Una familia de Mallorca ha acudido a la Policía Nacional para poner en conocimiento de los agentes la situación que, según sostiene, ha vivido una joven vinculada durante el último curso a un proyecto de baloncesto femenino desarrollado en Jerez.
La denuncia, a la que ha tenido acceso lavozdelsur.es, fue presentada en Palma de Mallorca el pasado mes de julio. En ella, una familiar relata una serie de circunstancias ocurridas desde que la joven, entonces todavía menor de edad, se trasladó a Jerez en septiembre de 2025 para continuar sus estudios y desarrollar su carrera deportiva.
La chica había llegado a la provincia de Cádiz dentro de un programa que reunía a jugadoras procedentes de distintos puntos de España. Durante una primera etapa, las menores se alojaban en una residencia mientras estudiaban y entrenaban con sus respectivos equipos.
Según relata su familia, durante los meses posteriores comenzaron a apreciar una atención que consideraron excesiva por parte de un responsable del proyecto deportivo hacia la joven. Entre otras circunstancias, sostienen que comenzó a realizar traslados con ella al margen de los vehículos habituales del equipo y a intervenir cada vez más en aspectos deportivos y personales de su vida.
La familia asegura además que la jugadora abandonó la residencia en la que inicialmente se alojaba para pasar a vivir en otra vivienda relacionada con personas del entorno del club.
La joven se distancia de su familia
La preocupación terminó trasladándose a dependencias policiales. La documentación aportada a este medio confirma que un familiar presentó formalmente una denuncia ante la Policía Nacional en Palma de Mallorca en julio de 2026, en la que expuso una sucesión de situaciones que, a juicio de la familia, podían constituir un abuso de la posición de autoridad que ejercía el responsable deportivo sobre la joven.
El relato policial recoge igualmente que la deportista había llegado a Jerez con 17 años y alcanzó posteriormente la mayoría de edad. También refleja la preocupación de sus familiares por lo que describen como un progresivo distanciamiento de su entorno y una creciente dependencia respecto al responsable del club.
Una de las situaciones que más inquietud generó en la familia fue un desplazamiento fuera de Jerez que, según su versión, se planteó con la finalidad de realizar una actividad deportiva relacionada con una jugadora profesional. Los familiares sostienen que desconocían inicialmente algunas de las condiciones en las que se iba a desarrollar ese viaje.
La denuncia también recoge que el entorno familiar percibió durante los últimos meses un fuerte cambio en el comportamiento de la joven, especialmente en su relación con las personas más cercanas.
La familia denuncia presión y aislamiento de la joven
La situación se complicó una vez que la jugadora cumplió los 18 años. Para la familia, que haya alcanzado la mayoría de edad no elimina las dudas sobre una relación iniciada cuando todavía era menor ni sobre la diferencia de posición existente entre una deportista joven y un responsable de la estructura que condicionaba parte de su carrera deportiva.
Sus familiares sostienen que, durante aproximadamente diez meses, se produjo un proceso de presión, aislamiento y distanciamiento familiar bajo la promesa de impulsar su futuro dentro del baloncesto profesional. Se trata, en cualquier caso, de afirmaciones formuladas por la familia y trasladadas a la Policía que no pueden presentarse como hechos probados.
El conflicto alcanzó uno de sus momentos de mayor tensión durante el verano, cuando la joven ya se encontraba de regreso con su familia. Según el relato aportado, un encuentro con el responsable deportivo terminó en una fuerte discusión sobre la decisión de la jugadora de regresar o no a Jerez. Desde ese momento, los familiares aseguran que la relación con ella se deterioró todavía más.
La familia cuestiona la respuesta recibida en el ámbito deportivo
Además de acudir a la Policía, la familia afirma haber trasladado lo ocurrido a organismos del baloncesto andaluz. Su queja principal es que recibieron como respuesta que se trataba de un asunto personal y que, al ser la deportista ya mayor de edad, quedaba fuera del ámbito estrictamente deportivo.
Los familiares rechazan esa interpretación. Consideran que cuando existe una posición jerárquica entre responsables de una entidad deportiva y jóvenes que dependen de ella para entrenar, competir, desplazarse o alojarse, el asunto no puede desligarse completamente de la actividad deportiva.
También mantienen que intentaron buscar la mediación de personas vinculadas al proyecto. Según su versión, inicialmente recibieron garantías de que se establecerían mecanismos para separar la actividad de la jugadora de la del directivo cuestionado, pero posteriormente comprobaron que la relación entre ambos continuaba. Ante sus sospechas, aseguran haber contratado incluso los servicios de un detective privado para conocer qué ocurría después del regreso de la joven a Jerez.
Piden protocolos para actuar ante estas situaciones
La familia insiste en que su propósito ahora es conseguir que las instituciones examinen lo sucedido y que existan protocolos capaces de proteger a los deportistas jóvenes cuando se producen situaciones de este tipo.
Su preocupación, explican, va más allá de este caso concreto. Consideran necesario que los clubes y federaciones establezcan límites claros, canales independientes de comunicación y mecanismos de protección para las deportistas jóvenes, de forma que las familias puedan trasladar cualquier inquietud sin que ello dependa exclusivamente de las relaciones internas de cada entidad.
