La mañana del 11 de septiembre de 2001, varios músicos de la banda de Tres Caídas de Triana se encontraban en Nueva York, donde habían viajado para participar en la ópera Carmen de Salvador Távora. Lo que iba a ser una jornada dedicada al turismo por la ciudad terminó convirtiéndose en una experiencia que sus protagonistas todavía recuerdan 25 años después. Algunos integrantes tenían previsto visitar precisamente las Torres Gemelas aquella mañana.
La compañía llevaba una gira por Estados Unidos con 16 funciones en Nueva York. El domingo habían llegado a la ciudad y el lunes realizaron en Nueva Jersey los ensayos con el caballo español que iba a participar en la representación, ya que el animal utilizado habitualmente en España no había viajado. El trabajo sirvió también para acostumbrar al caballo a las cornetas, los tambores y el resto de elementos de la banda. Para el martes habían dejado la visita turística. Julio Vera y Antonio J. Castaño han recordado en La Pasión que "habíamos quedado para poder visitar todo a la mañana, todo lo que nos quedaba", recuerdan, incluidos el World Trade Center y los principales monumentos.
La noche anterior, la del 10 de septiembre, los músicos se encontraban alojados en un hotel situado entre la Quinta y la Sexta Avenida y salieron a tomar algo con normalidad. Al día siguiente, mientras algunos compañeros ya se habían preparado para salir, otros permanecían desayunando en el hotel. Fue entonces cuando recibieron las primeras noticias del ataque. "Nosotros pensamos que era una avioneta", explicaron. Con las comunicaciones cortadas y sin teléfonos móviles, la información llegaba con enorme dificultad. Decidieron caminar por las avenidas de Nueva York hasta acercarse al lugar de los hechos. Tenían entonces 20 y 21 años y reconocen que vivieron aquellos primeros momentos "de la inconsciencia de niños".
A medida que avanzaban comprendieron que se encontraban ante algo mucho más grave. Llegaron hasta una distancia desde la que podían contemplar perfectamente lo ocurrido y uno de ellos recuerda incluso cómo le alcanzó el polvo de la segunda torre. En las calles comenzaron a circular rumores sobre posibles bombas en coches, mientras la policía a caballo recorría la zona. En apenas media hora, todos los miembros de la expedición habían sido localizados. "Hace 25 años no había móviles. No hay móviles. Nada", recuerdan, subrayando además que tampoco existían las posibilidades actuales para hacer fotografías o comunicarse inmediatamente con España.
La actuación se celebró el 12 de septiembre
Para ellos, uno de los momentos más duros llegó después, cuando finalmente pudieron contactar con sus familias. Mientras tanto, la compañía debía decidir cómo continuar con la gira. Salvador Távora quiso mantener ocupados a los artistas y preparar el ensayo general. En ese contexto recibió la visita de Giuliani, alcalde de Nueva York, que le pidió que representaran la ópera al día siguiente, el 12 de septiembre. El principal problema era que el caballo estaba en el otro lado de Manhattan, pero el alcalde se comprometió a trasladarlo.
La función terminó celebrándose el 12 de septiembre y fue gratuita para el pueblo de Nueva York. Távora entendió que la representación podía servir para levantar el ánimo de una ciudad todavía conmocionada. "Nos han pedido que nosotros levantemos esto", recordó, antes de resumir aquella responsabilidad con una frase: "Hay que levantar el país más poderoso del mundo". El ensayo se realizó el propio día 11, después de conseguir contactar con Frank López de Paz, y al día siguiente la ópera se representó con el teatro lleno. "Con las circunstancias que había allí, el pueblo acudió lleno, lleno, lleno", recuerdan. La experiencia, sin embargo, todavía tuvo otro episodio difícil: durante dos días permanecieron en los hoteles con las alarmas activadas, bajando por las escaleras ante las alertas.
La mañana del 11 de septiembre de 2001, varios músicos de la banda de Tres Caídas de Triana se encontraban en Nueva York, donde habían viajado para participar en la ópera Carmen de Salvador Távora. Lo que iba a ser una jornada dedicada al turismo por la ciudad terminó convirtiéndose en una experiencia que sus protagonistas todavía recuerdan 25 años después. Algunos integrantes tenían previsto visitar precisamente las Torres Gemelas aquella mañana.
La compañía llevaba una gira por Estados Unidos con 16 funciones en Nueva York. El domingo habían llegado a la ciudad y el lunes realizaron en Nueva Jersey los ensayos con el caballo español que iba a participar en la representación, ya que el animal utilizado habitualmente en España no había viajado. El trabajo sirvió también para acostumbrar al caballo a las cornetas, los tambores y el resto de elementos de la banda. Para el martes habían dejado la visita turística. Julio Vera y Antonio J. Castaño han recordado en La Pasión que "habíamos quedado para poder visitar todo a la mañana, todo lo que nos quedaba", recuerdan, incluidos el World Trade Center y los principales monumentos.
La noche anterior, la del 10 de septiembre, los músicos se encontraban alojados en un hotel situado entre la Quinta y la Sexta Avenida y salieron a tomar algo con normalidad. Al día siguiente, mientras algunos compañeros ya se habían preparado para salir, otros permanecían desayunando en el hotel. Fue entonces cuando recibieron las primeras noticias del ataque. "Nosotros pensamos que era una avioneta", explicaron. Con las comunicaciones cortadas y sin teléfonos móviles, la información llegaba con enorme dificultad. Decidieron caminar por las avenidas de Nueva York hasta acercarse al lugar de los hechos. Tenían entonces 20 y 21 años y reconocen que vivieron aquellos primeros momentos "de la inconsciencia de niños".
A medida que avanzaban comprendieron que se encontraban ante algo mucho más grave. Llegaron hasta una distancia desde la que podían contemplar perfectamente lo ocurrido y uno de ellos recuerda incluso cómo le alcanzó el polvo de la segunda torre. En las calles comenzaron a circular rumores sobre posibles bombas en coches, mientras la policía a caballo recorría la zona. En apenas media hora, todos los miembros de la expedición habían sido localizados. "Hace 25 años no había móviles. No hay móviles. Nada", recuerdan, subrayando además que tampoco existían las posibilidades actuales para hacer fotografías o comunicarse inmediatamente con España.
La actuación se celebró el 12 de septiembre
Para ellos, uno de los momentos más duros llegó después, cuando finalmente pudieron contactar con sus familias. Mientras tanto, la compañía debía decidir cómo continuar con la gira. Salvador Távora quiso mantener ocupados a los artistas y preparar el ensayo general. En ese contexto recibió la visita de Giuliani, alcalde de Nueva York, que le pidió que representaran la ópera al día siguiente, el 12 de septiembre. El principal problema era que el caballo estaba en el otro lado de Manhattan, pero el alcalde se comprometió a trasladarlo.
La función terminó celebrándose el 12 de septiembre y fue gratuita para el pueblo de Nueva York. Távora entendió que la representación podía servir para levantar el ánimo de una ciudad todavía conmocionada. "Nos han pedido que nosotros levantemos esto", recordó, antes de resumir aquella responsabilidad con una frase: "Hay que levantar el país más poderoso del mundo". El ensayo se realizó el propio día 11, después de conseguir contactar con Frank López de Paz, y al día siguiente la ópera se representó con el teatro lleno. "Con las circunstancias que había allí, el pueblo acudió lleno, lleno, lleno", recuerdan. La experiencia, sin embargo, todavía tuvo otro episodio difícil: durante dos días permanecieron en los hoteles con las alarmas activadas, bajando por las escaleras ante las alertas.
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