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Juan Antonio Zarzuela, nuevo hermano mayor de las Cinco Llagas: "Nuestra idiosincrasia no cambia; la hermandad es como es"

Afronta el mandato con la intención de mantener la línea de trabajo, incrementar el número de hermanos y nazarenos, así como preservar una identidad que considera inamovible

  • Juan Zarzuela en la reja de acceso a la capilla del Voto. -

Juan Antonio Zarzuela acaba de asumir el cargo de hermano mayor de la Hermandad de las Cinco Llagas después de unas elecciones celebradas en un verano marcado por numerosas convocatorias electorales en las cofradías de Jerez. Su relación con la corporación de la Madrugada se remonta a 1991, cuando quedó impresionado por el Señor de la Vía Crucis durante aquella Madrugada de 1990. "Recuerdo la Madrugada de 1990, ver al Señor de la Vía Crucis llegando desde la calle Larga y me impresionó", recuerda. Un año después llegó a la hermandad a través de un grupo de amigos y se integró plenamente en ella.

Llegar ahora al cargo de hermano mayor no estaba entre sus prioridades. Ya en 2011 se presentó a unas elecciones y tres años atrás, después de una renovación de la junta y una recomposición de cargos, volvió a incorporarse al gobierno de la hermandad como mayordomo. Lo hizo, explica, porque "como siempre, nunca le he dicho que no a la hermandad". Ahora afronta cuatro años al frente de las Cinco Llagas con una idea muy clara: trabajo.

Trabajo para seguir creciendo

"Me los planteo con trabajo, trabajo y trabajo, porque no hay otra", resume. Su intención es continuar la línea desarrollada durante los últimos tres años, un periodo en el que se han acrecentado los cultos y se ha trabajado para integrar a hermanos que estaban alejados de la corporación o que se habían marchado. Según explica, durante ese tiempo se ha recuperado a un gran número de ellos y se ha incrementado tanto el cortejo como el censo de hermanos.

  • El hermano mayor en la calle central de San Francisco.

Uno de los objetivos para su mandato será seguir creciendo en la Madrugada, especialmente en el número de nazarenos, pero también reforzar la presencia de los más jóvenes. Zarzuela recuerda que durante mucho tiempo los niños estuvieron apartados de la vida de la hermandad y, especialmente, de la Madrugada. Esa situación ha cambiado en los últimos años. Los pequeños se han incorporado a la salida procesional como monaguillos y los más jóvenes han comenzado a vestir la túnica de nazareno con cirios más pequeños. "La verdad es que nos ha ido muy bien. Los niños han disfrutado, y nosotros hemos disfrutado de ellos en la calle", señala.

El crecimiento de la nómina de hermanos ha sido históricamente uno de los objetivos de la corporación, una cuestión que Zarzuela relaciona también con la particular disciplina de las Cinco Llagas. Reconoce que puede haber sido "uno de los puntos en contra" que ha tenido la hermandad, pero reivindica que forma parte de su propia identidad. "El que ha llegado a las Cinco Llagas ha llegado sabiendo lo que hay", afirma.

Para el nuevo hermano mayor, esa identidad no debe cambiar. El carisma y la idiosincrasia de la hermandad son, a su juicio, elementos inamovibles. Otra cosa es la capacidad de adaptación. "Lo que sí se puede es adaptarse a las circunstancias", sostiene. Y ahí sitúa una de las claves de su proyecto: mantener la esencia sin cerrar las puertas a quienes quieran formar parte de la corporación.

Una hermandad con las puertas abiertas

"La apertura de puertas es un principio básico para mi mandato", asegura. Una apertura que, según explica, ya está teniendo resultados. En los últimos tres años ha aumentado tanto el número de hermanos como el de nazarenos, con un incremento del 37% en el cortejo durante el pasado año, un porcentaje que considera especialmente significativo teniendo en cuenta el número de hermanos de la corporación.

