistema. Y, a partir de ahí, he generado unas situaciones y he enfrentado a los personajes con esas situaciones, dejando que el lector pensara o encontrara las respuestas que quería.

P. De la lectura se desprende también que ha tenido que acudir a un equipo multidisciplinar porque ha tenido que hablar con gente que esté superpuesta en informática, en fontanería también, en electricidad. No sé de dónde has sacado todo eso...

R. (Sonrisas). Esa es la parte más compleja y es lo que entrañaba mayor dificultad para desarrollar la novela. Porque, una vez desarrollada la arquitectura narrativa, los personajes y el conjunto de la obra, y teniendo ya la historia cerrada, llega la parte más compleja, que es intentar darle verosimilitud a los procedimientos y a los propios dispositivos a los que hago referencia. Y después garantizar que la obra no tuviera grietas groseras de coherencia o de continuidad.

  • Raúl Ruiz-Berdejo con 'Crédito Cero' en la plaza del Mamelón.
  • -

P. Estamos hablando, para el lector, de múltiples procesos de verificación, de sanción, etcétera.

R. Es una novela muy procedimental, muy burocrática, en el sentido de lo que comentábamos al principio, de ayudar a generar esa asfixia. Y, como en toda distopía, uno al principio de la obra siembra una serie de reglas. Y después debe tener especial cuidado en que, con el desarrollo de la trama, esas reglas no se contradigan porque simplemente al autor le interesa para cuadrar una determinada historia, un determinado acontecimiento.

P. Me ha llamado mucho la atención la frase "Pagar a tiempo, respirar en paz". Tiene... Esa frase realmente es una especie de eslogan del régimen sobre el que hablamos, pero creo que es totalmente aplicable a la vida misma, hoy, en el año 2026.

"Los regímenes totalitarios sobreviven o perduran porque las sociedades, en muchos casos, siquiera se atreven a cuestionarlos"

R. (Sonrisas). Ya digo que es un poco coger la realidad a la que comenzamos a enfrentamos hoy y distorsionarla como si fuera una caricatura, en cierto modo. Sin caer en el humor, pero sí, en cierto modo, deformarla. Creo que hay elementos que, aun contándose en una historia futura, tienen mucho que ver con cosas que vemos todos los días.

P. Es una novela que habla de un mundo hipertecnológico y en un capítulo nos encontramos a uno de los protagonistas que se encuentra una hebra de hilo en un ojal de su camisa y, en vez de tirarla, sin más, la deja en el depósito de residuos. Vamos a ver, Raúl... no parece importante para el desarrollo de la novela, pero lo es, la anécdota del hilo dice tanto de ese mundo como todos los nódulos o los interminables procesos de verificación...

R. Claro, estamos hablando de una sociedad que ya tiene las reglas definidas y en la que los personajes y la gente actúan simplemente porque no encuentran otra forma, otra cosa que hacer que no sea adaptarse a un sistema que consideran... a ver, los regímenes y los sistemas más totalitarios realmente sobreviven o perduran porque las sociedades siquiera, en muchos casos, se atreven a cuestionarlos. Y eso es un poco lo que también atraviesa la obra. Pero es que el ser humano se adapta. Tiene una adaptación a esos regímenes... Hay una historia, una fábula, que es la de la rana en el agua caliente. La rana al principio está bien, pero poco a poco, cuando se llega a un punto, la rana termina muriendo con el agua hirviendo. ¿Por qué no salta? Porque estaba muy a gustito hasta que ya... Hasta que ya es demasiado tarde. Y eso ocurre en general en el conjunto de la sociedad y especialmente en los regímenes más autoritarios.

  • Raúl Ruiz-Berdejo, dando detalles de 'Crédito Cero'.
  • -

P. Estamos hablando de control, de algoritmo y de anomalía. ¿Al final siempre hay una anomalía? ¿Y eso nos puede salvar, esa anomalía, a las sociedades?

