Ha fallecido Ana María Sanchidrián, exconcejala del Ayuntamiento de Cádiz por el Partido Andalucista (PA) en los años 90, según ha adelantado Diario de Cádiz. Abogada de profesión durante buena parte de su trayectoria y posteriormente volcada en la literatura, Sanchidrián estuvo también estrechamente vinculada al urbanismo y a la vida pública gaditana. Nacida en Cádiz, regresó a su ciudad después de haber residido en distintos lugares por motivos laborales. Así lo explicaba ella misma en una entrevista concedida a la editorial Adarve, con la que publicó Maldita fatalidad. Estudió Derecho y, tras trabajar durante algunos años para la Administración, comenzó a ejercer la abogacía, especializándose en el ámbito urbanístico.
Durante esa etapa participó en la redacción de diferentes instrumentos de planeamiento, desde Planes Generales hasta pequeñas Unidades de Ejecución. Su concepción del urbanismo estaba especialmente ligada a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y a la necesidad de garantizar servicios básicos e infraestructuras adecuadas. Con el paso de los años decidió abandonar la abogacía para dedicarse por completo a otra vocación que, según contaba, la había acompañado desde pequeña: la escritura. Sus primeros pasos literarios estuvieron centrados principalmente en el relato corto, un formato que podía compatibilizar mejor con sus obligaciones profesionales.
Más adelante dio el salto a la novela. Su primera obra en este género fue Los sueños rotos, a la que siguieron títulos como Maldita fatalidad y El legado del alarife. Sus historias acostumbraban a trasladar al lector a épocas pasadas, con una destacada labor previa de documentación, una apuesta por el rigor histórico y un estilo directo y descriptivo.
Su trayectoria se extendió además a la radio, donde colaboró como contertulia en diferentes programas. Ella misma se definía a través de cualidades como la curiosidad, el sentido del humor y la perseverancia. Para Sanchidrián, escribir era una actividad natural, nacida de su interés por investigar, imaginar historias y terminar trasladándolas al papel.
Ha fallecido Ana María Sanchidrián, exconcejala del Ayuntamiento de Cádiz por el Partido Andalucista (PA) en los años 90, según ha adelantado Diario de Cádiz. Abogada de profesión durante buena parte de su trayectoria y posteriormente volcada en la literatura, Sanchidrián estuvo también estrechamente vinculada al urbanismo y a la vida pública gaditana. Nacida en Cádiz, regresó a su ciudad después de haber residido en distintos lugares por motivos laborales. Así lo explicaba ella misma en una entrevista concedida a la editorial Adarve, con la que publicó Maldita fatalidad. Estudió Derecho y, tras trabajar durante algunos años para la Administración, comenzó a ejercer la abogacía, especializándose en el ámbito urbanístico.
Durante esa etapa participó en la redacción de diferentes instrumentos de planeamiento, desde Planes Generales hasta pequeñas Unidades de Ejecución. Su concepción del urbanismo estaba especialmente ligada a la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos y a la necesidad de garantizar servicios básicos e infraestructuras adecuadas. Con el paso de los años decidió abandonar la abogacía para dedicarse por completo a otra vocación que, según contaba, la había acompañado desde pequeña: la escritura. Sus primeros pasos literarios estuvieron centrados principalmente en el relato corto, un formato que podía compatibilizar mejor con sus obligaciones profesionales.
Más adelante dio el salto a la novela. Su primera obra en este género fue Los sueños rotos, a la que siguieron títulos como Maldita fatalidad y El legado del alarife. Sus historias acostumbraban a trasladar al lector a épocas pasadas, con una destacada labor previa de documentación, una apuesta por el rigor histórico y un estilo directo y descriptivo.
Su trayectoria se extendió además a la radio, donde colaboró como contertulia en diferentes programas. Ella misma se definía a través de cualidades como la curiosidad, el sentido del humor y la perseverancia. Para Sanchidrián, escribir era una actividad natural, nacida de su interés por investigar, imaginar historias y terminar trasladándolas al papel.
COMENTARIOS