sevilla provincia

Victoria (a medias) de la plataforma de Cañada Rosal creada para impedir la 'jubilación' del cura don Fernando, de 90 años

La plataforma Mi Cura No Se Toca se disuelve al entender que los objetivos por los que fue fundada se han cumplido, tras una reunión reciente con el Arzobispado de Sevilla

  • Fernando Flores, cura de Cañada Rosal. -

La plataforma Mi Cura No Se Toca, creada en Cañada Rosal para defender la continuidad del sacerdote Fernando Flores Pistón después de conocerse su paso a párroco emérito, ha anunciado oficialmente su disolución tras mantener una reunión con responsables de la Archidiócesis de Sevilla y considerar cumplido el objetivo con el que nació.

Una representación del colectivo fue recibida este miércoles por Teodoro León, obispo auxiliar y vicario general de la Archidiócesis de Sevilla; Manuel Ávalos, vicario episcopal de la Zona Sur; e Isacio Siguero, secretario general y canciller del Arzobispado. Durante el encuentro, la plataforma trasladó la preocupación existente en Cañada Rosal por el futuro de la parroquia de Santa Ana y por las posibles consecuencias pastorales de los cambios anunciados.

El colectivo defendió también el derecho de los fieles a expresar ante sus responsables eclesiásticos aquello que consideran importante para la comunidad, aunque apelando a evitar enfrentamientos y divisiones dentro de la propia parroquia.

Desde el Arzobispado les confirmaron que Fernando Flores Pistón tendrá la condición de párroco emérito, una decisión planteada como reconocimiento a su trayectoria y a sus años de dedicación sacerdotal. La plataforma asegura además que se les trasladó que el sacerdote "continuará desarrollando exactamente las mismas funciones que viene desempeñando hasta ahora".

Más de seis décadas junto al pueblo

La decisión había provocado una fuerte reacción vecinal en Cañada Rosal, donde don Fernando, como es conocido el cura, ejerce desde 1964, cuando llegó a la localidad pocos días después de ordenarse sacerdote. A punto de cumplir 90 años, lleva 62 años vinculado a la localidad. Llegó cuando Cañada Rosal todavía era una aldea dependiente de La Luisiana y desde entonces su actividad ha trascendido ampliamente el ámbito religioso.

Entre otras iniciativas, participó en el impulso del movimiento cooperativo local, promovió actividades culturales y puso en marcha en los años 60 un teleclub en una habitación de su propia vivienda. Décadas después, continúa atendiendo diariamente a los vecinos desde la parroquia de Santa Ana.

  • Don Fernando, durante un bautizo celebrado en la parroquia de Santa Ana de Cañada Rosal.
  • -

La noticia de que pasaría a ser párroco emérito generó primero sorpresa y posteriormente una movilización ciudadana que desembocó en la creación de Mi Cura No Se Toca. El propio Fernando Flores ha expresado a lavozdelsur.es su intención de seguir trabajando mientras pueda. "Voy a seguir sirviendo a mi pueblo en lo que yo pueda y necesite. Habrá cosas que no me permita la Iglesia, pero a mí me va a permitir siempre que yo siga trabajando como hasta hoy", señala.

"La misión para la que fue creada esta plataforma ha llegado a su fin"

El colectivo Mi Cura No Se Toca reconoce en su comunicado que corresponde a la autoridad eclesiástica adoptar las decisiones pastorales y que los sacerdotes mantienen un compromiso de obediencia con su obispo. Sin embargo, insiste en la dimensión personal que existe detrás de cualquier decisión de estas características.

"También sabemos que detrás de un alba hay una persona, con sentimientos, afectos y una historia de entrega silenciosa", señala la plataforma. Desde su nacimiento, sostienen, el propósito fue "defender aquello que considerábamos justo para nuestra parroquia", ser escuchados y trasladar el sentir de Fernando Flores y de su familia.

Después de la reunión celebrada con los representantes del Arzobispado, consideran que ese objetivo se ha cumplido. "Alcanzado nuestro propósito y celebrada la reunión que veníamos solicitando, entendemos que la misión para la que fue creada esta plataforma ha llegado a su fin".