Una familia de Mallorca ha acudido a la Policía Nacional para poner en conocimiento de los agentes la situación que, según sostiene, ha vivido una joven vinculada durante el último curso a un proyecto de baloncesto femenino desarrollado en Jerez.
La denuncia, a la que ha tenido acceso lavozdelsur.es, fue presentada en Palma de Mallorca el pasado mes de julio. En ella, una familiar relata una serie de circunstancias ocurridas desde que la joven, entonces todavía menor de edad, se trasladó a Jerez en septiembre de 2025 para continuar sus estudios y desarrollar su carrera deportiva.
La chica había llegado a la provincia de Cádiz dentro de un programa que reunía a jugadoras procedentes de distintos puntos de España. Durante una primera etapa, las menores se alojaban en una residencia mientras estudiaban y entrenaban con sus respectivos equipos.
Según relata su familia, durante los meses posteriores comenzaron a apreciar una atención que consideraron excesiva por parte de un responsable del proyecto deportivo hacia la joven. Entre otras circunstancias, sostienen que comenzó a realizar traslados con ella al margen de los vehículos habituales del equipo y a intervenir cada vez más en aspectos deportivos y personales de su vida.
La familia asegura además que la jugadora abandonó la residencia en la que inicialmente se alojaba para pasar a vivir en otra vivienda relacionada con personas del entorno del club.
La joven se distancia de su familia
La preocupación terminó trasladándose a dependencias policiales. La documentación aportada a este medio confirma que un familiar presentó formalmente una denuncia ante la Policía Nacional en Palma de Mallorca en julio de 2026, en la que expuso una sucesión de situaciones que, a juicio de la familia, podían constituir un abuso de la posición de autoridad que ejercía el responsable deportivo sobre la joven.
El relato policial recoge igualmente que la deportista había llegado a Jerez con 17 años y alcanzó posteriormente la mayoría de edad. También refleja la preocupación de sus familiares por lo que describen como un progresivo distanciamiento de su entorno y una creciente dependencia respecto al responsable del club.
Una de las situaciones que más inquietud generó en la familia fue un desplazamiento fuera de Jerez que, según su versión, se planteó con la finalidad de realizar una actividad deportiva relacionada con una jugadora profesional. Los familiares sostienen que desconocían inicialmente algunas de las condiciones en las que se iba a desarrollar ese viaje.
La denuncia también recoge que el entorno familiar percibió durante los últimos meses un fuerte cambio en el comportamiento de la joven, especialmente en su relación con las personas más cercanas.
La familia denuncia presión y aislamiento de la joven
La situación se complicó una vez que la jugadora cumplió los 18 años. Para la familia, que haya alcanzado la mayoría de edad no elimina las dudas sobre una relación iniciada cuando todavía era menor ni sobre la diferencia de posición existente entre una deportista joven y un responsable de la estructura que condicionaba parte de su carrera deportiva.
Sus familiares sostienen que, durante aproximadamente diez meses, se produjo un proceso de presión, aislamiento y distanciamiento familiar bajo la promesa de impulsar su futuro dentro del baloncesto profesional. Se trata, en cualquier caso, de afirmaciones formuladas por la familia y trasladadas a la Policía que no pueden presentarse como hechos probados.
El conflicto alcanzó uno de sus momentos de mayor tensión durante el verano, cuando la joven ya se encontraba de regreso con su familia. Según el relato aportado, un encuentro con el responsable deportivo terminó en una fuerte discusión sobre la decisión de la jugadora de regresar o no a Jerez. Desde ese momento, los familiares aseguran que la relación con ella se deterioró todavía más.
La familia cuestiona la respuesta recibida en el ámbito deportivo
Además de acudir a la Policía, la familia afirma haber trasladado lo ocurrido a organismos del baloncesto andaluz. Su queja principal es que recibieron como respuesta que se trataba de un asunto personal y que, al ser la deportista ya mayor de edad, quedaba fuera del ámbito estrictamente deportivo.
Los familiares rechazan esa interpretación. Consideran que cuando existe una posición jerárquica entre responsables de una entidad deportiva y jóvenes que dependen de ella para entrenar, competir, desplazarse o alojarse, el asunto no puede desligarse completamente de la actividad deportiva.
También mantienen que intentaron buscar la mediación de personas vinculadas al proyecto. Según su versión, inicialmente recibieron garantías de que se establecerían mecanismos para separar la actividad de la jugadora de la del directivo cuestionado, pero posteriormente comprobaron que la relación entre ambos continuaba. Ante sus sospechas, aseguran haber contratado incluso los servicios de un detective privado para conocer qué ocurría después del regreso de la joven a Jerez.
Piden protocolos para actuar ante estas situaciones
La familia insiste en que su propósito ahora es conseguir que las instituciones examinen lo sucedido y que existan protocolos capaces de proteger a los deportistas jóvenes cuando se producen situaciones de este tipo.
Su preocupación, explican, va más allá de este caso concreto. Consideran necesario que los clubes y federaciones establezcan límites claros, canales independientes de comunicación y mecanismos de protección para las deportistas jóvenes, de forma que las familias puedan trasladar cualquier inquietud sin que ello dependa exclusivamente de las relaciones internas de cada entidad.
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