Ediciones:

Seguir en Discover

sevilla

La parada de autobús de Sevilla que baja 20 grados la temperatura tendrá que esperar: un contratiempo impide su puesta en marcha

El proyecto, creado por la Universidad de Sevilla, funciona con agua enfriada por la noche, paneles solares y sensores de presencia humana

  • Prototipo de la parada de autobús inteligente que baja la temperatura en Sevilla.

Sevilla tendrá que esperar un poco más para estrenar la parada de autobús más fresca del mundo. La instalación de la primera marquesina capaz de reducir hasta 20 grados la temperatura exterior se retrasa varios meses después de que la empresa concesionaria se haya retirado del proyecto, lo que obliga a abrir de nuevo el concurso de obras.

Fuentes del proyecto han confirmado a EFE el contratiempo, aunque han subrayado que se confía en que la parada esté operativa durante 2026 a pesar del retraso. La ubicación prevista sigue siendo la calle Manuel Villalobos, en el distrito Macarena de Sevilla.

El prototipo fue desarrollado en 2023 por el grupo Termotecnia de la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, bajo la dirección del profesor e investigador del Departamento de Ingeniería Energética José Sánchez. La idea nació como respuesta a las olas de calor que castigan cada verano a la capital andaluza y se concibió desde el principio como un refugio climático autosuficiente que funcionaría durante las horas más calurosas del día sin depender de la red eléctrica convencional.

Cómo funciona: agua enfriada por la noche, paneles solares y sensores que "toman decisiones"

El sistema se basa en un principio de radiación térmica: la transferencia de frío mediante ondas electromagnéticas emitidas por la propia estructura. La marquesina está conectada a un tanque subterráneo de agua depurada mediante tubos que recorren su interior hasta el techo, donde se encuentran los sensores y las placas solares. Por la noche, el agua sube hacia las placas solares, se enfría y regresa al depósito subterráneo, donde se almacena y mantiene el frescor hasta que es necesario.

Durante el día, los paneles fotovoltaicos acumulan la energía que impulsa el sistema. Cuando los sensores detectan la presencia de una o varias personas esperando el autobús, la parada activa automáticamente su mecanismo de enfriamiento: el agua fría recorre el interior de la estructura y el frío se expulsa a través del metal de la marquesina por unos poros del tamaño aproximado de un garbanzo. El efecto dura entre 10 y 20 minutos, el tiempo máximo que un usuario suele esperar el autobús. El sistema también cuenta con sensores que monitorizan la temperatura exterior y el clima del entorno, de modo que "toma decisiones" de forma autónoma y detendría su funcionamiento si las temperaturas bajasen.

De 42 a 22 grados: la sensación térmica dentro de la parada en pleno verano sevillano

El resultado, según explica el profesor Sánchez, es tan llamativo como práctico: si alguien llega a la parada con 42 grados centígrados en el exterior, la sensación térmica bajo la marquesina sería de aproximadamente 22 grados. Una diferencia de 20 grados que, en el contexto de los veranos sevillanos, puede suponer literalmente un alivio vital para los usuarios del transporte público, especialmente para personas mayores o con problemas de salud.

El retraso no ha hecho mella en la confianza del equipo promotor, que trabaja para resolver el problema de la concesión y reabrir el concurso de obras cuanto antes. Si los plazos lo permiten, Sevilla podría estrenar antes de que acabe el año una infraestructura que ya ha despertado interés internacional como modelo de adaptación urbana al cambio climático mediante soluciones de ingeniería de bajo impacto energético.

Sevilla tendrá que esperar un poco más para estrenar la parada de autobús más fresca del mundo. La instalación de la primera marquesina capaz de reducir hasta 20 grados la temperatura exterior se retrasa varios meses después de que la empresa concesionaria se haya retirado del proyecto, lo que obliga a abrir de nuevo el concurso de obras.

Fuentes del proyecto han confirmado a EFE el contratiempo, aunque han subrayado que se confía en que la parada esté operativa durante 2026 a pesar del retraso. La ubicación prevista sigue siendo la calle Manuel Villalobos, en el distrito Macarena de Sevilla.

El prototipo fue desarrollado en 2023 por el grupo Termotecnia de la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, bajo la dirección del profesor e investigador del Departamento de Ingeniería Energética José Sánchez. La idea nació como respuesta a las olas de calor que castigan cada verano a la capital andaluza y se concibió desde el principio como un refugio climático autosuficiente que funcionaría durante las horas más calurosas del día sin depender de la red eléctrica convencional.

Cómo funciona: agua enfriada por la noche, paneles solares y sensores que "toman decisiones"

El sistema se basa en un principio de radiación térmica: la transferencia de frío mediante ondas electromagnéticas emitidas por la propia estructura. La marquesina está conectada a un tanque subterráneo de agua depurada mediante tubos que recorren su interior hasta el techo, donde se encuentran los sensores y las placas solares. Por la noche, el agua sube hacia las placas solares, se enfría y regresa al depósito subterráneo, donde se almacena y mantiene el frescor hasta que es necesario.

Durante el día, los paneles fotovoltaicos acumulan la energía que impulsa el sistema. Cuando los sensores detectan la presencia de una o varias personas esperando el autobús, la parada activa automáticamente su mecanismo de enfriamiento: el agua fría recorre el interior de la estructura y el frío se expulsa a través del metal de la marquesina por unos poros del tamaño aproximado de un garbanzo. El efecto dura entre 10 y 20 minutos, el tiempo máximo que un usuario suele esperar el autobús. El sistema también cuenta con sensores que monitorizan la temperatura exterior y el clima del entorno, de modo que "toma decisiones" de forma autónoma y detendría su funcionamiento si las temperaturas bajasen.

De 42 a 22 grados: la sensación térmica dentro de la parada en pleno verano sevillano

El resultado, según explica el profesor Sánchez, es tan llamativo como práctico: si alguien llega a la parada con 42 grados centígrados en el exterior, la sensación térmica bajo la marquesina sería de aproximadamente 22 grados. Una diferencia de 20 grados que, en el contexto de los veranos sevillanos, puede suponer literalmente un alivio vital para los usuarios del transporte público, especialmente para personas mayores o con problemas de salud.

El retraso no ha hecho mella en la confianza del equipo promotor, que trabaja para resolver el problema de la concesión y reabrir el concurso de obras cuanto antes. Si los plazos lo permiten, Sevilla podría estrenar antes de que acabe el año una infraestructura que ya ha despertado interés internacional como modelo de adaptación urbana al cambio climático mediante soluciones de ingeniería de bajo impacto energético.

COMENTARIOS