Añade una reflexión que resume su planteamiento: "¿Quién soy yo para cerrarle la puerta a nadie? ¿O quién soy yo para exigirle a nadie qué tiene que aportar para entrar?".

Esa defensa de la identidad interna aparece también cuando aborda uno de los debates que periódicamente se plantean alrededor de la cofradía: la música en el paso de palio. Zarzuela asegura que no le molesta que exista debate, pero considera que se trata de una cuestión que está más abierta fuera que dentro de la propia hermandad. "La gente en la calle sí lo dice", explica, aunque recuerda que quienes deben decidir son los hermanos.

A título personal, reconoce que le gusta la música, pero entiende que debe estar "en su sitio, no en las Llagas". Si algún día se plantea esa posibilidad, será la hermandad la que tenga que decidirlo. "La hermandad, Dios sabrá, pero eso lo tienen que decidir los hermanos. No lo tiene que decidir el público externo", afirma.

  • Zarzuela junto al Señor de la Vía Crucis. 

Patrimonio, costaleros y el futuro de San Francisco

Entre los asuntos que tendrá que afrontar durante su mandato se encuentra también la situación de la cuadrilla de costaleros del paso de palio, que es asalariada, la única con esta condición en la Semana Santa jerezana. Zarzuela reconoce que se trata de "una carga económica importante" y que recuperar una cuadrilla integrada por hermanos queda todavía lejos. "Es difícil que la cuadrilla la integren hermanos", explica, y argumenta que "hay muchos costaleros aficionados que los son a otro estilo. A este estilo de mi hermandad es complicado ser aficionado".

En materia patrimonial, la hermandad mantiene abierto un proceso de restauración de la orfebrería del palio. Ya se han restaurado los varales y la candelería al completo, mientras que los candelabros de cola están actualmente en proceso y, si todo marcha según lo previsto, saldrán en la Madrugada de 2027. Después quedarán la peana de la Virgen y los baquetones de los respiraderos.

Una vez concluida esta intervención, la intención es recuperar también el proceso iniciado hace más de una década en el paso de misterio, cuando se restauraron los respiraderos y los trabajos quedaron paralizados. El objetivo será continuar con el canasto, los faroles y los candelabros de guardabrisa.

El manto, una prioridad 

Los bordados presentan igualmente algunas dificultades. Zarzuela considera que, como ocurre con bordados de aquellos años a los que no se ha realizado un seguimiento ni un mantenimiento continuado, se encuentran "un poco delicados". El manto es la pieza que más preocupa. Hace aproximadamente un lustro se le realizó un arreglo y, desde entonces, parece estar aguantando, aunque considera que será necesario acometer una nueva intervención "no muy a largo plazo".

La relación con la iglesia de San Francisco forma parte igualmente de la realidad cotidiana de la hermandad. Zarzuela aclara que no es la corporación como tal la que se encarga de abrir y cerrar el templo, sino hermanos de la hermandad que realizan esta labor por parte de la comunidad de franciscanos de Chipiona, a la que muestra su agradecimiento.

No hay miedo a asumir San Francisco

Sobre la posibilidad de que la hermandad pudiera hacerse cargo de la iglesia, asegura que no le consta que haya existido ningún ofrecimiento por parte de la orden. Tampoco habla de miedo ante esa posibilidad, aunque sí de responsabilidad. "Es una iglesia grande, es una iglesia que hay que mantener", señala. Considera que, si San Francisco permanece abierto por las mañanas y mantiene la afluencia de público, podría ser una responsabilidad asumible.

Al mirar hacia el final de los cuatro años de mandato, Zarzuela no imagina una transformación de las Cinco Llagas, sino una continuidad de lo que actualmente considera un momento de bonanza. Internamente, le gustaría encontrar "la hermandad como la estoy viendo actualmente", abierta y con la gente dentro. Y en la calle quiere seguir viendo "siempre la misma hermandad, la que conocemos de siempre, con su idiosincrasia, con su forma de ser, con las adaptaciones que los tiempos nos requieren".