R. Yo creo que la anomalía, sobre todo en sociedades como un poco la que describo en esta obra, es algo que rompe los esquemas de un sistema que lo controla absolutamente todo y se convierte en algo que el sistema no sabe procesar. A eso me refiero con la anomalía. Visto desde este lado, no lo enfoco de manera negativa. Más bien es una esperanza. Algo que rompe los esquemas de un sistema que lo tiene todo tan absolutamente controlado y milimetrado. Por otra parte, si te fijas en la novela, aunque hablo de una sociedad futura y con mucho control, realmente hablo de una sociedad en la que impera, especialmente en el hospital San Lázaro, la mugre, las juntas corroídas por el óxido...

P. Sí, y lo primero que te preguntan, más o menos, es cuánto aire tienes, si tienes abundante o...

R. Claro, y que realmente sobrevive esa infraestructura, que es el hospital, que está casi olvidada y que la dejan estar porque realmente costaría más eliminarla. Realmente sobrevive y ahí es donde hacen...

"En sociedades como la describo, en la que todo está controlado y milimetrado, entiendo la anomalía como una esperanza" 

P. Es un lazareto, de ahí viene el nombre, entiendo.

R. Ahí hacen milagros los protagonistas aprovechándose de que trabajan a menudo con tecnologías obsoletas y analógicas, que les permiten ganar tiempo para desarrollar determinadas actividades sin estar bajo el control de algo. Ellos tienen determinados vericuetos que tienen, de alguna manera, medidos entre lo que está programado que se tarda y lo que ellos saben que se tarda. Hay ciertas rendijas que les permiten actuar en determinados espacios, y el hospital San Lázaro es uno de ellos. Su tecnología es absolutamente obsoleta y analógica porque nadie se ha molestado en actualizar esos equipos. Entonces convive un poco la sofisticación de un régimen totalitario perfecto que lo controla todo y, por otro lado, lo cutre de un hospital en el que todavía queda margen para intentar hacer lo imposible.

P. Sí, pero que tiene que ver con algunas cosas que estamos viendo actualmente en la degradación de la sanidad pública.

R. Por supuesto, es una exageración, pero bueno, en fin. Creo que no está tan lejos el tiempo en el que dependa de los dígitos que tengamos en la cuenta bancaria el poder recibir un tratamiento. No es algo que, por desgracia, esté tan lejos.

  • Ruiz-Berdejo, terminando la entrevista.
  • -

P. Bueno, por ahora en España no, pero vemos en algunos países desarrollados que la sanidad pública va camino de ser una sanidad de caridad, por decirlo de alguna manera.

R. Y, en cierto modo, esa preocupación y esa inquietud están presentes en la obra y de ahí que el eje o el centro de la historia, el escenario fundamental, sea ese hospital.

P. ¿Cómo se llega a una situación así?

R. Esa es la pregunta que espero que se hagan los lectores una vez que terminen. ¿Cómo se llega hasta aquí? Porque quizás respondiendo a esa pregunta seamos capaces de dar respuesta a muchos de los problemas que estamos padeciendo hoy. Es una realidad llevada al extremo, esta que describo en Crédito Cero. Pero yo creo que, una vez terminada la obra, o es al menos lo que espero, el lector puede ver determinadas cosas, señales, que ya empiezan a ocurrir ante la vista de todos y que estamos pasando por alto.

Pregunta. Eso de dejar la política y dedicarse a la literatura tiene un toque así como de glamour, ¿no? Un poco a lo Winston Churchill o...

Respuesta. (Sonrisas) A mí siempre me ha interesado la literatura porque es otra forma también de participar de la realidad. La política es intervenirla o intentar intervenir en ella, y la literatura es intentar comprenderla o abordar preguntas sobre esa misma realidad. La literatura es una faceta que tenía ahí latente, pero aparcada durante años.

  • 'Crédito Cero' y su elocuente portada.
  • -

P. Bueno, usted había escrito algo en modo ensayo, pero en una novela no se había metido nunca.

R. Es mi primera novela. Es algo que tenía pendiente, porque es un género al que siempre le he tenido un profundo respeto. Tenga en cuenta que, al venir de los medios (Onda Jerez), el ejercicio del ensayo era mucho más familiar al trabajo que desempeñaba. Pero la novela suponía enfrentarme a otro desafío, una espinita que tenía pendiente y que siempre pensé que, el día que tuviera algo más de tiempo porque diera un paso al lado en el ejercicio del cargo público, me gustaría retomar. Y eso es lo que he hecho.

