Gonzalo Sánchez, un cuponero de Adamuz (Córdoba) de 43 años, ha repetido su historia decenas de veces. Porque merece la pena contarla. Y es que tras la catástrofe ferroviaria que tuvo lugar el domingo muy cerca del pueblo, cogió su quad y se dedicó a trasladar a sanitarios hasta el lugar del accidente, y a salvar a heridos.
"Yo llegué allí a las ocho y media —del domingo— y no entré a mi casa hasta las tres de la madrugada", recuerda Gonzalo, en declaraciones a lavozdelsur.es. Una historia, se insiste, muchas veces contada, pero con detalles que prefiere olvidar. Porque lo que vio y lo que vivió fue muy duro.
"Pero es importante que se sepa", dice, una persona a la que muchos tildan de héroe. Pero él se quita mérito. "Nadie merece medallas. Simplemente, por humanidad y por caridad, las personas se ayudan, no es por afán de protagonismo", señala. Y reseña que pasa un "mal rato" cada vez que rememora este episodio.
"Cada vez que me subo a la moto y veo la sangre —y sé de quién es— paso un mal rato. Esta mañana no quería coger la moto, pero me hicieron cogerla y aquí estoy otra vez", señala Gonzalo.
Habla con la familia de Hugo
El último herido que trasladó el cuponero en su quad fue Hugo, un joven de 20 años de Huelva que no encontraba a su madre ni a su amigo, con los que viajaba. Lo llevó a su casa, donde lo acompañó hasta que un equipo de Cruz Roja lo llevó a Córdoba para reunirlo con su tía.
En la entrevista concedida a lavozdelsur.es, Gonzalo cuenta que ha hablado con el padre de Hugo, que está esperando que le confirmen que la madre del joven ha fallecido. "Yo espero que no. Es la peor noticia del día", señala.
El cuponero confiesa que "mientras vosotros estáis aquí —por los medios de comunicación—, es difícil acudir a un especialista. Cuando os vayáis y todo se calme, nos quedaremos los cuatro vecinos hablando de esto, y seguirá la pelota rodando. Seguramente será así".
Él le quita importancia a la ayuda que prestó tras la catástrofe: "Simplemente estuve en primera fila, sacando a todo el que pude, junto a voluntarios de Protección Civil, Guardia Civil, equipos médicos, bomberos… Todo el personal que se juntó allí. Eso no se puede contar: hay que vivirlo y sentirlo".
Grúas trabajando en la zona
A poca distancia de Adamuz, en el lugar del accidente, dos enormes grúas de 400 y 300 toneladas tratarán a lo largo de este martes de enderezar los tres vagones descarrilados del tren Iryo siniestrado, una tarea en la que están apoyados por la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Rafael Marín, jefe del operativo de la empresa Grúas Alhambra, con sede en Granada, desplazado al lugar, ha explicado a EFE que esa será en principio la tarea de esta maquinaria, cuya función se limitará de momento al tren Iryo, dado que en el Alvia, el otro siniestrado, se están llevando a cabo "labores manuales".
En definitiva, se trata de "poner derechos" los vagones descarrilados, una labor que comenzará de inmediato, en cuanto concluyan las labores de explanada del terreno.
Dos técnicos y dos camiones que actúan como contrapeso conforman, con la ayuda de personal de la UME, este dispositivo de Grúas Alhambra, cuyas máquinas son empleadas normalmente para trabajos industriales, especialmente relacionados con plantas eólicas. La cifra de fallecidos se eleva ya a 41 tras recuperarse en la noche del lunes el cuerpo sin vida de una persona en los trabajos de remoción del tren Iryo.





