La familia de Pepe Ballesteros, histórico hostelero vinculado a la Venta Esteban, fallecido este pasado sábado, ha querido expresar públicamente su agradecimiento tras las numerosas muestras de cariño recibidas después de su óbito. Su hija Maite ha trasladado un mensaje de reconocimiento y afecto que resalta el valor de una figura muy querida en Jerez y en el ámbito de la hostelería, subrayando el acompañamiento recibido en uno de los momentos más difíciles para los suyos.
En su despedida, Maite trasladó un sentimiento de dolor acompañado de agradecimiento, al afirmar que “mi corazón está roto, pero también lleno de gratitud infinita, pues me has dejado llena de amor, te hemos disfrutado a cada instante, nos has dado lo mejor de ti…”. En ese recuerdo, evocó la bondad y generosidad de su padre, al que describió como poseedor de “un corazón generoso y una bondad a raudales”, convencida de que ahora “Dios se ha enamorado de tu corazón noble papá y ahora tienes una misión en el cielo”.
La hija del hostelero destacó el orgullo familiar por la huella que deja Ballesteros, señalando que se siente “orgullosa de ti, de tener un padre tan querido, respetado y valorado”. En ese mismo plano personal, aludió al apoyo constante de su madre, a la que describió como “llena de amor por ti”, y subrayó el legado más importante que permanece: “aquí has dejado un legado y lo más grande que tengo, mi madre”.
Reconocimiento al apoyo institucional, sanitario y social
El agradecimiento se extendió de manera expresa al personal sanitario, en especial a los médicos intensivistas del Hospital de Jerez, de quienes destacó que “durante estos días han luchado con toda su ciencia, su entrega y su humanidad por salvar la vida de papá”. En su mensaje, remarcó que “hicieron lo imposible, y eso nunca lo olvidaremos”, situando su labor como un pilar fundamental en los últimos días.
También tuvo palabras de reconocimiento para las autoridades locales, agradeciendo a “la excelentísima alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, y a las máximas autoridades del Ayuntamiento de Jerez, mandos y representantes de la Policía Local y de la Guardia Civil por acompañarnos”. Junto a ellas, resaltó el apoyo de amigos llegados “desde todos los rincones de España”, cuya presencia definió como “un bálsamo” en medio del duelo.
El mundo de la hostelería jerezana ocupó un lugar central en el mensaje, al reconocer el cariño mostrado por compañeros que “han sentido su marcha como propia”. A ese respaldo se sumó el de la familia extensa, “hermanos, sobrinos y cuñados”, a quienes agradeció haber sido “el refugio y la fuerza en estos días tan oscuros”, acompañándolo “hasta el final” sin perder la esperanza.
En el plano más íntimo, Maite dedicó palabras a su madre, “la compañera de vida”, y a su hermano, al que describió como “el apoyo, la voz calmada, el que ha cuidado de todos mientras el corazón se le rompía”. El recuerdo de Pepe Ballesteros se cerró con una imagen ligada a su trayectoria profesional y humana: “fuiste la gran sonrisa en los salones de la Venta Esteban”, alguien que dio de comer “al rey, a grandes empresarios, a artistas”, pero sobre todo “cariño, risas, calor humano”. Una despedida que concluye con la certeza de que “tu luz no se apaga, brilla en cada recuerdo”.






