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sierra de cádiz

Zahara dedicará su Feria a los vecinos que tanto ayudaron en los momentos más difíciles para Grazalema y Ubrique

Será un "agradecimiento sincero de los vecinos y vecinas de Zahara a quienes hicieron posible que, entre todos, superáramos una situación tan difícil"

  • La plaza principal de Zahara de la Sierra decorada para el pasado 'Zahara Pride'. -

Zahara de la Sierra celebrará el próximo 20 de agosto su Feria y Fiestas de 2026, y esta edición tendrá un significado especial: estará dedicada a todas las personas que demostraron "su compromiso y solidaridad" durante las borrascas que azotaron la comarca de la Sierra de Cádiz el pasado invierno.

Las intensas lluvias registradas a finales de enero y principios de febrero dejaron imágenes insólitas en la zona, como el desalojo completo del pueblo de Grazalema, donde el agua llegó a correr por las calles desde el interior de las propias viviendas, además de numerosos daños en carreteras serranas y afecciones similares en Ubrique, aunque en este caso sin necesidad de evacuación.

El Ayuntamiento de Zahara ha anunciado en redes sociales que la noche del 20 de agosto rendirá homenaje a voluntarios, servicios de emergencia, trabajadores públicos, cuerpos de seguridad y a todas las personas y entidades que colaboraron para ayudar a Zahara y Grazalema "en uno de sus momentos más difíciles". Según ha explicado el consistorio, este acto simboliza "el agradecimiento sincero de los vecinos y vecinas de Zahara a quienes hicieron posible que, entre todos, superáramos una situación tan difícil".

La propia Zahara sufrió serios problemas durante aquellos días, con deslizamientos de tierra que afectaron a sus accesos por carretera y con cortes en el suministro de agua tras la rotura de una tubería provocada por las lluvias. Pese a ello, el municipio se convirtió en refugio para parte de la población desplazada de Grazalema.

La vuelta a la normalidad en la zona fue progresiva. Los vecinos de Grazalema pudieron regresar a sus casas 11 días después del desalojo, a medida que se garantizaba la seguridad del terreno. La orden de desalojo obligatoria se debió a la colmatación del acuífero del municipio, saturado por el volumen de agua caído en pocas horas, lo que convirtió temporalmente a Grazalema en un pueblo prácticamente vacío. Fueron técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del CSIC quienes realizaron los estudios necesarios para autorizar el regreso de los vecinos.

Zahara de la Sierra celebrará el próximo 20 de agosto su Feria y Fiestas de 2026, y esta edición tendrá un significado especial: estará dedicada a todas las personas que demostraron "su compromiso y solidaridad" durante las borrascas que azotaron la comarca de la Sierra de Cádiz el pasado invierno.

Las intensas lluvias registradas a finales de enero y principios de febrero dejaron imágenes insólitas en la zona, como el desalojo completo del pueblo de Grazalema, donde el agua llegó a correr por las calles desde el interior de las propias viviendas, además de numerosos daños en carreteras serranas y afecciones similares en Ubrique, aunque en este caso sin necesidad de evacuación.

El Ayuntamiento de Zahara ha anunciado en redes sociales que la noche del 20 de agosto rendirá homenaje a voluntarios, servicios de emergencia, trabajadores públicos, cuerpos de seguridad y a todas las personas y entidades que colaboraron para ayudar a Zahara y Grazalema "en uno de sus momentos más difíciles". Según ha explicado el consistorio, este acto simboliza "el agradecimiento sincero de los vecinos y vecinas de Zahara a quienes hicieron posible que, entre todos, superáramos una situación tan difícil".

La propia Zahara sufrió serios problemas durante aquellos días, con deslizamientos de tierra que afectaron a sus accesos por carretera y con cortes en el suministro de agua tras la rotura de una tubería provocada por las lluvias. Pese a ello, el municipio se convirtió en refugio para parte de la población desplazada de Grazalema.

La vuelta a la normalidad en la zona fue progresiva. Los vecinos de Grazalema pudieron regresar a sus casas 11 días después del desalojo, a medida que se garantizaba la seguridad del terreno. La orden de desalojo obligatoria se debió a la colmatación del acuífero del municipio, saturado por el volumen de agua caído en pocas horas, lo que convirtió temporalmente a Grazalema en un pueblo prácticamente vacío. Fueron técnicos del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del CSIC quienes realizaron los estudios necesarios para autorizar el regreso de los vecinos.

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