José Ballesteros Pérez, Pepe de la Venta Esteban, ha fallecido en la mañana de este domingo en el Hospital de Jerez, donde se encontraba ingresado en estado muy grave después de sufrir un accidente cerebrovascular tras el pasado Día de Reyes, como ha venido informando lavozdelsur.es. Así lo han confirmado a este periódico fuentes de la familia del popular hostelero jerezano.
Con el conocido restaurante de vacaciones tras otra exitosa temporada navideña ya clausurada, y a las puertas de la designación de su ciudad natal como Capital Española de la Gastronomía en este 2026, la gran sonrisa tras la barra del mítico establecimiento hostelero de Jerez no ha podido superar el trance y ha fallecido a los 59 años.
Las muestras de ánimos, apoyos, oraciones y deseos de mejoría han corrido como la pólvora estos días a través de llamadas, comentarios en la calle y por todas las redes sociales. Jerez, su ciudad, ha estado en vilo en los últimos días, pendiente de la evolución del querido Pepe. Cientos y cientos de personas han elogiado al hostelero y le han enviado apoyo y energía, expectantes por ver si era posible evitar el tristísimo desenlace. Una amplísima prueba de lo querido y respetado que siempre fue uno de los fundadores junto a sus hermanos —Manolo, Paco, Pedro y Esteban— de este templo de la gastronomía jerezana.

Pepe Ballesteros recogiendo un reconocimiento de la Confederación de Empresarios de Cádiz, en 2022.
Una historia hostelera en fotografías: de Quintero y Chiquito a Rajoy, Guerra y el rey Felipe VI
Pepe Ballesteros, el comercial, el relaciones públicas, el bondadoso y afable rostro más visible del negocio de la carretera de Caulina, empezó muy joven en la restauración junto a sus hermanos. Hombre fuerte tras la barra, era junto a Esteban la bienvenida al negocio de clientes habituales, esporádicos y de personalidades que han llegado hasta el mismísimo rey Felipe VI.
Con decenas y decenas de estas celebridades y personalidades de todos los signos y colores —de Jesús Quintero y Chiquito de la Calzada a Alfonso Guerra y Mariano Rajoy— se retrató Pepe. Sonriente, en el sitio, abriendo la puerta del universo gastronómico de Esteban, una comida tradicional tan simple y tan compleja a la vez.
Unas fotografías que reflejan su personalidad, que decoran las paredes de la venta y a las que ahora se las mirará recordando la huella que dejó el bueno de Pepe en su casa y en su tierra. O como ha escrito su hija Maite en la tarde del pasado sábado en su muro de Facebook: "¡Te queremos papá! Todo el mundo te quiere". Descanse en paz.