"Siempre tuve claro que cuando dejara el cargo público y tuviera algo más de tiempo iba a enfrentarme al desafío de escribir una novela"

P. Leyendo su novela me vienen a la cabeza muchas palabras acabadas en 'ante': trepidante, asfixiante y un pelín agobiante. ¿Se le ocurre alguna palabra más?

R. (Risas). Yo creo que ha dado con algunas de las palabras que definen realmente lo que es el espíritu de la novela. Porque sí, es asfixiante, no solo porque aborda una historia que tiene que ver con la respiración y hasta qué punto la propia respiración, algo tan esencial como eso, ha terminado siendo mercantilizada, sino porque creo que la propia experiencia de lectura también es, en cierto modo, asfixiante. Cuando decidí contar esta historia y hacerlo de esa manera, sabía que suponía asumir determinados riesgos y que tenía un coste desde lo narrativo, pero me pareció interesante. Si iba a narrar la historia de unos personajes que están en una sociedad futura tan burocratizada, tan asfixiante, con tanto procedimiento, me parecía interesante trasladar esa asfixia a la experiencia de lectura. Sabía que eso, en cierto modo, supone un peaje para el lector y que muy probablemente muchos lectores no van a querer pagar ese peaje, pero, por otro lado, entendía que no hacerlo de esta forma supondría traicionar un poco la novela o la identidad que yo entendía desde un primer momento que debía tener.

  • Raúl Ruiz-Berdejo, durante la entrevista.
  • -

P. Es una novela de ciencia ficción, es una distopía. Y, bueno, el problema en este caso es el aire. Es una novela que te acaba llevando un poco a Orwell. Es inevitable pensar en '1984' leyendo esta novela. También a 'La fuga de Logan'...

R. Es algo que agradezco... el mero hecho de que en una conversación sobre esta novela aparezcan autores de la talla de Orwell... algún amigo me ha mencionado incluso a Kafka por lo que se cuenta y el modo en que lo hace. A ver, reconozco que me da un poco de rubor, porque yo apenas soy un aprendiz de esto. Evidentemente, en los tiempos que corren es muy difícil escribir una distopía sin que resuenen los grandes clásicos del género. Orwell, Huxley.. Ballard incluso, seguro. Y, en cierto modo, pues seguro que hay algo de cada uno de ellos, combinados con más o menos aciertos y con más o menos estilo. Pero ya digo, para mí sí supone un honor. Es un género que, visto con perspectiva, es especialmente complejo como para que fuera elegido para mi primera historia.

  • Otro momento de la entrevista al exconcejal de IU.
  • -

P. Sí, a mí me resulta un tanto sorprendente. Piensas, bueno, un político que escribe una novela. Vale. Pero meterse en una novela de este género e incluso con una novela tan marcada con un estilo tan... El estilo es muy potente, desde luego, pero es difícil...

R. Puestos a escribir una novela, probablemente enfrentarte a una distopía de ciencia ficción sea lo más complejo de entre las distintas posibilidades. Pero, a la vez, entendía que el género me daba para desarrollar preguntas muy presentes y muy políticas, llevando la realidad a un futuro en el que hay situaciones que ya vemos hoy, porque parte de lo que se cuenta en la novela ya se empieza a percibir... Evidentemente, en la obra estamos hablando de una realidad deformada en el futuro, pero que tiene un vínculo con algunas de las preocupaciones que están latentes hoy. ¿Hasta qué punto estamos supeditando la vida o las necesidades más vitales a cuestiones como la rentabilidad, la productividad o el consumo? Son cuestiones que ya hoy nos hacen pensar. Cómo estamos, en cierto modo, permitiendo que nuestros servicios más básicos, aquellos que necesitamos para vivir, como por ejemplo la sanidad, estén quedando deteriorados y que tener más o menos posibilidades para salir adelante dependa de una cuenta bancaria. Esas son cuestiones que están en la novela y que entendía que, en el género, usando una distopía, podía explorar sin demasiados corsés.

