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Pesar por la muerte de Vicente Rodríguez, uno de los últimos zapateros remendones de Sevilla

El artesano acumulaba más de 20 años tras el mostrador de su pequeño local ubicado en la calle Francisco Guerrero del barrio del Porvenir

  • Vicente Rodríguez, el conocido zapatero remendón del Porvenir.

Sevilla despide a uno de esos trabajadores que terminan formando parte de la memoria de un barrio. Vicente Rodríguez, el conocido zapatero remendón del Porvenir, ha fallecido después de pasar más de veinte años detrás del mostrador de su pequeño establecimiento de la calle Francisco Guerrero.

Por sus manos pasaban zapatos, bolsos, cinturones y otros complementos que necesitaban una segunda vida. No solo acudían vecinos del Porvenir. Hasta su taller llegaban también clientes de otras zonas de Sevilla, el Aljarafe y Montequinto, atraídos por un oficio artesanal que cada vez cuenta con menos representantes.

Vicente había aprendido la profesión de su padre, Francisco Rodríguez, al que comenzó a ayudar siendo niño. Su progenitor había trabajado anteriormente en la calle Pedro Salvador, cerca de Heliópolis, antes de abrir la zapatería del Porvenir que después continuaría su hijo.

Siempre cercano con sus clientes, Vicente consiguió mantener el negocio pese al cambio de los hábitos de consumo y al avance de la cultura de usar y tirar. Él mismo era consciente del complicado futuro de la profesión. "Como mucho, hay tres zapateros remendones como yo. Es un oficio que desaparecerá, aquí sólo vienen personas con cierta edad, jóvenes nunca", afirmó en un reportaje publicado en ABC de Sevilla en 2022.

Un taller cargado de recuerdos

En el establecimiento conservaba con orgullo herramientas heredadas de su padre, como la plancha de lujar, la pata cabra, las pinzas de montar o un banco de 'finisaje'. Utensilios y palabras de un oficio que lentamente desaparece de las calles.

El fallecimiento ha provocado numerosas muestras de cariño en las redes sociales. Clientes, vecinos e incluso el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, han trasladado sus condolencias a familiares y amigos.

Vicente deja atrás mucho más que un negocio. Su pequeño taller, rodeado de zapatos apilados, cuero, herramientas y olor a pegamento, queda ligado para siempre al recuerdo del Porvenir y de una Sevilla en la que reparar todavía tenía tanto valor como estrenar.

Sevilla despide a uno de esos trabajadores que terminan formando parte de la memoria de un barrio. Vicente Rodríguez, el conocido zapatero remendón del Porvenir, ha fallecido después de pasar más de veinte años detrás del mostrador de su pequeño establecimiento de la calle Francisco Guerrero.

Por sus manos pasaban zapatos, bolsos, cinturones y otros complementos que necesitaban una segunda vida. No solo acudían vecinos del Porvenir. Hasta su taller llegaban también clientes de otras zonas de Sevilla, el Aljarafe y Montequinto, atraídos por un oficio artesanal que cada vez cuenta con menos representantes.

Vicente había aprendido la profesión de su padre, Francisco Rodríguez, al que comenzó a ayudar siendo niño. Su progenitor había trabajado anteriormente en la calle Pedro Salvador, cerca de Heliópolis, antes de abrir la zapatería del Porvenir que después continuaría su hijo.

Siempre cercano con sus clientes, Vicente consiguió mantener el negocio pese al cambio de los hábitos de consumo y al avance de la cultura de usar y tirar. Él mismo era consciente del complicado futuro de la profesión. "Como mucho, hay tres zapateros remendones como yo. Es un oficio que desaparecerá, aquí sólo vienen personas con cierta edad, jóvenes nunca", afirmó en un reportaje publicado en ABC de Sevilla en 2022.

Un taller cargado de recuerdos

En el establecimiento conservaba con orgullo herramientas heredadas de su padre, como la plancha de lujar, la pata cabra, las pinzas de montar o un banco de 'finisaje'. Utensilios y palabras de un oficio que lentamente desaparece de las calles.

El fallecimiento ha provocado numerosas muestras de cariño en las redes sociales. Clientes, vecinos e incluso el alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, han trasladado sus condolencias a familiares y amigos.

Vicente deja atrás mucho más que un negocio. Su pequeño taller, rodeado de zapatos apilados, cuero, herramientas y olor a pegamento, queda ligado para siempre al recuerdo del Porvenir y de una Sevilla en la que reparar todavía tenía tanto valor como estrenar.

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