Ediciones:

Seguir en Discover

deportes

La vergonzosa práctica en el fútbol base que denuncia el 'árbitro de la paz': "Hay niños que se quedan sin jugar"

"Para mí esto es una auténtica barbaridad y es algo muy contrario al espíritu del deporte base", ha señalado Ángel Andrés Jiménez

  • Ángel Andrés Jiménez, conocido como el 'árbitro de la paz'.

Ángel Andrés Jiménez Bonillo, conocido popularmente como el árbitro de la paz, ha vuelto a alzar la voz en defensa de los valores del deporte formativo con una denuncia que ha reabierto el debate sobre determinadas prácticas en el fútbol base. El colegiado y profesor malagueño, reconocido por sus mensajes a favor de la deportividad y el respeto entre jugadores, entrenadores y familias, ha cuestionado una dinámica que algunos clubes utilizan para reforzar equipos en momentos clave de la temporada con el único objetivo de ganar.

El árbitro ha puesto el foco en aquellos casos en los que ciertos futbolistas son inscritos en la categoría más baja correspondiente a su edad, aunque habitualmente compitan con equipos de nivel superior dentro de su misma edad. Una fórmula que permite a los entrenadores utilizar a esos jugadores en distintas plantillas en función de las necesidades competitivas, especialmente cuando un ascenso o una permanencia están en juego.

Una práctica que desvirtúa el deporte base

Ángel ha relatado una experiencia personal vivida hace tiempo durante un partido de categoría Alevín, donde quedó sorprendido por el nivel de un futbolista que destacaba claramente sobre el resto. Según recordó, una persona presente en la grada le explicó que "este chico tiene ficha de Cuarta, pero suele jugar con el equipo de Primera", algo que le llevó a cuestionarse cómo podía producirse una situación así dentro del fútbol formativo.

El árbitro de la paz aseguró haber recibido entonces la explicación de que esta dinámica "se hace en algunos equipos, en algunos clubes, que se hace ficha de la categoría más baja para que luego, en función de la necesidad, juegue donde venga bien". En su relato, incidió en que este recurso suele intensificarse en el tramo decisivo del campeonato, cuando determinados equipos buscan asegurar un ascenso o evitar un descenso mediante la incorporación puntual de futbolistas con un nivel superior al de la categoría.

El impacto en los menores y la crítica a clubes y familias

El colegiado malagueño ha mostrado especial preocupación por las consecuencias que esta situación puede tener sobre los niños que forman parte de esos equipos y que, pese a entrenar toda la semana, terminan quedándose fuera de las convocatorias. En este sentido, lamentó que "hay niños que se quedan sin jugar" porque determinados clubes consideran prioritario alinear a un jugador concreto "para ganar un partido, para salvar al equipo de un descenso o para conseguir un ascenso o una liga".

Jiménez Bonillo cuestionó además la normalización de esta situación tanto por parte de algunas familias como de los responsables de las entidades deportivas. "¿Cómo es posible que los demás padres del equipo no se quejen?" y "¿Cómo es posible que el club, los que dirigen el club, permitan que ocurra esto?", se preguntó antes de concluir con una valoración contundente: "Para mí esto es una auténtica barbaridad y es algo muy contrario al espíritu del deporte base".

Ángel Andrés Jiménez Bonillo, conocido popularmente como el árbitro de la paz, ha vuelto a alzar la voz en defensa de los valores del deporte formativo con una denuncia que ha reabierto el debate sobre determinadas prácticas en el fútbol base. El colegiado y profesor malagueño, reconocido por sus mensajes a favor de la deportividad y el respeto entre jugadores, entrenadores y familias, ha cuestionado una dinámica que algunos clubes utilizan para reforzar equipos en momentos clave de la temporada con el único objetivo de ganar.

El árbitro ha puesto el foco en aquellos casos en los que ciertos futbolistas son inscritos en la categoría más baja correspondiente a su edad, aunque habitualmente compitan con equipos de nivel superior dentro de su misma edad. Una fórmula que permite a los entrenadores utilizar a esos jugadores en distintas plantillas en función de las necesidades competitivas, especialmente cuando un ascenso o una permanencia están en juego.

Una práctica que desvirtúa el deporte base

Ángel ha relatado una experiencia personal vivida hace tiempo durante un partido de categoría Alevín, donde quedó sorprendido por el nivel de un futbolista que destacaba claramente sobre el resto. Según recordó, una persona presente en la grada le explicó que "este chico tiene ficha de Cuarta, pero suele jugar con el equipo de Primera", algo que le llevó a cuestionarse cómo podía producirse una situación así dentro del fútbol formativo.

El árbitro de la paz aseguró haber recibido entonces la explicación de que esta dinámica "se hace en algunos equipos, en algunos clubes, que se hace ficha de la categoría más baja para que luego, en función de la necesidad, juegue donde venga bien". En su relato, incidió en que este recurso suele intensificarse en el tramo decisivo del campeonato, cuando determinados equipos buscan asegurar un ascenso o evitar un descenso mediante la incorporación puntual de futbolistas con un nivel superior al de la categoría.

El impacto en los menores y la crítica a clubes y familias

El colegiado malagueño ha mostrado especial preocupación por las consecuencias que esta situación puede tener sobre los niños que forman parte de esos equipos y que, pese a entrenar toda la semana, terminan quedándose fuera de las convocatorias. En este sentido, lamentó que "hay niños que se quedan sin jugar" porque determinados clubes consideran prioritario alinear a un jugador concreto "para ganar un partido, para salvar al equipo de un descenso o para conseguir un ascenso o una liga".

Jiménez Bonillo cuestionó además la normalización de esta situación tanto por parte de algunas familias como de los responsables de las entidades deportivas. "¿Cómo es posible que los demás padres del equipo no se quejen?" y "¿Cómo es posible que el club, los que dirigen el club, permitan que ocurra esto?", se preguntó antes de concluir con una valoración contundente: "Para mí esto es una auténtica barbaridad y es algo muy contrario al espíritu del deporte base".

COMENTARIOS