cultura

La Universidad de Granada se desmarca del veto a Ariana Harwicz en el festival Cultur-Alh: la autora rechaza el boicot a Israel

El comunicado, difundido este sábado, atribuye la retirada de la invitación a la dirección del certamen y subraya que no fue adoptada ni respaldada por su equipo de gobierno

  • Ariana Harwicz, en una imagen de archivo. -

La Universidad de Granada (UGR) ha roto su silencio este sábado sobre uno de los casos culturales más polémicos de la semana. A través de un comunicado oficial, la institución se desmarca de la retirada de la invitación a la escritora argentina Ariana Harwicz para participar en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh, que arranca el próximo lunes 21 de septiembre.

El texto, difundido ante las informaciones publicadas en distintos medios, sostiene que la decisión "fue adoptada por la dirección del festival en el ejercicio de las funciones de gestión de su programación" y añade una matización que marca distancias: "Esta decisión no fue adoptada, aprobada ni respaldada por el Equipo de Gobierno de la Universidad de Granada".

"Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico"

La UGR va más allá de la aclaración técnica y fija posición de fondo: "La Universidad de Granada no comparte dicha decisión". En su argumentación defiende que "una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas".

La institución cierra su comunicado reafirmando "su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo, el respeto a la diversidad de ideas y el diálogo como principios esenciales de la vida universitaria y de su relación con la sociedad".

"Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror"

El pronunciamiento llega después de que la autora de Mátate, amor y Perder el juicio hiciera pública la cancelación en la red social X, a pocos días del arranque del encuentro, que se celebra entre el lunes 21 y el domingo 27 de septiembre. "Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror", escribió.

Según su relato, la organización le comunicó que no podía garantizar su seguridad si mantenía la conversación literaria prevista con Jesús Ortega, titulada Oponerse al mundo. La escritora asegura que estaba dispuesta a viajar igualmente a Granada pese a las posibles protestas en la plaza pública del centro donde iba a celebrarse el acto: "Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación", sostuvo, si bien la organización lo consideró "peligroso".

Las coordinadoras del festival, Patricia Escalona y Ana Gallego, le trasladaron que el "compromiso estudiantil con la causa palestina cuenta con un amplio respaldo" en la ciudad. La organización ha reconocido que la decisión responde a peticiones recibidas de la Red Universitaria por Palestina de Granada y de uno de los clubes participantes, y justificó en su comunicación a la autora que sus "posicionamientos públicos sobre Israel, Gaza y el boicot cultural son difícilmente conciliables" con el "compromiso institucional" de la Universidad contra "las graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza".

"Yo nunca hice declaraciones de odio. Yo iba a hablar de literatura"

Harwicz, cuya exclusión se produce por sus posiciones contrarias al boicot cultural a Israel, ha rechazado esa lectura en declaraciones telefónicas a ABC: "Yo nunca hice declaraciones de odio. Yo iba a hablar de literatura". A su juicio, la medida convierte el encuentro en un festival sin disidencia: "Me reducen a mis opiniones humanitarias, políticas o a mi procedencia. Están discriminándome. Hoy en día se está naturalizando purgar".

La escritora ha ido más lejos y ha denunciado una campaña contra la presencia de judíos en el espacio público: "Basta de someterse a sus eufemismos. Quieren fuera de la cultura a todos los judíos y a todos los que no piensen que hay que censurarlos. Me sacaron a la fuerza. Después de meses de estar programada. Parece que la solidaridad y la empatía es con todos menos con los autores judíos".

No es la primera vez que la autora sufre una cancelación por esta cuestión: en la pasada Feria del Libro de Madrid estaba previsto que conversara con la escritora británica Sheena Patel, encuentro que no llegó a celebrarse porque Patel rechazó compartir mesa con ella. Harwicz intervino finalmente en un acto alternativo organizado por ABC Cultural.

Un festival por el quinto centenario y el precedente de Allianz en Madrid

Cultur-Alh, organizado por la Universidad de Granada con motivo de su quinto centenario y con el apoyo de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Granada, Acción Cultural Española o el Instituto Cervantes, celebra su segunda edición con nombres como John Banville, Juan Villoro, Patrick Boucheron, Silvia Federici, Gabriela Cabezón Cámara, Rita Segato o María Fernanda Ampuero. El certamen reivindica en su presentación una cultura "abierta y bastarda", capaz de resistir "esa normalidad cada vez más homogénea que parece que es tendencia".

El caso se suma a otro episodio reciente: esta misma semana, una campaña impulsada por una treintena de participantes del Festival de las Ideas de Madrid provocó la retirada de Allianz como principal patrocinador. Figuras como Rodrigo Sorogoyen, Paul B. Preciado, Niño de Elche o Alana S. Portero amenazaron con abandonar la programación si la aseguradora alemana, acusada de mantener vínculos financieros con Israel, seguía asociada al evento.

A menos de 48 horas de la inauguración, Allianz —que negó las acusaciones— abandonó el patrocinio y el festival perdió una aportación de 150.000 euros. Los firmantes, que finalmente sí participan, defendían que la cultura no es un espacio neutral y que los eventos culturales deben asumir determinadas responsabilidades políticas.