  • Ruiz-Berdejo se estrena como escritor con una distopía futurista.
  • -

P. Sin panfletos...

R. He intentado no ser panfletario. Evidentemente, la novela tiene en su interior, ya digo, preguntas que son las que me han movido siempre. Pero no es una novela de tesis. O, por lo menos, es lo que yo he intentado. No he querido que los personajes verbalizaran lo que el autor pensaba o decirle al lector qué es lo que tenía que pensar acerca de las preguntas que planteo. He situado a los personajes frente a una serie de contradicciones. No hay buenos ni malos. Hay personajes con dilemas morales. Ni los buenos son necesariamente siempre ejemplares ni los malos son, per se, monstruos que hacen posible el sistema. Y, a partir de ahí, he generado unas situaciones y he enfrentado a los personajes con esas situaciones, dejando que el lector pensara o encontrara las respuestas que quería.

P. De la lectura se desprende también que ha tenido que acudir a un equipo multidisciplinar porque ha tenido que hablar con gente que esté superpuesta en informática, en fontanería también, en electricidad. No sé de dónde has sacado todo eso...

R. (Sonrisas). Esa es la parte más compleja y es lo que entrañaba mayor dificultad para desarrollar la novela. Porque, una vez desarrollada la arquitectura narrativa, los personajes y el conjunto de la obra, y teniendo ya la historia cerrada, llega la parte más compleja, que es intentar darle verosimilitud a los procedimientos y a los propios dispositivos a los que hago referencia. Y después garantizar que la obra no tuviera grietas groseras de coherencia o de continuidad.

  • Raúl Ruiz-Berdejo con 'Crédito Cero' en la plaza del Mamelón.
  • -

P. Estamos hablando, para el lector, de múltiples procesos de verificación, de sanción, etcétera.

R. Es una novela muy procedimental, muy burocrática, en el sentido de lo que comentábamos al principio, de ayudar a generar esa asfixia. Y, como en toda distopía, uno al principio de la obra siembra una serie de reglas. Y después debe tener especial cuidado en que, con el desarrollo de la trama, esas reglas no se contradigan porque simplemente al autor le interesa para cuadrar una determinada historia, un determinado acontecimiento.

P. Me ha llamado mucho la atención la frase "Pagar a tiempo, respirar en paz". Tiene... Esa frase realmente es una especie de eslogan del régimen sobre el que hablamos, pero creo que es totalmente aplicable a la vida misma, hoy, en el año 2026.

"Los regímenes totalitarios sobreviven o perduran porque las sociedades, en muchos casos, siquiera se atreven a cuestionarlos"

R. (Sonrisas). Ya digo que es un poco coger la realidad a la que comenzamos a enfrentamos hoy y distorsionarla como si fuera una caricatura, en cierto modo. Sin caer en el humor, pero sí, en cierto modo, deformarla. Creo que hay elementos que, aun contándose en una historia futura, tienen mucho que ver con cosas que vemos todos los días.

P. Es una novela que habla de un mundo hipertecnológico y en un capítulo nos encontramos a uno de los protagonistas que se encuentra una hebra de hilo en un ojal de su camisa y, en vez de tirarla, sin más, la deja en el depósito de residuos. Vamos a ver, Raúl... no parece importante para el desarrollo de la novela, pero lo es, la anécdota del hilo dice tanto de ese mundo como todos los nódulos o los interminables procesos de verificación...

R. Claro, estamos hablando de una sociedad que ya tiene las reglas definidas y en la que los personajes y la gente actúan simplemente porque no encuentran otra forma, otra cosa que hacer que no sea adaptarse a un sistema que consideran... a ver, los regímenes y los sistemas más totalitarios realmente sobreviven o perduran porque las sociedades siquiera, en muchos casos, se atreven a cuestionarlos. Y eso es un poco lo que también atraviesa la obra. Pero es que el ser humano se adapta. Tiene una adaptación a esos regímenes... Hay una historia, una fábula, que es la de la rana en el agua caliente. La rana al principio está bien, pero poco a poco, cuando se llega a un punto, la rana termina muriendo con el agua hirviendo. ¿Por qué no salta? Porque estaba muy a gustito hasta que ya... Hasta que ya es demasiado tarde. Y eso ocurre en general en el conjunto de la sociedad y especialmente en los regímenes más autoritarios.

