Un tren de alta velocidad.
Un tren de alta velocidad.

Quien pudiera tener la capacidad de hacer retroceder el tiempo, y evitar las tragedias que se llevan por delante la vida de tantas personas, poseer ese don para hacer de este mundo un lugar mejor. Pero el destino es caprichoso, y en él, parece escribirse un futuro a veces oscuro e indeseable. El accidente ferroviario ocurrido este pasado domingo en las cercanías del pueblo cordobés de Adamuz, nos deja claro que la vida depende de las circunstancias que nos rodean, que una decisión, por muy insignificante que pueda parecer, nos salva la vida o nos conduce a una muerte inevitable. Pequeñas acciones que alteran el futuro y nos colocan en un escenario distinto.

Una de las supervivientes, Lola Beltrán, salvó su vida porque decidió cambiar al vagón número tres, donde se encontraban unas amigas. En su billete, su asiento marcaba otro lugar, donde seguro le hubiera aguardado un desenlace diferente, pero quiso el destino que no fuera así. "Íbamos tres amigas y queríamos ir juntas. Una de ellas iba en el vagón número uno, el más afectado, y no se cambió. La hemos localizado y está ingresada, pero está estable", afirmaba la joven a los medios.

Otro de los muchos casos es el de Pilar y su marido, una pareja de jubilados que se encontraban en Málaga, y que decidieron no hacer ese viaje porque el buen tiempo les invitó a quedarse una noche más. Esquivaron la posible muerte por una decisión de última hora. "Pensé que era buena idea pasar un día más, fue toda una iluminación".

También es estremecedor el testimonio de algunos opositores que se dirigían a la capital madrileña para examinarse. La gran mayoría ocupaban el mismo vagón, uno de los más perjudicados. Pero las circunstancias quisieron que Rocío, una opositora de 49 años, decidiera desplazarse por otros medios, concretamente tomando el AVE desde Sevilla a Madrid. Aquello le salvó la vida, cambió su destino. Pero hay decisiones que, sin saberlo, alteran el futuro de una manera que no podemos concebir. En ese grupo de opositores, se encontraban algunos profesores de academias, los cuales decidieron ir a la cantina del tren para tomar un café. Dos minutos después, se produjo la tragedia, y, hasta el momento, nada se sabe de ellos.

Otra de esas personas que ha sobrevivido al desastre ferroviario es Merakio, un influencer argentino residente en Madrid. Tanto él como su pareja han salvado su vida, aunque su testimonio refleja como las pequeñas decisiones pueden alterar el transcurso de los hechos: "una mujer que se encontraba en el vagón ocho acudió al baño. Al encontrarse ocupado, se dirigió al vagón cinco. Esto le salvó la vida".

Lamentablemente, el destino no es igual para todos. Pequeñas decisiones, pero a la inversa, significaron un giro inesperado en los acontecimientos. Cuando hablamos del destino, nos referimos a una fuerza sobrenatural, o un plan que guía los eventos futuros hacia un fin indeterminado. Desde un punto de vista filosófico, esto se puede relacionar con el libre albedrío, dejando la incertidumbre de estar todo predeterminado, o si quizás existe un propósito inevitable.

Sea como fuere, todo parece muy injusto. La vida nos depara esos misterios en nuestro día a día, y, a veces, no podemos hacer nada para evitarlo. Vivir es un milagro constante, y, en muchas ocasiones, no depende de nosotros.

(En memoria de todos los afectados)

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