Varios agentes del Servicio Marítimo Provincial de Huelva de la Guardia Civil han llevado a cabo este domingo 10 de mayo una intervención decisiva en la Venta El Cepo, situada en la carretera A-2078, en El Puerto.
Una joven de 26 años quedó inconsciente en el interior del establecimiento, donde los guardias civiles habían decidido parar para almozar en torno a las 16.00 horas tras una jornada dura.
Se habían desplazado hasta el Hospital de Jerez para visitar y acompañar a los heridos en el fatídico suceso ocurrido el pasado 8 de mayo en Huelva, en el que murieron dos guardias civiles al chocar dos patrulleras durante la persecución de una narcolancha.
Según ha comunicado la Benemérita, mientras reponían fuerzas en esta conocida venta portuense, un trabajador del establecimiento les requirió con urgencia al comprobar que una clienta, una joven de 26 años, se había quedado inconsciente.
Una maniobra clave
La reacción fue inmediata. Los agentes, que se encontraban uniformados, acudieron hasta la mujer y comenzaron a practicarle primeros auxilios. Le realizaron maniobras de RCP, una asistencia que resultó clave para que la joven recuperara la consciencia mientras, al mismo tiempo, se activaban los servicios médicos.
La intervención permitió estabilizar la situación en unos minutos especialmente tensos dentro del establecimiento. Todo ocurrió en un contexto marcado por la carga emocional que arrastraban los propios guardias civiles, que venían de acompañar a los compañeros heridos.
"Sin buscar que este comunicado abra titulares, no podemos dejar a un lado que han hecho lo que mejor define a la Guardia Civil, estar siempre cuando más se necesita, incluso con el corazón roto", destaca la Guardia Civil.
Varios agentes del Servicio Marítimo Provincial de Huelva de la Guardia Civil han llevado a cabo este domingo 10 de mayo una intervención decisiva en la Venta El Cepo, situada en la carretera A-2078, en El Puerto.
Una joven de 26 años quedó inconsciente en el interior del establecimiento, donde los guardias civiles habían decidido parar para almozar en torno a las 16.00 horas tras una jornada dura.
Se habían desplazado hasta el Hospital de Jerez para visitar y acompañar a los heridos en el fatídico suceso ocurrido el pasado 8 de mayo en Huelva, en el que murieron dos guardias civiles al chocar dos patrulleras durante la persecución de una narcolancha.
Según ha comunicado la Benemérita, mientras reponían fuerzas en esta conocida venta portuense, un trabajador del establecimiento les requirió con urgencia al comprobar que una clienta, una joven de 26 años, se había quedado inconsciente.
Una maniobra clave
La reacción fue inmediata. Los agentes, que se encontraban uniformados, acudieron hasta la mujer y comenzaron a practicarle primeros auxilios. Le realizaron maniobras de RCP, una asistencia que resultó clave para que la joven recuperara la consciencia mientras, al mismo tiempo, se activaban los servicios médicos.
La intervención permitió estabilizar la situación en unos minutos especialmente tensos dentro del establecimiento. Todo ocurrió en un contexto marcado por la carga emocional que arrastraban los propios guardias civiles, que venían de acompañar a los compañeros heridos.
"Sin buscar que este comunicado abra titulares, no podemos dejar a un lado que han hecho lo que mejor define a la Guardia Civil, estar siempre cuando más se necesita, incluso con el corazón roto", destaca la Guardia Civil.
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