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Operación histórica en Jerez: armas de guerra en una plazoleta del 'Mopu', con varios kalashnikov, potentes granadas y un cetme

La Policía interviene 1.600 kilos de hachís que fue trasladado desde el Guadalete en dos todoterrenos robados hasta la Zona Sur, donde había un arsenal

  • Armas de guerra intervenidas en Jerez.

La Policía Nacional ha incautado en Jerez un enorme alijo de droga que llegó en barco por el río Guadalete de madrugada y fue trasladado en todoterrenos robados hasta una barriada de Jerez, el MOPU. Y para el operativo, los narcos iban con un  arsenal de guerra. La mercancía tiene unas dimensiones enormes. 1.600 kilos de hachís repartidos en 40 fardos. Pero junto a ello, los investigadores localizaron cinco fusiles de asalto, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, munición de varios calibres y cuatro granadas de mano. Armas pensadas no para intimidar, sino para matar. Es una operación histórica, ocurrida hace apenas dos semanas.

  • La intervención del todoterreno en el `Mopu`.
  • -

Todo comenzó en la madrugada del 28 de abril, cuando los agentes detectaron una embarcación navegando por el río Guadalete. La organización buscaba dificultar su localización aprovechando la oscuridad. De inmediato se activó un dispositivo de seguimiento para no perder de vista el navío tras ser detectado. La Policía intentaba averiguar dónde pensaban esconder la mercancía. Desde el barco, la droga fue traspasada a dos vehículos todoterreno robados, escoltados a su vez por un tercer vehículo de alta gama. El convoy puso rumbo a una barriada de Jerez, hasta el MOPU

La organización no improvisaba. Tenía montado un sistema de contravigilancia con varios miembros distribuidos en distintos puntos de acceso a la zona, cuya única función era avisar ante cualquier presencia policial. Una red que obligó a los agentes a ir modificando sus posiciones constantemente durante el operativo para no ser detectados y no perder el rastro del convoy. La Policía Local actuó junto a la Nacional en la perimetración del entorno.

No lo consiguieron del todo. En el momento en que iniciaban la descarga, los miembros de la organización detectaron la presencia policial y se dieron a la fuga de inmediato, bloqueando los vehículos para ganar tiempo. Fue entonces cuando el dispositivo culminó con la intervención de toda la mercancía, en mitad de una plazoleta, sin llegar al piso en el bloque donde iban a guardar la droga.

El balance final del operativo: 1.600 kilos de hachís, cuatro fusiles AK-47, un fusil CETME (el histórico fusil que se empleaba en la mili en España), 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, un depósito de munición de varios calibres, varios rotativos policiales, un chaleco antibalas y tres vehículos.

Pero el descubrimiento más perturbador llegó después, en el registro de un trastero del inmueble que la organización utilizaba como guardería del alijo. Allí estaban las cuatro granadas de mano. Pertenecen a un modelo diseñado para causar el máximo número de víctimas en espacios cerrados o con concentración de personas, gracias a un núcleo compuesto por 3.000 bolas de acero. Su radio de acción alcanza los 54 metros y pueden accionarse en tan solo tres segundos, incluso en condiciones extremas como nieve, barro, agua o temperaturas muy bajas.

Además de Policía Nacional, con un amplio despliegue, también la Policía Local desplazó hasta el lugar a 12 efectivos de Policía Local, en las citadas labores de cobertura de la Nacional, con la perimetración de la zona, además del empleo de la grúa para el traslado de los todoterrenos robados. La investigación continúa abierta.

La Policía Nacional ha incautado en Jerez un enorme alijo de droga que llegó en barco por el río Guadalete de madrugada y fue trasladado en todoterrenos robados hasta una barriada de Jerez, el MOPU. Y para el operativo, los narcos iban con un  arsenal de guerra. La mercancía tiene unas dimensiones enormes. 1.600 kilos de hachís repartidos en 40 fardos. Pero junto a ello, los investigadores localizaron cinco fusiles de asalto, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, munición de varios calibres y cuatro granadas de mano. Armas pensadas no para intimidar, sino para matar. Es una operación histórica, ocurrida hace apenas dos semanas.

  • La intervención del todoterreno en el `Mopu`.
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Todo comenzó en la madrugada del 28 de abril, cuando los agentes detectaron una embarcación navegando por el río Guadalete. La organización buscaba dificultar su localización aprovechando la oscuridad. De inmediato se activó un dispositivo de seguimiento para no perder de vista el navío tras ser detectado. La Policía intentaba averiguar dónde pensaban esconder la mercancía. Desde el barco, la droga fue traspasada a dos vehículos todoterreno robados, escoltados a su vez por un tercer vehículo de alta gama. El convoy puso rumbo a una barriada de Jerez, hasta el MOPU

La organización no improvisaba. Tenía montado un sistema de contravigilancia con varios miembros distribuidos en distintos puntos de acceso a la zona, cuya única función era avisar ante cualquier presencia policial. Una red que obligó a los agentes a ir modificando sus posiciones constantemente durante el operativo para no ser detectados y no perder el rastro del convoy. La Policía Local actuó junto a la Nacional en la perimetración del entorno.

No lo consiguieron del todo. En el momento en que iniciaban la descarga, los miembros de la organización detectaron la presencia policial y se dieron a la fuga de inmediato, bloqueando los vehículos para ganar tiempo. Fue entonces cuando el dispositivo culminó con la intervención de toda la mercancía, en mitad de una plazoleta, sin llegar al piso en el bloque donde iban a guardar la droga.

El balance final del operativo: 1.600 kilos de hachís, cuatro fusiles AK-47, un fusil CETME (el histórico fusil que se empleaba en la mili en España), 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, un depósito de munición de varios calibres, varios rotativos policiales, un chaleco antibalas y tres vehículos.

Pero el descubrimiento más perturbador llegó después, en el registro de un trastero del inmueble que la organización utilizaba como guardería del alijo. Allí estaban las cuatro granadas de mano. Pertenecen a un modelo diseñado para causar el máximo número de víctimas en espacios cerrados o con concentración de personas, gracias a un núcleo compuesto por 3.000 bolas de acero. Su radio de acción alcanza los 54 metros y pueden accionarse en tan solo tres segundos, incluso en condiciones extremas como nieve, barro, agua o temperaturas muy bajas.

Además de Policía Nacional, con un amplio despliegue, también la Policía Local desplazó hasta el lugar a 12 efectivos de Policía Local, en las citadas labores de cobertura de la Nacional, con la perimetración de la zona, además del empleo de la grúa para el traslado de los todoterrenos robados. La investigación continúa abierta.

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