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El último vals

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Tenía todas mis esperanzas puestas en la subida de este año, y ya ves: me revalorizan la pensión un 0,25 %, chaval.

Son los señoritos de izquierda los que han hecho de Andalucía un monstruoso cortijo.

Los accidentes son evitables, si tenemos una información suficiente y desarrollamos las normas y recursos para evitarlo.

¿Qué tendrá el acta?, me pregunto. Y llego a la conclusión de que el acta debe estar relacionada con el acto.

No sólo hay documentación para poder rellenar una columna de opinión sino para desarrollar todo un tratado del despropósito en innumerables fascículos a todo color.

Ya es hora de que ese tan cacareado espíritu de solidaridad con el que solemos mostrarnos se extienda hacia estas personas que cuentan con innumerables impedimentos para poder realizar una vida medianamente normal. 

Mientras espero en este andén sin bancos, sin vías y sin trenes a que los diversos colores se hagan, voy a seguir arañando desazones y penas varias en este humilde papel.

Una formación adecuada y una correcta prevención son las bases por las que una persona debe regirse para evitar los accidentes laborales.

La izquierda, hoy, se halla envuelta con la ropa de la cama de la derecha.

El estrés y el agotamiento pueden dar paso a la enfermedad y a la aparición de múltiples trastornos que pueden ser causa de accidentes de trabajo.

Es el quinto volumen, de esta serie, en el que el escritor Fran Nuño saca a pasear a sus dos gemelos preferidos: Curro y Macarena.

A estas alturas, debería entender esta confesión religiosa que, por encima de la condición sexual de cada cual, prima la persona.

Ha sufrido un desgarro importante uno de los sustentos claves del Estado: la denominada “clase media”, que, hoy por hoy, está desaparecida.

De pico, de manga larga o sin mangas, el jersey fue su coraza de batalla, la “marca de la casa”. 

Ya ven, a la vejez viruelas y desatinos. Puesto que los cimientos de esta democracia se hicieron con arena de playa y, como es lógico, los socavones han ido apareciendo al paso del tiempo con demasiada frecuencia.

Cuando a las siete en punto de la mañana fui a recoger mis regalos, y entre chalecos, calcetines, perfumes varios y zapatillas de andar por casa encontré un saquito de carbón puesto a mi nombre.

En primer lugar, deseo una Andalucía libre. Libre de ceremoniales caducos que no conducen sino a la parálisis de su desarrollo que debe ser imparable.

Cuando hablamos de la donación altruista de sangre estamos hablando, sin duda, de un gesto solidario donde los haya.