El calor se ha convertido en uno de los grandes enemigos de La Vuelta y ha obligado a la organización a tomar una decisión excepcional. La etapa de este domingo, entre Palma del Río y Córdoba, ha sido reducida para evitar que los corredores permanezcan durante casi cinco horas expuestos a las altas temperaturas. La medida se ha adoptado después de varios días en los que el calor en Andalucía ha elevado al límite la exigencia de la carrera.
La jornada contará finalmente con 110,2 kilómetros, frente a los 189,7 previstos inicialmente. La salida neutralizada se retrasará hasta las 14:50 y la salida lanzada tendrá lugar a las 15:00. El cambio de recorrido se producirá en el kilómetro 52, donde el pelotón tomará la CO-3402 en dirección a Santa María de Trassierra, en lugar de continuar por la A-3075 hacia Villaviciosa de Córdoba, como estaba previsto.
Las previsiones meteorológicas han sido determinantes para la decisión. Aemet sitúa la máxima en Córdoba alrededor de los 39 grados, con una sensación térmica que podría alcanzar los 41, mientras que en Palma del Río se han llegado a manejar temperaturas de hasta 41 grados. La provincia cordobesa ha vivido una semana especialmente calurosa, con registros superiores a los 40 grados y un máximo de 43,1ºC en el aeropuerto de Córdoba el jueves.
El cambio de recorrido
"La decisión ha sido tomada tras la activación del protocolo por temperaturas extremas y previa reunión entre los representantes del Colegio de Comisarios, los equipos, los corredores y la dirección de La Vuelta, una vez atendidas todas las consideraciones realizadas por las partes y circunstancias climatológicas previstas para la etapa de mañana", ha confirmado la organización. La modificación responde exclusivamente a motivos de seguridad, después de varios días en los que las altas temperaturas han condicionado el desarrollo de la competición.
El calor, habitual en las carreteras andaluzas durante el mes de septiembre, ha adquirido en esta edición una intensidad y una duración extraordinarias. Los corredores han afrontado jornadas en las que han buscado cualquier sombra y han recurrido a los bidones de agua para combatir las temperaturas. Este domingo, antes incluso de que comience la etapa, el termómetro se ha convertido en un rival más de La Vuelta y ha obligado a modificar el recorrido previsto.
El calor se ha convertido en uno de los grandes enemigos de La Vuelta y ha obligado a la organización a tomar una decisión excepcional. La etapa de este domingo, entre Palma del Río y Córdoba, ha sido reducida para evitar que los corredores permanezcan durante casi cinco horas expuestos a las altas temperaturas. La medida se ha adoptado después de varios días en los que el calor en Andalucía ha elevado al límite la exigencia de la carrera.
La jornada contará finalmente con 110,2 kilómetros, frente a los 189,7 previstos inicialmente. La salida neutralizada se retrasará hasta las 14:50 y la salida lanzada tendrá lugar a las 15:00. El cambio de recorrido se producirá en el kilómetro 52, donde el pelotón tomará la CO-3402 en dirección a Santa María de Trassierra, en lugar de continuar por la A-3075 hacia Villaviciosa de Córdoba, como estaba previsto.
Las previsiones meteorológicas han sido determinantes para la decisión. Aemet sitúa la máxima en Córdoba alrededor de los 39 grados, con una sensación térmica que podría alcanzar los 41, mientras que en Palma del Río se han llegado a manejar temperaturas de hasta 41 grados. La provincia cordobesa ha vivido una semana especialmente calurosa, con registros superiores a los 40 grados y un máximo de 43,1ºC en el aeropuerto de Córdoba el jueves.
El cambio de recorrido
"La decisión ha sido tomada tras la activación del protocolo por temperaturas extremas y previa reunión entre los representantes del Colegio de Comisarios, los equipos, los corredores y la dirección de La Vuelta, una vez atendidas todas las consideraciones realizadas por las partes y circunstancias climatológicas previstas para la etapa de mañana", ha confirmado la organización. La modificación responde exclusivamente a motivos de seguridad, después de varios días en los que las altas temperaturas han condicionado el desarrollo de la competición.
El calor, habitual en las carreteras andaluzas durante el mes de septiembre, ha adquirido en esta edición una intensidad y una duración extraordinarias. Los corredores han afrontado jornadas en las que han buscado cualquier sombra y han recurrido a los bidones de agua para combatir las temperaturas. Este domingo, antes incluso de que comience la etapa, el termómetro se ha convertido en un rival más de La Vuelta y ha obligado a modificar el recorrido previsto.
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