Por ello, el colectivo ha comunicado este 17 de septiembre su disolución oficial. "La plataforma desaparece, pero permanecen intactos el cariño, el respeto y la gratitud hacia Don Fernando", concluye el comunicado, junto al compromiso de continuar trabajando por "una parroquia viva, abierta y unida".

La plataforma Mi Cura No Se Toca, creada en Cañada Rosal para defender la continuidad del sacerdote Fernando Flores Pistón después de conocerse su paso a párroco emérito, ha anunciado oficialmente su disolución tras mantener una reunión con responsables de la Archidiócesis de Sevilla y considerar cumplido el objetivo con el que nació.

Una representación del colectivo fue recibida este miércoles por Teodoro León, obispo auxiliar y vicario general de la Archidiócesis de Sevilla; Manuel Ávalos, vicario episcopal de la Zona Sur; e Isacio Siguero, secretario general y canciller del Arzobispado. Durante el encuentro, la plataforma trasladó la preocupación existente en Cañada Rosal por el futuro de la parroquia de Santa Ana y por las posibles consecuencias pastorales de los cambios anunciados.

El colectivo defendió también el derecho de los fieles a expresar ante sus responsables eclesiásticos aquello que consideran importante para la comunidad, aunque apelando a evitar enfrentamientos y divisiones dentro de la propia parroquia.

Desde el Arzobispado les confirmaron que Fernando Flores Pistón tendrá la condición de párroco emérito, una decisión planteada como reconocimiento a su trayectoria y a sus años de dedicación sacerdotal. La plataforma asegura además que se les trasladó que el sacerdote "continuará desarrollando exactamente las mismas funciones que viene desempeñando hasta ahora".

Más de seis décadas junto al pueblo

La decisión había provocado una fuerte reacción vecinal en Cañada Rosal, donde don Fernando, como es conocido el cura, ejerce desde 1964, cuando llegó a la localidad pocos días después de ordenarse sacerdote. A punto de cumplir 90 años, lleva 62 años vinculado a la localidad. Llegó cuando Cañada Rosal todavía era una aldea dependiente de La Luisiana y desde entonces su actividad ha trascendido ampliamente el ámbito religioso.

Entre otras iniciativas, participó en el impulso del movimiento cooperativo local, promovió actividades culturales y puso en marcha en los años 60 un teleclub en una habitación de su propia vivienda. Décadas después, continúa atendiendo diariamente a los vecinos desde la parroquia de Santa Ana.

  • Don Fernando, durante un bautizo celebrado en la parroquia de Santa Ana de Cañada Rosal.
  • -

La noticia de que pasaría a ser párroco emérito generó primero sorpresa y posteriormente una movilización ciudadana que desembocó en la creación de Mi Cura No Se Toca. El propio Fernando Flores ha expresado a lavozdelsur.es su intención de seguir trabajando mientras pueda. "Voy a seguir sirviendo a mi pueblo en lo que yo pueda y necesite. Habrá cosas que no me permita la Iglesia, pero a mí me va a permitir siempre que yo siga trabajando como hasta hoy", señala.

"La misión para la que fue creada esta plataforma ha llegado a su fin"

El colectivo Mi Cura No Se Toca reconoce en su comunicado que corresponde a la autoridad eclesiástica adoptar las decisiones pastorales y que los sacerdotes mantienen un compromiso de obediencia con su obispo. Sin embargo, insiste en la dimensión personal que existe detrás de cualquier decisión de estas características.

"También sabemos que detrás de un alba hay una persona, con sentimientos, afectos y una historia de entrega silenciosa", señala la plataforma. Desde su nacimiento, sostienen, el propósito fue "defender aquello que considerábamos justo para nuestra parroquia", ser escuchados y trasladar el sentir de Fernando Flores y de su familia.

Después de la reunión celebrada con los representantes del Arzobispado, consideran que ese objetivo se ha cumplido. "Alcanzado nuestro propósito y celebrada la reunión que veníamos solicitando, entendemos que la misión para la que fue creada esta plataforma ha llegado a su fin".

Por ello, el colectivo ha comunicado este 17 de septiembre su disolución oficial. "La plataforma desaparece, pero permanecen intactos el cariño, el respeto y la gratitud hacia Don Fernando", concluye el comunicado, junto al compromiso de continuar trabajando por "una parroquia viva, abierta y unida".

COMENTARIOS