Su deseo final es, precisamente, que esas adaptaciones no terminen convirtiendo a la corporación en algo distinto de lo que siempre ha sido. "No me gustaría ver una hermandad cambiada, porque la hermandad es así, y no creo que haya que cambiarla".

Juan Antonio Zarzuela acaba de asumir el cargo de hermano mayor de la Hermandad de las Cinco Llagas después de unas elecciones celebradas en un verano marcado por numerosas convocatorias electorales en las cofradías de Jerez. Su relación con la corporación de la Madrugada se remonta a 1991, cuando quedó impresionado por el Señor de la Vía Crucis durante aquella Madrugada de 1990. "Recuerdo la Madrugada de 1990, ver al Señor de la Vía Crucis llegando desde la calle Larga y me impresionó", recuerda. Un año después llegó a la hermandad a través de un grupo de amigos y se integró plenamente en ella.

Llegar ahora al cargo de hermano mayor no estaba entre sus prioridades. Ya en 2011 se presentó a unas elecciones y tres años atrás, después de una renovación de la junta y una recomposición de cargos, volvió a incorporarse al gobierno de la hermandad como mayordomo. Lo hizo, explica, porque "como siempre, nunca le he dicho que no a la hermandad". Ahora afronta cuatro años al frente de las Cinco Llagas con una idea muy clara: trabajo.

Trabajo para seguir creciendo

"Me los planteo con trabajo, trabajo y trabajo, porque no hay otra", resume. Su intención es continuar la línea desarrollada durante los últimos tres años, un periodo en el que se han acrecentado los cultos y se ha trabajado para integrar a hermanos que estaban alejados de la corporación o que se habían marchado. Según explica, durante ese tiempo se ha recuperado a un gran número de ellos y se ha incrementado tanto el cortejo como el censo de hermanos.

  • El hermano mayor en la calle central de San Francisco.

Uno de los objetivos para su mandato será seguir creciendo en la Madrugada, especialmente en el número de nazarenos, pero también reforzar la presencia de los más jóvenes. Zarzuela recuerda que durante mucho tiempo los niños estuvieron apartados de la vida de la hermandad y, especialmente, de la Madrugada. Esa situación ha cambiado en los últimos años. Los pequeños se han incorporado a la salida procesional como monaguillos y los más jóvenes han comenzado a vestir la túnica de nazareno con cirios más pequeños. "La verdad es que nos ha ido muy bien. Los niños han disfrutado, y nosotros hemos disfrutado de ellos en la calle", señala.

El crecimiento de la nómina de hermanos ha sido históricamente uno de los objetivos de la corporación, una cuestión que Zarzuela relaciona también con la particular disciplina de las Cinco Llagas. Reconoce que puede haber sido "uno de los puntos en contra" que ha tenido la hermandad, pero reivindica que forma parte de su propia identidad. "El que ha llegado a las Cinco Llagas ha llegado sabiendo lo que hay", afirma.

Para el nuevo hermano mayor, esa identidad no debe cambiar. El carisma y la idiosincrasia de la hermandad son, a su juicio, elementos inamovibles. Otra cosa es la capacidad de adaptación. "Lo que sí se puede es adaptarse a las circunstancias", sostiene. Y ahí sitúa una de las claves de su proyecto: mantener la esencia sin cerrar las puertas a quienes quieran formar parte de la corporación.

Una hermandad con las puertas abiertas

"La apertura de puertas es un principio básico para mi mandato", asegura. Una apertura que, según explica, ya está teniendo resultados. En los últimos tres años ha aumentado tanto el número de hermanos como el de nazarenos, con un incremento del 37% en el cortejo durante el pasado año, un porcentaje que considera especialmente significativo teniendo en cuenta el número de hermanos de la corporación.

Añade una reflexión que resume su planteamiento: "¿Quién soy yo para cerrarle la puerta a nadie? ¿O quién soy yo para exigirle a nadie qué tiene que aportar para entrar?".

