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El trote de la culebra

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Cádiz es uno de los puntos nacionales que más fenómenos concentra llamando la atención de los ufólogos tanto por la cantidad como por la calidad.

Por poco que echemos la vista atrás en el rico pasado de Cádiz, nos topamos con una historia jamás contada, aunque por todos percibida: la magia y los demonios. 

Explicaciones hay muchas, certeza ninguna, mientras tanto la tierra continúa rugiendo en la gaditana Chipiona.

La historia de José de Rojas, que murió a garrote vil en la plaza del Mercado tras asesinar a Juan Fernández.

Desprovista de atractivos físicos a causa de la edad, poseía la sabiduría de una hechicera y adiestraba a sus protegidas en el oficio.

El negocio de la muerte en la antigua ciudad enclavada en Mesas de Asta era bastante beneficioso, ya que daba trabajo a muchas personas.

Las causas de estas apariciones que ponen los pelos de punta a los varones gaditanos, son miles. Algunos aseveran que aparece cuando una mujer murió de forma trágica a consecuencia de un engaño amoroso.

¿Qué pinta este personaje en una capilla cristiana. ¿Tiene o guarda alguna segunda lectura? ¿Hay detrás algún truculento u oscuro significado?

No se sabe con certeza si es del espíritu de la mujer asesinada o el del marido, del que se dice que termina por ahorcarse o por ser ahorcado.

Todavía se recuerda en la localidad a Cándida, que llegó mediado el siglo XIX a Valdelagrana, tras un naufragio y vivió hasta su muerte, a los 110 años, en la calle Lechería.

Hay un proceso anterior y posterior a la muerte. En determinadas circunstancias de la vida se pueden ver personas que han pasado a otro plano.

Sonó el móvil, no suelo contestar, incluso lo llevo en posición de silencio, tan solo con el vibrador puesto para que no incordie.

Durante las primeras obras de restauración de la iglesia de San Mateo, los obreros, en una de las criptas, encontraron para su mayor asombro una muñeca con una siniestra particularidad.

La Virgen de Regla de Chipiona, Nuestra Señora de la Merced en Jerez y la Virgen de los Milagros en El Puerto de Santa María. ¿Por qué las tres son negras?

El Pozo de la Víbora ha sido lugar predilecto por los suicidas jerezanos, escogido a propósito por su profundidad y aguas heladas, de las que se decían que los cuerpos iban rápidamente al fondo.

En el momento de tocar sus tapas no se puede evitar la sensación de sentir un objeto algo más que siniestro.