Una familia de Huelva afrontará el próximo lunes 27 de julio un momento decisivo después de casi cuatro décadas de incertidumbre. Los restos de la bebé que enterraron en 1987 serán exhumados para comprobar si realmente pertenecen a la hija de Francisca Márquez Orta o si, por el contrario, la niña pudo ser robada poco después de nacer.
La intervención se llevará a cabo a las 11.00 horas en el Cementerio Parroquial de Moguer, según ha comunicado la asociación Bebés Robados a través de sus redes sociales. La actuación ha sido solicitada por la propia familia, que busca una respuesta definitiva a las dudas que mantiene desde el fallecimiento de la pequeña en el Hospital Manuel Lois de Huelva.
La apertura se realizará en un nicho familiar, donde permanecen sepultados los restos atribuidos a la bebé. La familia decidió impulsar la exhumación después de que sus integrantes no pudieran ver el cuerpo de la niña en el momento del enterramiento, una circunstancia que ha alimentado sus sospechas durante cerca de 40 años.
Los trabajos estarán dirigidos por Moisés Rodríguez Bayona, profesor de la Universidad de Huelva y doctor en Prehistoria y Arqueología. El especialista se encargará de recuperar los restos óseos depositados en el nicho y de recoger las muestras necesarias para realizar posteriormente las pruebas genéticas.
Una vez completada la recuperación, las muestras serán enviadas a un laboratorio privado. Allí se procederá a extraer el ADN y a compararlo con la muestra genética aportada por la madre. El resultado deberá aclarar científicamente si existe una relación biológica entre Francisca Márquez Orta y los restos enterrados en Moguer.
Análisis de ADN
La exhumación representa así un paso fundamental para una familia que lleva décadas tratando de despejar una pregunta que nunca ha dejado de acompañarla. No haber podido ver el cuerpo antes de su sepultura llevó a los familiares a poner en duda que los restos depositados en el cementerio correspondieran realmente a la recién nacida.
Francisca Márquez Orta, la madre de la bebé, "necesita saber si los restos sepultados corresponden realmente a su hija", ha indicado la asociación Bebés Robados al informar de la intervención. La entidad ha señalado también que será el análisis de ADN el que permita determinar la identidad biológica de los restos.
La familia espera que la comparación genética aporte, por fin, una respuesta concluyente sobre lo sucedido en 1987. La apertura del nicho y el posterior estudio de las muestras permitirán conocer si la bebé enterrada entonces era efectivamente hija de Francisca Márquez Orta o si sus dudas sobre un posible robo tras el nacimiento estaban justificadas.
Una familia de Huelva afrontará el próximo lunes 27 de julio un momento decisivo después de casi cuatro décadas de incertidumbre. Los restos de la bebé que enterraron en 1987 serán exhumados para comprobar si realmente pertenecen a la hija de Francisca Márquez Orta o si, por el contrario, la niña pudo ser robada poco después de nacer.
La intervención se llevará a cabo a las 11.00 horas en el Cementerio Parroquial de Moguer, según ha comunicado la asociación Bebés Robados a través de sus redes sociales. La actuación ha sido solicitada por la propia familia, que busca una respuesta definitiva a las dudas que mantiene desde el fallecimiento de la pequeña en el Hospital Manuel Lois de Huelva.
La apertura se realizará en un nicho familiar, donde permanecen sepultados los restos atribuidos a la bebé. La familia decidió impulsar la exhumación después de que sus integrantes no pudieran ver el cuerpo de la niña en el momento del enterramiento, una circunstancia que ha alimentado sus sospechas durante cerca de 40 años.
Los trabajos estarán dirigidos por Moisés Rodríguez Bayona, profesor de la Universidad de Huelva y doctor en Prehistoria y Arqueología. El especialista se encargará de recuperar los restos óseos depositados en el nicho y de recoger las muestras necesarias para realizar posteriormente las pruebas genéticas.
Una vez completada la recuperación, las muestras serán enviadas a un laboratorio privado. Allí se procederá a extraer el ADN y a compararlo con la muestra genética aportada por la madre. El resultado deberá aclarar científicamente si existe una relación biológica entre Francisca Márquez Orta y los restos enterrados en Moguer.
Análisis de ADN
La exhumación representa así un paso fundamental para una familia que lleva décadas tratando de despejar una pregunta que nunca ha dejado de acompañarla. No haber podido ver el cuerpo antes de su sepultura llevó a los familiares a poner en duda que los restos depositados en el cementerio correspondieran realmente a la recién nacida.
Francisca Márquez Orta, la madre de la bebé, "necesita saber si los restos sepultados corresponden realmente a su hija", ha indicado la asociación Bebés Robados al informar de la intervención. La entidad ha señalado también que será el análisis de ADN el que permita determinar la identidad biológica de los restos.
La familia espera que la comparación genética aporte, por fin, una respuesta concluyente sobre lo sucedido en 1987. La apertura del nicho y el posterior estudio de las muestras permitirán conocer si la bebé enterrada entonces era efectivamente hija de Francisca Márquez Orta o si sus dudas sobre un posible robo tras el nacimiento estaban justificadas.
COMENTARIOS