La maquinaria de la empresa Erri Berri ya ha comenzado a derribar las primeras naves de la antigua Vicasa, en unos trabajos marcados por el estruendo de las máquinas y la caída de las grandes chapas metálicas
Las primeras naves de la fábrica de botellas de Jerez son ya historia. -
No hay vuelta atrás. La imagen de la antigua fábrica de botellas de Jerez ha empezado a cambiar de manera radical. La maquinaria pesada de la empresa navarra Erri Berri, especializada en trabajos de demolición industrial, ha comenzado este miércoles a derribar las primeras estructuras del recinto, concretamente las naves más próximas a la barriada de La Vid.
Después de los trabajos preparatorios iniciados en las jornadas del lunes y el martes, las máquinas han pasado ya a la siguiente fase de una intervención que irá avanzando progresivamente por la enorme parcela que durante décadas ocupó la factoría de Vicasa, siguiendo un proceso que incluye previamente el desmontaje de determinados elementos de las instalaciones.
Uno de los aspectos más llamativos de esta primera jornada de derribos está siendo el estruendo que acompaña a los trabajos. El ruido generado por la maquinaria pesada se mezcla con el fuerte impacto que producen las grandes chapas metálicas de las naves al desprenderse y caer, sonidos que se perciben con claridad en los barrios de los alrededores como La Vid, El Pelirón y Renfurbis. No pocos curiosos han querido aprovechar la oportunidad para tomar con sus móviles unas imágenes que forman ya parte de la historia.
Maquinaria de Erri Berri, durante los trabajos de derribo de la fábrica de botellas.
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JUAN CARLOS TORO
La actuación supone así el comienzo de la desaparición de buena parte de la fisonomía que todavía conserva el recinto industrial. Uno de los aspectos que hace especialmente compleja la intervención es precisamente la antigüedad y naturaleza de algunas de las construcciones. Varias de las naves cuentan con cubiertas de uralita, un material que contiene amianto y cuya retirada exige procedimientos específicos de seguridad. La presencia de estos materiales se debe a que funcionaba como sistema de aislamiento térmico en la antigua zona de fundición y hornos.
Como ya se ha publicado, estos trabajos de demolición no incluyen, de momento, el derribo de las tres grandes chimeneas de hormigón. Su destino dependerá del estudio técnico encargado al Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental para determinar su estado de conservación, estabilidad y posibles alternativas de mantenimiento e integración en el futuro desarrollo.
La intervención de Erri Berri tiene un plazo estimado de entre cuatro y seis meses, según confirmó la propia empresa a lavozdelsur.es, de manera que los trabajos se prolongarán previsiblemente hasta los primeros meses de 2027.
No hay vuelta atrás. La imagen de la antigua fábrica de botellas de Jerez ha empezado a cambiar de manera radical. La maquinaria pesada de la empresa navarra Erri Berri, especializada en trabajos de demolición industrial, ha comenzado este miércoles a derribar las primeras estructuras del recinto, concretamente las naves más próximas a la barriada de La Vid.
Después de los trabajos preparatorios iniciados en las jornadas del lunes y el martes, las máquinas han pasado ya a la siguiente fase de una intervención que irá avanzando progresivamente por la enorme parcela que durante décadas ocupó la factoría de Vicasa, siguiendo un proceso que incluye previamente el desmontaje de determinados elementos de las instalaciones.
Uno de los aspectos más llamativos de esta primera jornada de derribos está siendo el estruendo que acompaña a los trabajos. El ruido generado por la maquinaria pesada se mezcla con el fuerte impacto que producen las grandes chapas metálicas de las naves al desprenderse y caer, sonidos que se perciben con claridad en los barrios de los alrededores como La Vid, El Pelirón y Renfurbis. No pocos curiosos han querido aprovechar la oportunidad para tomar con sus móviles unas imágenes que forman ya parte de la historia.
Maquinaria de Erri Berri, durante los trabajos de derribo de la fábrica de botellas.
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JUAN CARLOS TORO
La actuación supone así el comienzo de la desaparición de buena parte de la fisonomía que todavía conserva el recinto industrial. Uno de los aspectos que hace especialmente compleja la intervención es precisamente la antigüedad y naturaleza de algunas de las construcciones. Varias de las naves cuentan con cubiertas de uralita, un material que contiene amianto y cuya retirada exige procedimientos específicos de seguridad. La presencia de estos materiales se debe a que funcionaba como sistema de aislamiento térmico en la antigua zona de fundición y hornos.
Como ya se ha publicado, estos trabajos de demolición no incluyen, de momento, el derribo de las tres grandes chimeneas de hormigón. Su destino dependerá del estudio técnico encargado al Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental para determinar su estado de conservación, estabilidad y posibles alternativas de mantenimiento e integración en el futuro desarrollo.
La intervención de Erri Berri tiene un plazo estimado de entre cuatro y seis meses, según confirmó la propia empresa a lavozdelsur.es, de manera que los trabajos se prolongarán previsiblemente hasta los primeros meses de 2027.
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