  • Raúl Ruiz-Berdejo, dando detalles de 'Crédito Cero'.
  • -

P. Estamos hablando de control, de algoritmo y de anomalía. ¿Al final siempre hay una anomalía? ¿Y eso nos puede salvar, esa anomalía, a las sociedades?

R. Yo creo que la anomalía, sobre todo en sociedades como un poco la que describo en esta obra, es algo que rompe los esquemas de un sistema que lo controla absolutamente todo y se convierte en algo que el sistema no sabe procesar. A eso me refiero con la anomalía. Visto desde este lado, no lo enfoco de manera negativa. Más bien es una esperanza. Algo que rompe los esquemas de un sistema que lo tiene todo tan absolutamente controlado y milimetrado. Por otra parte, si te fijas en la novela, aunque hablo de una sociedad futura y con mucho control, realmente hablo de una sociedad en la que impera, especialmente en el hospital San Lázaro, la mugre, las juntas corroídas por el óxido...

P. Sí, y lo primero que te preguntan, más o menos, es cuánto aire tienes, si tienes abundante o...

R. Claro, y que realmente sobrevive esa infraestructura, que es el hospital, que está casi olvidada y que la dejan estar porque realmente costaría más eliminarla. Realmente sobrevive y ahí es donde hacen...

"En sociedades como la describo, en la que todo está controlado y milimetrado, entiendo la anomalía como una esperanza" 

P. Es un lazareto, de ahí viene el nombre, entiendo.

R. Ahí hacen milagros los protagonistas aprovechándose de que trabajan a menudo con tecnologías obsoletas y analógicas, que les permiten ganar tiempo para desarrollar determinadas actividades sin estar bajo el control de algo. Ellos tienen determinados vericuetos que tienen, de alguna manera, medidos entre lo que está programado que se tarda y lo que ellos saben que se tarda. Hay ciertas rendijas que les permiten actuar en determinados espacios, y el hospital San Lázaro es uno de ellos. Su tecnología es absolutamente obsoleta y analógica porque nadie se ha molestado en actualizar esos equipos. Entonces convive un poco la sofisticación de un régimen totalitario perfecto que lo controla todo y, por otro lado, lo cutre de un hospital en el que todavía queda margen para intentar hacer lo imposible.

P. Sí, pero que tiene que ver con algunas cosas que estamos viendo actualmente en la degradación de la sanidad pública.

R. Por supuesto, es una exageración, pero bueno, en fin. Creo que no está tan lejos el tiempo en el que dependa de los dígitos que tengamos en la cuenta bancaria el poder recibir un tratamiento. No es algo que, por desgracia, esté tan lejos.

  • Ruiz-Berdejo, terminando la entrevista.
  • -

P. Bueno, por ahora en España no, pero vemos en algunos países desarrollados que la sanidad pública va camino de ser una sanidad de caridad, por decirlo de alguna manera.

R. Y, en cierto modo, esa preocupación y esa inquietud están presentes en la obra y de ahí que el eje o el centro de la historia, el escenario fundamental, sea ese hospital.

P. ¿Cómo se llega a una situación así?

R. Esa es la pregunta que espero que se hagan los lectores una vez que terminen. ¿Cómo se llega hasta aquí? Porque quizás respondiendo a esa pregunta seamos capaces de dar respuesta a muchos de los problemas que estamos padeciendo hoy. Es una realidad llevada al extremo, esta que describo en Crédito Cero. Pero yo creo que, una vez terminada la obra, o es al menos lo que espero, el lector puede ver determinadas cosas, señales, que ya empiezan a ocurrir ante la vista de todos y que estamos pasando por alto.

COMENTARIOS