La Universidad de Granada (UGR) ha roto su silencio este sábado sobre uno de los casos culturales más polémicos de la semana. A través de un comunicado oficial, la institución se desmarca de la retirada de la invitación a la escritora argentina Ariana Harwicz para participar en el Festival Internacional de Arte, Literatura y Humanidades Cultur-Alh, que arranca el próximo lunes 21 de septiembre.

El texto, difundido ante las informaciones publicadas en distintos medios, sostiene que la decisión "fue adoptada por la dirección del festival en el ejercicio de las funciones de gestión de su programación" y añade una matización que marca distancias: "Esta decisión no fue adoptada, aprobada ni respaldada por el Equipo de Gobierno de la Universidad de Granada".

"Una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico"

La UGR va más allá de la aclaración técnica y fija posición de fondo: "La Universidad de Granada no comparte dicha decisión". En su argumentación defiende que "una universidad pública debe ser un espacio abierto al pensamiento crítico, al contraste de ideas y a la expresión de posiciones plurales, también cuando estas resultan discrepantes o controvertidas".

La institución cierra su comunicado reafirmando "su compromiso con la libertad de expresión y de creación, el pluralismo, el respeto a la diversidad de ideas y el diálogo como principios esenciales de la vida universitaria y de su relación con la sociedad".

"Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror"

El pronunciamiento llega después de que la autora de Mátate, amor y Perder el juicio hiciera pública la cancelación en la red social X, a pocos días del arranque del encuentro, que se celebra entre el lunes 21 y el domingo 27 de septiembre. "Me desprogramaron a último momento. Cedieron a la presión de militantes. Cedieron al terror", escribió.

Según su relato, la organización le comunicó que no podía garantizar su seguridad si mantenía la conversación literaria prevista con Jesús Ortega, titulada Oponerse al mundo. La escritora asegura que estaba dispuesta a viajar igualmente a Granada pese a las posibles protestas en la plaza pública del centro donde iba a celebrarse el acto: "Yo quería ir igual aunque hicieran una manifestación", sostuvo, si bien la organización lo consideró "peligroso".

Las coordinadoras del festival, Patricia Escalona y Ana Gallego, le trasladaron que el "compromiso estudiantil con la causa palestina cuenta con un amplio respaldo" en la ciudad. La organización ha reconocido que la decisión responde a peticiones recibidas de la Red Universitaria por Palestina de Granada y de uno de los clubes participantes, y justificó en su comunicación a la autora que sus "posicionamientos públicos sobre Israel, Gaza y el boicot cultural son difícilmente conciliables" con el "compromiso institucional" de la Universidad contra "las graves violaciones del derecho internacional humanitario en Gaza".

"Yo nunca hice declaraciones de odio. Yo iba a hablar de literatura"

Harwicz, cuya exclusión se produce por sus posiciones contrarias al boicot cultural a Israel, ha rechazado esa lectura en declaraciones telefónicas a ABC: "Yo nunca hice declaraciones de odio. Yo iba a hablar de literatura". A su juicio, la medida convierte el encuentro en un festival sin disidencia: "Me reducen a mis opiniones humanitarias, políticas o a mi procedencia. Están discriminándome. Hoy en día se está naturalizando purgar".

La escritora ha ido más lejos y ha denunciado una campaña contra la presencia de judíos en el espacio público: "Basta de someterse a sus eufemismos. Quieren fuera de la cultura a todos los judíos y a todos los que no piensen que hay que censurarlos. Me sacaron a la fuerza. Después de meses de estar programada. Parece que la solidaridad y la empatía es con todos menos con los autores judíos".

No es la primera vez que la autora sufre una cancelación por esta cuestión: en la pasada Feria del Libro de Madrid estaba previsto que conversara con la escritora británica Sheena Patel, encuentro que no llegó a celebrarse porque Patel rechazó compartir mesa con ella. Harwicz intervino finalmente en un acto alternativo organizado por ABC Cultural.

Un festival por el quinto centenario y el precedente de Allianz en Madrid

Cultur-Alh, organizado por la Universidad de Granada con motivo de su quinto centenario y con el apoyo de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Granada, Acción Cultural Española o el Instituto Cervantes, celebra su segunda edición con nombres como John Banville, Juan Villoro, Patrick Boucheron, Silvia Federici, Gabriela Cabezón Cámara, Rita Segato o María Fernanda Ampuero. El certamen reivindica en su presentación una cultura "abierta y bastarda", capaz de resistir "esa normalidad cada vez más homogénea que parece que es tendencia".

El caso se suma a otro episodio reciente: esta misma semana, una campaña impulsada por una treintena de participantes del Festival de las Ideas de Madrid provocó la retirada de Allianz como principal patrocinador. Figuras como Rodrigo Sorogoyen, Paul B. Preciado, Niño de Elche o Alana S. Portero amenazaron con abandonar la programación si la aseguradora alemana, acusada de mantener vínculos financieros con Israel, seguía asociada al evento.

A menos de 48 horas de la inauguración, Allianz —que negó las acusaciones— abandonó el patrocinio y el festival perdió una aportación de 150.000 euros. Los firmantes, que finalmente sí participan, defendían que la cultura no es un espacio neutral y que los eventos culturales deben asumir determinadas responsabilidades políticas.

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