Esa defensa de la identidad interna aparece también cuando aborda uno de los debates que periódicamente se plantean alrededor de la cofradía: la música en el paso de palio. Zarzuela asegura que no le molesta que exista debate, pero considera que se trata de una cuestión que está más abierta fuera que dentro de la propia hermandad. "La gente en la calle sí lo dice", explica, aunque recuerda que quienes deben decidir son los hermanos.

A título personal, reconoce que le gusta la música, pero entiende que debe estar "en su sitio, no en las Llagas". Si algún día se plantea esa posibilidad, será la hermandad la que tenga que decidirlo. "La hermandad, Dios sabrá, pero eso lo tienen que decidir los hermanos. No lo tiene que decidir el público externo", afirma.

  • Zarzuela junto al Señor de la Vía Crucis. 

Patrimonio, costaleros y el futuro de San Francisco

Entre los asuntos que tendrá que afrontar durante su mandato se encuentra también la situación de la cuadrilla de costaleros del paso de palio, que es asalariada, la única con esta condición en la Semana Santa jerezana. Zarzuela reconoce que se trata de "una carga económica importante" y que recuperar una cuadrilla integrada por hermanos queda todavía lejos. "Es difícil que la cuadrilla la integren hermanos", explica, y argumenta que "hay muchos costaleros aficionados que los son a otro estilo. A este estilo de mi hermandad es complicado ser aficionado".

En materia patrimonial, la hermandad mantiene abierto un proceso de restauración de la orfebrería del palio. Ya se han restaurado los varales y la candelería al completo, mientras que los candelabros de cola están actualmente en proceso y, si todo marcha según lo previsto, saldrán en la Madrugada de 2027. Después quedarán la peana de la Virgen y los baquetones de los respiraderos.

Una vez concluida esta intervención, la intención es recuperar también el proceso iniciado hace más de una década en el paso de misterio, cuando se restauraron los respiraderos y los trabajos quedaron paralizados. El objetivo será continuar con el canasto, los faroles y los candelabros de guardabrisa.

El manto, una prioridad 

Los bordados presentan igualmente algunas dificultades. Zarzuela considera que, como ocurre con bordados de aquellos años a los que no se ha realizado un seguimiento ni un mantenimiento continuado, se encuentran "un poco delicados". El manto es la pieza que más preocupa. Hace aproximadamente un lustro se le realizó un arreglo y, desde entonces, parece estar aguantando, aunque considera que será necesario acometer una nueva intervención "no muy a largo plazo".

La relación con la iglesia de San Francisco forma parte igualmente de la realidad cotidiana de la hermandad. Zarzuela aclara que no es la corporación como tal la que se encarga de abrir y cerrar el templo, sino hermanos de la hermandad que realizan esta labor por parte de la comunidad de franciscanos de Chipiona, a la que muestra su agradecimiento.

No hay miedo a asumir San Francisco

Sobre la posibilidad de que la hermandad pudiera hacerse cargo de la iglesia, asegura que no le consta que haya existido ningún ofrecimiento por parte de la orden. Tampoco habla de miedo ante esa posibilidad, aunque sí de responsabilidad. "Es una iglesia grande, es una iglesia que hay que mantener", señala. Considera que, si San Francisco permanece abierto por las mañanas y mantiene la afluencia de público, podría ser una responsabilidad asumible.

Al mirar hacia el final de los cuatro años de mandato, Zarzuela no imagina una transformación de las Cinco Llagas, sino una continuidad de lo que actualmente considera un momento de bonanza. Internamente, le gustaría encontrar "la hermandad como la estoy viendo actualmente", abierta y con la gente dentro. Y en la calle quiere seguir viendo "siempre la misma hermandad, la que conocemos de siempre, con su idiosincrasia, con su forma de ser, con las adaptaciones que los tiempos nos requieren".

Su deseo final es, precisamente, que esas adaptaciones no terminen convirtiendo a la corporación en algo distinto de lo que siempre ha sido. "No me gustaría ver una hermandad cambiada, porque la hermandad es así, y no creo que haya que cambiarla".

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